Cómo configurar una red Ethernet en Windows paso a paso

  • Una red Ethernet bien configurada en Windows garantiza mayor estabilidad, menor latencia y mejor aprovechamiento de las conexiones de fibra frente al Wi-Fi.
  • Es clave comprobar la velocidad de sincronización, ajustar velocidad y dúplex a 1 Gbps y mantener los controladores de la tarjeta de red actualizados.
  • Opciones como tipo de red (pública/privada), TCP/IP con DHCP o manual y DNS sobre HTTPS permiten adaptar seguridad y rendimiento a cada entorno.
  • Elegir una tarjeta de red adecuada, incluso 10G en escenarios exigentes, evita cuellos de botella y saca todo el partido posible a la red local e Internet.

Configuración de red Ethernet en Windows

Si quieres que tu conexión a Internet vaya como un tiro, lo primero es tener bien montada y ajustada tu red Ethernet en Windows. Aunque hoy en día casi todo el mundo tira de Wi-Fi, para aprovechar de verdad una fibra de 300, 600 o 1.000 Mbps, el cable sigue siendo el rey.

A lo largo de este artículo vas a ver cómo conectar tu PC por Ethernet, configurarlo en Windows 10 y Windows 11, revisar la velocidad real de la tarjeta, optimizar parámetros avanzados (como TCP/IP o el ahorro de energía) e incluso en qué fijarte al comprar una nueva tarjeta de red si la que tienes se queda corta. Todo explicado paso a paso, con un lenguaje claro y sin rodeos.

Qué es una red Ethernet y por qué usarla en Windows

Una red Ethernet es una conexión de datos que funciona mediante cables de red y puertos físicos RJ-45 en el ordenador y en el router o módem. A diferencia del Wi-Fi, no depende de la cobertura inalámbrica, por lo que es mucho más estable.

Este tipo de conexión se considera fija y muy fiable, perfecta para tareas en las que no te puedes permitir cortes ni altibajos de velocidad: jugar online, hacer videollamadas, retransmitir en directo o transferir archivos muy pesados entre equipos de la misma red (o usar una red DLNA).

Con la llegada de la fibra óptica y las tarifas de hasta 1 Gbps o más, la Ethernet ha ganado aún más importancia. Antes, con líneas ADSL de 20 Mbps, la tarjeta de red del PC no era tan crítica; hoy, si tu tarjeta solo soporta 100 Mbps (Fast Ethernet), estás tirando el dinero: pagas por una conexión rápida que tu equipo no es capaz de exprimir.

Para aprovechar al máximo la conexión de fibra necesitas una tarjeta de red Gigabit (10/100/1000). Eso te permitirá sincronizar hasta 1 Gbps simétrico con el router. Ten en cuenta que, en la práctica, la velocidad real rondará los 940 Mbps por las cabeceras de los protocolos, pero es totalmente normal.

ethernet

Cómo conectar físicamente tu PC por Ethernet

El primer paso es asegurarte de que el equipo y el router están correctamente unidos por un cable de red en buen estado. Aunque parezca obvio, muchos problemas de velocidad y cortes vienen de un cable viejo o mal enchufado.

Para montar la conexión solo tienes que seguir una secuencia muy sencilla, válida para cualquier versión moderna de Windows:

  • Localiza el puerto Ethernet del ordenador. Normalmente está marcado como “LAN” o “Ethernet” y el conector es más ancho que el de un teléfono.
  • Conecta un extremo del cable al PC, asegurándote de que hace “clic” y queda bien fijado.
  • Conecta el otro extremo del cable al router o módem, en uno de los puertos LAN (suelen ir numerados y tener un icono de red).
  • Enciende el equipo (o despiértalo si estaba en suspensión) y espera unos segundos para que Windows detecte la red por cable.

En la barra de tareas, abajo a la derecha, verás un icono de red: si todo está bien conectado, Windows mostrará el símbolo de conexión Ethernet activa con acceso a Internet. Si sigue apareciendo como desconectado, habrá que revisar configuración o drivers, algo que veremos más adelante.

