
El CHUWI CoreBook Air Plus se planta en el mercado de ultraportátiles para quienes buscan un equipo ligero, bien construido y con potencia suficiente para trabajar, estudiar y jugar de forma ocasional sin arruinarse. No compite con los ultrabooks premium de más de mil euros, pero sí quiere ponerles las cosas difíciles. Para ello, ofrece una combinación muy equilibrada de diseño, rendimiento y precio.
A lo largo de este análisis práctico vamos a repasar con detalle su rendimiento real, autonomía, calidad de pantalla, conectividad, teclas, trackpad y experiencia de uso. También verás en qué se diferencia del CoreBook Air de 14 pulgadas, qué se le puede pedir a su iGPU Radeon 660M en juegos y hasta qué punto su batería de 60 Wh aguanta el tipo en una jornada intensa.
Diseño, materiales y primeras sensaciones
Lo primero que llama la atención del equipo es su chasis de aluminio en tono azul índigo, con un grosor muy contenido y peso de solo 1,35 kg pese a montar una pantalla de 16 pulgadas. Las dimensiones rondan los 355,5 × 249 × 16,3 mm, de modo que entra sin problemas en mochilas pensadas para 15,6”. Además, es notablemente más ligero que los portátiles clásicos de ese tamaño.
La sensación en mano es la de un portátil claramente más cuidado de lo que su precio sugiere: superficies en acabado mate, bordes planos con esquinas redondeadas y una tapa superior limpia con el logo de CHUWI en el centro.
En cuanto a robustez, el conjunto se defiende bien, aunque no llega a los niveles de los ultrabooks de gama alta: la zona del teclado cede ligeramente si presionamos fuerte en el centro, y la tapa de la pantalla muestra una resistencia a la torsión media. No es preocupante en uso normal, pero conviene abrirlo siempre desde el centro para evitar forzar el panel y que aparezca bleeding con el tiempo.
La bisagra recorre buena parte del ancho y permite abrir la pantalla hasta unos 180º. El movimiento es fluido, sin chirridos ni holguras extrañas, y la pantalla se mantiene estable al escribir.
La base inferior también está fabricada en aluminio, con rejillas de ventilación, patas de goma y tornillos Philips accesibles. En el CoreBook Air Plus es posible retirar esta tapa sin demasiada complicación, lo que abre la puerta a cambiar o ampliar la unidad SSD M.2 2280. La memoria RAM, eso sí, va soldada y no admite expansión.

Pantalla de 16 pulgadas: formato 16:10 y enfoque práctico
El CHUWI CoreBook Air Plus monta un panel IPS de 16 pulgadas con resolución 1920 × 1200 píxeles, es decir, formato 16:10. Este aspecto algo más alto que el típico 16:9 resulta muy cómodo para tareas de productividad, ya que deja ver más líneas de texto, hojas de cálculo o código sin tener que desplazar tanto.
El refresco es de 60 Hz, suficiente para ofimática, navegación y vídeo. No es un panel orientado a gaming competitivo, pero responde bien para el uso general al que va destinado. Los marcos están bastante bien aprovechados, con un ratio de pantalla respecto al frontal cercano al 85 %. Esto hace que el equipo no se vea desproporcionado pese al tamaño de panel.
En lo que respecta a brillo y contraste, las mediciones reales se mueven alrededor de 300-350 nits de brillo máximo y un contraste de aproximadamente 1300-1500:1. Esto se traduce en un comportamiento correcto en interiores y oficinas iluminadas. Bajo sol directo o en exteriores muy brillantes hay que subir el brillo al máximo y aun así puede quedarse un pelín corto, algo habitual en esta gama de precio. El acabado mate ayuda bastante a controlar reflejos.
La parte menos brillante del apartado de pantalla está en la cobertura de color y la calibración de fábrica. Aunque el fabricante habla de 100 % sRGB, varias reviews independientes apuntan a una cobertura efectiva en torno al 55-65 % del espacio sRGB, y cifras aproximadas del 40 % en Adobe RGB y DCI-P3. Traducido: los colores no son especialmente saturados, y los tonos rojos en particular se ven algo apagados, con una evidente dominante fría.
Teclado, touchpad, webcam y sonido
CHUWI apuesta por un teclado de tipo isla con retroiluminación y distribución ANSI (estadounidense) en toda la gama CoreBook Air. Esto implica que no tenemos tecla Ñ serigrafiada y que la colocación de algunos símbolos varía respecto al típico teclado español. El sistema operativo se puede configurar en español y las teclas funcionarán como tal, pero hay que acostumbrarse a que lo impreso no coincide al 100 %.
