¿Quieres exprimir hasta el último milisegundo de su equipo para ganar ventaja en el juego? Entre las muchas opciones que existen, el modo de baja latencia aparece como una herramienta clave para quienes quieren una respuesta instantánea entre que pulsan una tecla y ven la acción en pantalla, evitando que la GPU se convierta en un cuello de botella.
Mucha gente se hace un lío con las opciones de «On» y «Ultra», especialmente cuando entran en juego tecnologías como G-Sync o el V-Sync. La realidad es que no hay una configuración universal, ya que cada motor gráfico reacciona de forma distinta, pero entender cómo funciona esta tecnología te permitirá dejar tu PC fina para cualquier título, desde un competitivo como League of Legends hasta aventuras gráficas más exigentes.
¿Qué es exactamente el modo de latencia ultra baja?
Para ponernos en contexto, NVIDIA introdujo esta función para sustituir el antiguo parámetro de «Maximum Prerendered Frames». Lo que hace básicamente es que la programación de los frames se realice justo a tiempo; es decir, que los fotogramas se envíen a procesar en el instante preciso en que la tarjeta gráfica los requiere. Esto puede suponer una reducción de la latencia de hasta un 33%, algo que se nota especialmente cuando te mueves en un rango de entre 60 y 100 FPS.
Cuando activamos esta opción, evitamos que se acumulen demasiados frames en la cola de espera, lo que se traduce en una sensación de mayor fluidez y un control mucho más directo sobre el personaje. No se trata solo de ganar FPS, sino de que esos FPS sean estables y no den saltos molestos.
Diferencias entre los modos Off, On y Ultra
Si te preguntas cuál elegir, la respuesta corta es que depende de tu hardware y el juego. El modo «Off» es el predeterminado y suele ser el que presenta mayores caídas de FPS mínimos y un stuttering más evidente. Por otro lado, el modo «On» suele ser una apuesta segura, ofreciendo una estabilidad notable en la tasa de refresco y reduciendo los tirones en la imagen.
El modo «Ultra», por su parte, es la opción más agresiva. Su función principal es minimizar la latencia del V-Sync cuando tienes activos simultáneamente G-Sync y V-Sync. Esto es oro puro para quienes odian el tearing (el efecto de imagen partida) pero no quieren el retraso típico de la sincronización vertical. Sin embargo, hay que tener ojo, ya que en algunos equipos de gama alta o en juegos específicos, el modo Ultra podría causar inestabilidades o problemas de rendimiento si no está bien equilibrado.
La combinación maestra: G-Sync, V-Sync y Reflex
Para los que buscan el «Santo Grial» de la configuración, la mezcla ideal suele ser: G-Sync activado, V-Sync activado en el panel de NVIDIA, pero desactivando el V-Sync dentro de los ajustes del propio juego y limitando los FPS ligeramente por debajo de la tasa de refresco del monitor. Si a esto le sumas el modo de latencia ultra baja en Ultra o NVIDIA Reflex, el sistema limitará automáticamente los cuadros para evitar la contrapresión del V-Sync.
Este truco permite obtener lo mejor de los dos mundos: una imagen limpia sin fragmentaciones y una latencia bajísima. Eso sí, ten en cuenta que si usas una laptop con sistema híbrido (MS Hybrid), es posible que el V-Sync del panel de control no funcione y debas gestionar la sincronización directamente en el juego para que el combo con Reflex y Ultra surta efecto.

Otros ajustes para reducir el lag del sistema
No todo depende de la GPU. Para que la CPU no se distraiga y se centre en procesar tus inputs, es fundamental activar el Modo de Juego de Windows. Esto prioriza los procesos del juego y evita que tareas en segundo plano te roben milisegundos preciosos. Solo tienes que ir a Configuración, entrar en la sección de Juegos y marcar la casilla del modo correspondiente.
Otra vía para rascar rendimiento es la modificación de frecuencias. Ajustar las curvas de voltaje y frecuencia de la CPU y la GPU puede reducir la latencia total. Para los usuarios de RTX Serie 20 o 30, NVIDIA ofrece el sintonizador automático en GeForce Experience (Alt + Z > Rendimiento), que optimiza la tarjeta con un solo clic sin que tengas que volverte loco con los voltajes manualmente.
Cómo activar estas opciones paso a paso
Llegar a estos ajustes es muy sencillo. Primero, asegúrate de tener los controladores actualizados. Luego, haz clic derecho en el escritorio y abre el . Desde allí, navega hasta la sección de «Controlar la configuración 3D».
Baja en la lista de opciones hasta encontrar el . Aquí es donde puedes elegir entre Desactivado, On o Ultra. Una vez seleccionado el modo que mejor te vaya según las pruebas en tu juego favorito, dale a aplicar y reinicia el juego para notar la diferencia en la y la suavidad general del movimiento.
Configurar correctamente el modo de baja latencia, junto con el ajuste de G-Sync y la optimización de Windows, permite transformar la experiencia de juego eliminando tirones y reduciendo el tiempo de respuesta. Aunque el modo Ultra es ideal para mitigar el lag del V-Sync, siempre es recomendable probar si el modo On ofrece un comportamiento más estable en títulos concretos para evitar el stuttering y maximizar la fluidez de la imagen.