Acceder a la configuración de Red e Internet en Windows

Todo lo que tiene que ver con conexiones de red en Windows se centraliza en el apartado Red e Internet de la Configuración. Desde ahí puedes ver el estado de la conexión, cambiar opciones de TCP/IP, comprobar la IP, activar el modo avión y mucho más.

Hay dos formas rápidas de entrar a esta sección, tanto en Windows 10 como en Windows 11:

  • Desde el menú Inicio: pulsa en Inicio, escribe “configuración” y entra en Configuración > Red e Internet.
  • Desde el icono de red: haz clic derecho sobre el icono de Red o Wi-Fi de la barra de tareas y elige Configuración de red e Internet.

En la parte superior de esta ventana verás el estado de la conexión: si estás conectado por Ethernet, si usas Wi-Fi o si no hay acceso a Internet. Desde aquí irás saltando a los distintos menús que necesitas para afinar tu red cableada.

ethernet windows 11

Cómo conectarse a una red Ethernet en Windows 11 paso a paso

En Windows 11, el asistente para configurar conexiones a Internet se encuentra dentro del apartado de Configuración de red e Internet, aunque el icono inicial sea el mismo de siempre.

Para crear o revisar una conexión por cable tipo PPPoE (la típica en la que el proveedor te da usuario y contraseña), puedes hacer lo siguiente:

  1. Haz clic derecho en el icono de Red de la barra de tareas y selecciona Configuración de red e Internet. El icono puede variar según si estás sin conexión, con Wi-Fi o ya por Ethernet.
  2. En el menú lateral, entra en el apartado Acceso telefónico.
  3. Pulsa en Configurar una nueva conexión.
  4. Escoge la opción Conectarse a Internet y haz clic en Siguiente.
  5. Selecciona Banda ancha (PPPoE) como tipo de conexión.
  6. Introduce el nombre de usuario y la contraseña que te haya facilitado tu operadora y pulsa en Conectar.

Si todo está correcto, Windows 11 mostrará en el estado de Red e Internet que tienes conexión cableada activa y el icono cambiará al de Ethernet. A partir de ese momento, cualquier aplicación navegará usando esa conexión.

Cómo conectarse a una red Ethernet en Windows 10

En Windows 10 el proceso es muy parecido, aunque el nombre de algunos menús cambia ligeramente y se apoya más en el Centro de redes y recursos compartidos.

Para montar una conexión PPPoE o revisar la conexión por cable en Windows 10, sigue estos pasos:

  1. Haz clic derecho sobre el icono de Red en la barra de tareas y elige Abrir configuración de red e Internet. Si no ves el icono, puede estar oculto en la flecha hacia arriba.
  2. Dentro de la configuración, entra en Centro de redes y recursos compartidos.
  3. Pulsa en Configurar una nueva conexión o red.
  4. Elige la opción Conectarse a Internet y haz clic en Siguiente.
  5. Selecciona Banda ancha (PPPoE) como tipo de conexión.
  6. Escribe el usuario y contraseña de tu ISP y pulsa en Conectar.

Cuando el asistente termine, el Centro de redes mostrará la red cableada que acabas de crear, y el icono de la barra de tareas se actualizará para indicar que estás navegando por Ethernet.

Comprobar dirección IP y estado de la conexión Ethernet

Además de conectarte, es importante saber qué datos está usando tu tarjeta de red: dirección IP, máscara, puerta de enlace y demás parámetros básicos. Esto resulta clave cuando algo no funciona como debería.

Para ver la IP en Windows 10 y 11:

  1. Abre la Configuración de Red e Internet.
  2. Si estás por Wi-Fi, entra en Wi-Fi y selecciona la red conectada; si estás por cable, ve a Ethernet.
  3. En el bloque de Propiedades, busca la línea Dirección IPv4. Ahí verás la IP que tiene tu PC en ese momento.

