
Una de las principales preocupaciones de los programadores autónomos es la compatibilidad con los diversos sistemas operativos, teniendo como principal objetivo, por cuestiones obvias, a aquellos provistos por Microsoft.
Por suerte de muchos usuarios, el nuevo Microsoft Windows 7 ha registrado no solo muy buena estabilidad con las aplicaciones de grandes compañías, sino también por aquellas de código abierto, generalmente realizadas por un grupo reducido de programadores y bastante sencillas.
Las diversas estadísticas indican que, a Diciembre del 2009, el nuevo Windows 7 es compatible con hasta un 82% de las aplicaciones de código abierto, sin registrar problema alguno e inclusive pudiendo interactuar con los programas provistos por Microsoft.
Estas estadísticas se contraponen levemente con las obtenidas en el año 2005, donde el 72% de las aplicaciones de programadores independientes eran compatibles con los sistemas operativos de Microsoft.
Gran parte de esta creciente compatibilidad está dada a la etapa de pruebas abierta a una gran parte de programadores, donde no solo se ofrecían soluciones para el Microsoft Windows 7, sino también para las aplicaciones destinadas a él.