Las teclas principales rondan los 15,6 mm de lado, con recorrido corto, membrana silenciosa y respuesta bastante cómoda para escribir largos textos. La base cede un poco más de lo que se ve en modelos de gama más alta, pero en uso habitual no resulta molesto. Hay retroiluminación blanca con dos niveles de intensidad, ideal para escribir en ambientes con poca luz.
El trackpad está centrado respecto al chasis. En comparación con otros equipos económicos de la propia marca, se nota un salto importante: deslizamiento suave, buena precisión y un clic firme sin holguras. Sin ese efecto de “bamboleo” típico de los touchpads baratos. Permite trabajar con comodidad sin necesidad de ratón externo en la mayoría de situaciones.
Sobre la pantalla se sitúa una cámara de 2 MP. En el CoreBook Air Plus el fabricante anuncia una cámara con sensor IR compatible con Windows Hello, de manera que podemos iniciar sesión mediante reconocimiento facial de forma rápida y segura. La calidad de imagen es la estándar de los portátiles. Suficiente para videollamadas, reuniones o clases online, sin alardes de nitidez ni rango dinámico, pero sin desastres.

Conectividad física e inalámbrica
Uno de los puntos donde este portátil sale bien parado es en la cantidad y variedad de puertos pese a su grosor reducido. En el lateral izquierdo encontramos un puerto HDMI (según modelos, 1.4 o 2.0, capaz de manejar salidas 4K), junto a dos USB-C 3.2 Gen2 denominados “completos”. Soportan simultáneamente datos de alta velocidad, carga por Power Delivery de 65 W y salida de vídeo DisplayPort.
En el lateral derecho se ubican un USB-A 3.2 Gen1, un USB-C adicional y el conector de audio de 3,5 mm para auriculares y micrófono.
El cargador incluido es un adaptador de 65 W con conector USB-C compatible con PD. El equipo acepta carga a través de los USB-C habilitados para alimentación, de modo que es posible usar también otros cargadores compatibles de terceros o incluso monitores con USB-C que suministren energía. Esto permite usar un único cable para vídeo, datos y carga si conectamos el portátil a una pantalla externa moderna y queremos extender la pantalla del portátil.
En el plano inalámbrico, CHUWI recurre a un chip Realtek 8852BE, que proporciona Wi‑Fi 6 de doble banda (2,4 y 5 GHz) y Bluetooth 5.2. Las pruebas reales muestran buenas velocidades de enlace y estabilidad aceptable. El alcance es correcto, muy por encima de los viejos adaptadores Wi‑Fi 5 que todavía se ven en algunos equipos económicos. Bluetooth se comporta sin cortes apreciables con ratones, teclados y auriculares.
Especificaciones internas y configuración de hardware
El corazón del CoreBook Air Plus está en el procesador AMD Ryzen 5 6600H, un chip de 6 núcleos y 12 hilos basado en arquitectura Zen 3+ a 6 nm, con frecuencia máxima de hasta 4,5 GHz y 16 MB de caché L3. De serie, este procesador viene pensado para TDP de 45 W, aunque en este chasis CHUWI lo configura con un consumo más contenido para mantener a raya temperaturas y ruido.
Según distintas pruebas, el portátil alcanza picos iniciales de consumo de 40-45 W para luego estabilizarse en valores entre 23 y 35 W sostenidos. Todo depende, obviamente, del perfil térmico y de la carga concreta.
Como gráfica integrada encontramos la AMD Radeon 660M, basada en arquitectura RDNA2 con 384 sombreadores (6 CUs) y frecuencia de hasta 1,9 GHz. Comparte memoria con la RAM del sistema y se beneficia notablemente de contar con un bus en doble canal y RAM rápida.
El portátil equipa de serie 16 GB de memoria LPDDR5 a 6400 MHz soldados en placa. Sin ranuras adicionales ni opciones de ampliación. A nivel práctico, esa cantidad de RAM es más que suficiente para navegación pesada, trabajo de oficina avanzado, edición de fotos ligera, programación y multitarea con bastantes ventanas.