En esta misma pantalla también podrás ver si la conexión está configurada como red pública o privada, el tipo de perfil y otros datos útiles para diagnosticar problemas de conectividad.

Router Wi-Fi

Cómo ver la velocidad de sincronización de la tarjeta Ethernet

Una cosa es lo que tengas contratado con tu operadora y otra lo que tu PC es capaz de negociar con el router. Esa cifra se llama velocidad de sincronización y es la que marca realmente el techo de rendimiento de tu red local.

Para comprobarla desde Windows, tienes varias rutas muy sencillas:

  • Haz clic en el icono de red de la barra de tareas y entra en Configuración de red e Internet.
  • Accede al apartado Cambiar opciones de adaptador (en Windows 11 puede aparecer dentro de Configuración de red avanzada).
  • Localiza tu adaptador Ethernet, haz doble clic sobre él y se abrirá una ventana con los detalles de la conexión.
  • Ahí verás un campo llamado Velocidad, donde normalmente aparecerá 100,0 Mbps o 1,0 Gbps.

Si la tarjeta y el cable son Gigabit y todo está bien configurado, deberías ver 1,0 Gbps. Si se queda en 100 Mbps, algo está limitando la conexión:

  • La tarjeta solo soporta Fast Ethernet (10/100).
  • El cable de red o el puerto del router/PC tienen un problema físico (pines doblados, cable antiguo Cat5, etc.).
  • La tarjeta está mal configurada a nivel de velocidad y dúplex.

También puedes consultar la velocidad máxima teórica de la tarjeta en Configuración > Red e Internet > Configuración de red avanzada, donde se listan todos los adaptadores y su velocidad admitida.

Configurar la tarjeta Ethernet a 1 Gbps en Windows

Cuando el hardware es compatible con Gigabit, pero sincroniza solo a 100 Mbps, lo más habitual es que haya un ajuste incorrecto de velocidad y dúplex en las propiedades de la tarjeta.

Para cambiarlo en Windows, sigue estos pasos:

  • Ve a Configuración de red e Internet y entra en Cambiar opciones del adaptador.
  • Haz clic derecho sobre tu tarjeta Ethernet y pulsa en Propiedades.
  • Dentro, busca el botón de Configurar y entra en la pestaña Opciones avanzadas.
  • En la lista de propiedades localiza el parámetro Velocidad y dúplex.
  • Cámbialo a 1.0 Gbps Full Dúplex. Si estaba en 100 Mbps o en algún valor fijo inferior, ahí estaba el cuello de botella.

Al guardar los cambios, te conviene reiniciar el equipo para que la tarjeta negocie de nuevo con el router. A partir de entonces, si el cable y el puerto del router son también Gigabit, deberías ver la velocidad de sincronización en 1 Gbps y notar una mejora clara en descargas, subidas y transferencias internas.

Actualizar controladores de la tarjeta de red en Windows

Otro punto clave para que la red por cable funcione fina es tener los drivers de la tarjeta de red al día. Controladores desfasados pueden causar cortes, pérdida de velocidad o incompatibilidades tras nuevas versiones de Windows.

Para actualizar el driver desde el propio sistema:

  • Haz clic en el botón Inicio y escribe Administrador de dispositivos, luego ábrelo.
  • Despliega el apartado Adaptadores de red.
  • Haz clic derecho sobre tu tarjeta Ethernet y selecciona Actualizar controlador.
  • Elige si quieres que Windows busque el software automáticamente o, si ya lo tienes descargado, selecciona la carpeta donde está el nuevo driver.

Si quieres ir sobre seguro, lo ideal es visitar la web oficial del fabricante del PC o de la tarjeta, buscar tu modelo concreto y descargar el controlador más reciente. En caso de que el equipo no tenga conexión a Internet, puedes usar otro ordenador para descargar el driver y pasarlo en una memoria USB.

