La “crisis” del Microsoft Windows 7

El nuevo Windows 7 había llegado a un punto máximo de popularidad, con millones de usuarios de todo el mundo actualizándose a esta última versión, cansados ya de la falta de compatibilidad del Windows Vista, y por las muy buenas críticas recibidas.

Pero parece que esta “luna de miel” que muchos usuarios vivieron con el Windows 7 ha terminado, y los obliga a dar de lleno con la misma realidad de siempre: la necesidad de estar actualizados constantemente, o perecer ante las fallas y la falta de seguridad.

En las últimas semanas, el Windows 7 fue victima de una gran cantidad de problemas, muchos de los cuales afectaban directamente a la estabilidad del sistema operativo, e inclusive se rumoreaba de que este nuevo sistema operativo acortaba la autonomía de las baterías (algo que por suerte fue desmentido a tiempo)

Sin el perjuicio de ello, el Windows 7 representa un buen producto para la compañía de Redmond, que hace crecer constántemente su nivel de ventas, y tiene muy buenas opiniones por parte de los usuarios que deciden actualizarse.

Quizá haya tiempos mejores, y la cantidad de fallas y problemas detectados comience a bajar gradualmente, hasta llegar a un punto en que este nuevo Windows sea tan estable, que no requiera prácticamente actualizaciones o parches de seguridad.


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