Para el almacenamiento principal se incluye una unidad SSD M.2 NVMe 2280 de 512 GB sobre interfaz PCIe 3.0 x4. La velocidad concreta varía según el modelo de SSD que monte cada unidad (se han visto varias marcas chinas), pero en general se mueve entre 1500 y más de 3000 MB/s en lectura secuencial, con escrituras algo más modestas y rendimiento correcto en acceso aleatorio. Lo importante es que el sistema se siente ágil en arranques, aperturas de aplicaciones e instalación de programas.

Rendimiento en tareas diarias y benchmarks
En el uso real de escritorio, el CHUWI CoreBook Air Plus se comporta como un portátil muy fluido para todo lo que sea trabajo de oficina, navegación intensiva, videollamadas y productividad general. Se puede tener un buen montón de pestañas abiertas en el navegador, varias aplicaciones en segundo plano y reproducción de vídeo sin notar tirones significativos.
Las pruebas con herramientas como Cinebench R23 y 2024, PCMark, V-Ray, 7-Zip o AIDA64 sitúan al Ryzen 5 6600H por encima de muchos chips de gama media-baja actuales. Especialmente cuando se trata de cargas multihilo. La limitación de TDP reduce su techo de rendimiento frente a configuraciones más agresivas de otros portátiles más gruesos. A pesar de eso, la relación potencia/consumo que consigue aquí es bastante interesante.
En tareas como compresión de archivos, render 3D ligero, exportación de vídeo sencilla o edición fotográfica en herramientas tipo Lightroom, el equipo responde con tiempos muy razonables para su categoría. Si vienes de un portátil con procesadores de hace unos años (serie U vieja o chips de cuatro núcleos), el salto es bastante notable.
En cuanto al almacenamiento, las mediciones con CrystalDiskMark en distintas unidades de prueba muestran lecturas secuenciales de más de 3000 MB/s y escrituras superiores a 1000 MB/s, con valores aleatorios decentes. La experiencia en el día a día confirma lo que dicen los números: Windows 11 arranca rápido, las apps se abren sin pereza y no hay “atascos” al copiar archivos de tamaño razonable. No estamos ante un SSD de gama entusiasta, pero tampoco hace falta para el público al que va dirigido.
Gráfica integrada y rendimiento en juegos
Uno de los puntos más interesantes del CoreBook Air Plus es lo que se puede exprimir de su iGPU Radeon 660M para juegos ligeros y algo más. No pretende sustituir a una GPU dedicada potente, pero rinde bastante mejor que las integradas Intel de bajo consumo que se veían hace pocos años.
En títulos modernos relativamente pesados como Cyberpunk 2077, Horizon Zero Dawn o Baldur’s Gate 3, las diferentes reviews coinciden en que, ajustando todo a calidad baja y afinando algunos parámetros, se puede llegar a jugar a 1080p rondando los 30 fps. Si se reduce la resolución a 720p o se activa FSR en modo Calidad o Ultra Calidad, se pueden ganar unos cuantos fotogramas a costa de algo de nitidez, especialmente en 720p donde los artefactos se notan más.
En juegos menos exigentes y de corte competitivo, la Radeon 660M se siente mucho más cómoda. A resolución Full HD y calidad media/alta se mueven con holgura por encima de 60 fps. Eso hace de este portátil una opción bastante apañada para echarse unas partidas sin muchas pretensiones.
Además, la VPU integrada en la Radeon ofrece soporte para códecs actuales como AV1, HEVC y compatibilidad con HDR10, algo que se agradece bastante si usas servicios de streaming como YouTube, Netflix, Disney+, Prime Video, HBO Max o Apple TV. El portátil se desenvuelve muy bien como centro multimedia. Con reproducción fluida y bajo consumo de CPU.
Temperaturas, consumo y ruido del sistema
El sistema de refrigeración del CoreBook Air Plus combina dos heatpipes de cobre con un único ventilador de perfil bajo y un disipador compacto situado en la zona de salida de aire. La placa base está bastante comprimida, dando espacio a la batería y al SSD, mientras que la memoria LPDDR5 queda distribuida alrededor del procesador y soldada a la placa.
En reposo o bajo carga ligera (navegación, ofimática sencilla, vídeo en streaming), el consumo total del equipo ronda los 12-15 W, con temperaturas en torno a 40-50 ºC. En este escenario el ventilador gira muy despacio o está prácticamente parado, lo que hace que el portátil sea silencioso y apto para entornos tranquilos como bibliotecas o reuniones.