Otra vía es revisar Windows Update, ya que en muchas ocasiones se publican también actualizaciones de firmware y controladores de red a través de este sistema; también sirve para mantener la infraestructura de red saludable. Asegúrate de instalar todo lo que esté marcado como importante o recomendado.

Si tras una actualización el adaptador se comporta de forma extraña, siempre puedes entrar de nuevo en el Administrador de dispositivos, hacer clic derecho en la tarjeta y usar las opciones de Deshabilitar y volver a habilitar, o incluso desinstalar el dispositivo para que Windows lo detecte de cero tras un reinicio.

Desinstalar y reinstalar el adaptador Ethernet si deja de funcionar

En algunos casos, después de una actualización de Windows o un conflicto de software, la conexión de red deja de funcionar correctamente y ni siquiera con una actualización de drivers se arregla. En esa situación puede venir bien desinstalar por completo el adaptador de red y dejar que Windows lo reinstale.

Antes de nada, es recomendable hacer copia de seguridad de los controladores o tener a mano el último driver descargado desde la web del fabricante, sobre todo si sospechas que Windows no lo reconocerá bien por sí solo.

  1. Abre el Administrador de dispositivos desde el menú de búsqueda de la barra de tareas.
  2. Despliega Adaptadores de red y localiza tu adaptador Ethernet.
  3. Haz clic derecho sobre él y selecciona Desinstalar dispositivo. Marca la casilla de Intentar quitar el controlador de este dispositivo si quieres una limpieza total.
  4. Pulsa en Desinstalar y espera a que termine el proceso.
  5. Reinicia el equipo desde el menú Inicio > Inicio/Apagado > Reiniciar.

Al volver a arrancar, Windows intentará detectar automáticamente el adaptador e instalar el controlador adecuado. Si no lo hace, solo tendrás que instalar manualmente el driver que habías guardado previamente.

ethernet

Cómo cambiar una red Ethernet entre pública y privada

En Windows 11 y 10, cada red a la que te conectas, incluida la Ethernet, se puede marcar como pública o privada. Esta etiqueta afecta a la visibilidad de tu PC en la red y a las posibilidades de compartir archivos e impresoras.

De forma predeterminada, las nuevas conexiones en Windows 11 se suelen marcar como públicas (recomendado), sobre todo por seguridad. Aun así, puedes cambiarlo en función de dónde estés:

  • Red pública: ideal para sitios donde no controlas quién se conecta (oficinas, bibliotecas, bares, etc.). El equipo se oculta del resto y no puedes usarlo para compartir recursos.
  • Red privada: pensada para redes de casa o de trabajo de confianza. Otros dispositivos pueden ver tu PC y compartir carpetas o impresoras.

Para cambiar el tipo de perfil en una red Ethernet:

  1. Abre la Configuración de Red e Internet.
  2. Selecciona Ethernet y entra en la red a la que estás conectado.
  3. En la sección Tipo de perfil de red, marca Público o Privado según te convenga.

Elegir bien este ajuste ayuda a mantener un equilibrio entre seguridad y comodidad cuando compartes recursos en la red local.

Modificar la configuración TCP/IP y DNS (DHCP y manual)

El protocolo TCP/IP es el responsable de cómo se comunican tu ordenador y el resto de dispositivos de la red e Internet. Lo normal es que el router use DHCP para asignar automáticamente IP y DNS, lo cual simplifica bastante las cosas.

Si necesitas renovar la IP o cambiar entre configuración automática y manual en una red Ethernet:

  1. Ve a la Configuración de red e Internet.
  2. Entra en Ethernet y haz clic en la red a la que estás conectado.
  3. Busca la sección Asignación IP y pulsa en Editar.
  4. Escoge entre Automático (DHCP) o Manual.

Con la opción automática, será el router el que asigne IP, máscara, puerta de enlace y DNS, lo que suele ser la mejor opción para la mayoría de usuarios. Si eliges manual, podrás introducir tú mismo todos esos datos.