Cuando se somete la CPU a estrés intenso y prolongado, el equipo arranca con un pequeño “pico” de potencia, alcanzando consumos cercanos a 40-45 W, para luego asentarse alrededor de 28-35 W sostenidos. Las temperaturas estabilizadas de la CPU suelen rondar los 80-88 ºC. Son los valores normales en un portátil fino. El ruido del ventilador se sitúa aproximadamente entre 38 y 42 dB medidos desde la posición del usuario.
En sesiones largas de estrés se observa un comportamiento bastante estable. Sin ciclos bruscos de subida y bajada de frecuencia que denoten throttling agresivo. El portátil encuentra un equilibrio razonable entre rendimiento, temperatura y ruido. Sacrificando algo de potencia máxima a cambio de no convertirse en un avión ni freír el silicio.
En juegos, la situación es similar. El ventilador se hace notar, pero no llega a niveles escandalosos, y las temperaturas se mantienen en márgenes seguros. Para un diseño tan delgado y ligero, el apartado térmico está bien resuelto. Especialmente si se tiene en cuenta que monta un procesador de la serie H.
Autonomía y experiencia de batería
El CHUWI CoreBook Air Plus monta una batería de iones de litio de 60 Wh, mientras que el CoreBook Air de 14 pulgadas cuenta con una de 55 Wh. No son cifras estratosféricas, pero combinadas con el uso moderado del TDP y una pantalla relativamente contenida en consumo logran resultados bastante aprovechables.
En uso mixto típico (navegación con varias pestañas, trabajo en documentos, videollamadas esporádicas, algo de streaming), distintos análisis sitúan la autonomía del Air Plus en torno a 5-6 horas reales con brillo medio; para maximizarla conviene evaluar la salud de la batería y aplicar ajustes de consumo.
Si se limita el uso a reproducción de vídeo desde streaming o archivos locales con brillo controlado, es posible acercarse a las 8-9 horas por carga, especialmente si se activa un perfil de ahorro de energía más agresivo. El CoreBook Air de 14” llega incluso más lejos en escenarios muy controlados, con pruebas que hablan de más de 14 horas en tareas de ofimática ligera bajo perfiles de eficiencia máxima.
En el extremo contrario, cuando se juega o se ejecutan tareas puramente CPU/GPU intensivas, la batería se agota mucho más rápido, moviéndose en torno a 1,5-2 horas de uso intenso. Es el peaje lógico de sacarle jugo al procesador y la iGPU en un equipo tan compacto.
El cargador USB‑C de 65 W permite recuperar energía con bastante rapidez: una carga completa desde cero tarda algo más de una hora, y en menos de 45 minutos se puede pasar del porcentaje rojo a un nivel cómodo para seguir varias horas en tareas ligeras. Además, la compatibilidad con otros cargadores PD o monitores con USB‑C facilita mucho la vida si te mueves entre casa y oficina.
Software preinstalado y experiencia de uso global
El portátil llega con Windows 11 Pro de 64 bits preinstalado y activado de fábrica, y en muchas unidades se incluye también Office 2024 Pro listo para usar. Esto es un punto a favor para quien no quiera andar comprando licencias aparte o reinstalando el sistema nada más sacarlo de la caja.
CHUWI añade una pequeña aplicación propia que actúa como panel informativo de recursos, estado del equipo, batería y almacenamiento. Sirve como centro de control ligero, pero no ofrece demasiadas opciones avanzadas: no encontramos perfiles de rendimiento potentes, control fino de ventiladores ni ajustes profundos del TDP. Para eso, si se quiere trastear, habría que recurrir a herramientas de terceros para crear perfiles térmicos personalizados.
De cara al usuario tipo —estudiantes, profesionales que trabajan en movilidad, usuarios domésticos avanzados— lo que se percibe es un equipo equilibrado, cómodo de transportar y suficientemente potente para aguantar bien el ritmo. La combinación de chasis de aluminio ligero, teclado cómodo, buen touchpad, cuatro puertos USB, Wi‑Fi 6 y autonomía decente encaja muy bien en un portátil que ronda la barrera de los 500-600 euros según ofertas.
En conjunto, el CHUWI CoreBook Air Plus se consolida como un ultraportátil de 16 pulgadas ligero, eficiente y bastante versátil, capaz de lidiar con el uso diario, la multitarea y el gaming ligero sin despeinarse, con un diseño cuidado y una autonomía decente, a cambio de asumir compromisos claros en cobertura de color, ampliación de RAM y orientación a juegos exigentes o trabajo creativo profesional.