En este mismo apartado, en las versiones más recientes de Windows, también puedes activar DNS sobre HTTPS, que cifra las consultas DNS para mejorar la privacidad. Tienes tres modos principales:

  • Desactivado: las peticiones DNS van en texto plano.
  • Activado (plantilla automática): Windows intenta descubrir la configuración correcta con la menor intervención posible.
  • Activado (plantilla manual): tú indicas la plantilla de DNS sobre HTTPS que quieras usar.

Además, puedes decidir si permitir “fallback a texto sin formato”, es decir, que las peticiones se hagan sin cifrar si por algún motivo no se puede usar HTTPS. Cuando tengas todo ajustado a tu gusto, pulsa en Guardar para aplicar los cambios.

Configurar límites de datos y modo avión

Aunque en una red Ethernet no es habitual preocuparse por el consumo de datos, Windows integra un sistema de límite de datos que también puede aplicarse a conexiones cableadas, útil si estás conectado a algún tipo de enlace medido.

Para fijar un límite de uso en la red a la que estás conectado:

  1. Abre la Configuración de Red e Internet.
  2. Selecciona la red (Ethernet) y entra en Uso de datos.
  3. Pulsa en Introducir límite, elige el tipo de límite (mensual, único, etc.), configura el valor y guarda.

Windows te avisará cuando estés cerca de ese límite y cuando lo superes, ayudando a controlar el consumo de datos en conexiones sensibles.

En cuanto al modo avión, sirve para apagar de golpe todas las comunicaciones inalámbricas: Wi-Fi, Bluetooth, datos móviles, NFC… En principio no afecta a la Ethernet, ya que esta es por cable, pero puedes activarlo desde el icono de Red, volumen o batería en la barra de tareas o desde Red e Internet > Modo avión, usando el interruptor Activado/Desactivado.

Desactivar el ahorro de energía que limita la tarjeta de red

Si usas un portátil, es posible que el sistema esté recortando el rendimiento de la red para ahorrar batería. Este comportamiento puede provocar bajadas de velocidad o cortes puntuales, especialmente cuando no estás enchufado a la corriente.

Para evitar que Windows apague o limite el adaptador de red:

  • Abre el Administrador de dispositivos y despliega Adaptadores de red.
  • Haz clic derecho en tu tarjeta Ethernet y entra en Propiedades.
  • Ve a la pestaña Administración de energía.
  • Desmarca la casilla Permitir que el equipo apague este dispositivo para ahorrar energía.

Además, puedes revisar las Opciones de energía del sistema:

  • Entra en el Panel de control > Opciones de energía.
  • Pulsa en Cambiar la configuración del plan junto al plan activo.
  • Haz clic en Cambiar la configuración avanzada de energía.
  • Ajusta parámetros como Configuración PCI Express (y, si usas Wi-Fi, la configuración del adaptador inalámbrico) para que estén en Máximo rendimiento.

Con estos cambios te aseguras de que la tarjeta de red no se ve recortada por políticas de ahorro, algo especialmente útil si tienes componentes capaces de superar el gigabit o trabajas con tráfico muy intenso.

TCP Optimizer

Optimizar la red con TCP Optimizer

Además de las opciones estándar de Windows, existen herramientas externas como TCP Optimizer, que permiten afinar al detalle los parámetros de red del sistema en función de la velocidad contratada.

TCP Optimizer es una aplicación gratuita y portable: no requiere instalación, basta con ejecutarla como administrador. Una vez dentro, verás varios apartados y una barra donde indicar la velocidad de tu conexión.

Lo más importante es seleccionar primero el Network Adapter que quieres ajustar (en este caso, tu tarjeta Ethernet). Luego, la herramienta ofrece cuatro modos básicos:

  • Windows Default: restaura los valores de fábrica que Windows establece por defecto.
  • Current: muestra la configuración actual que está usando tu sistema.
  • Optimal: aplica los valores considerados óptimos según algoritmos de SpeedGuide para tu velocidad.
  • Custom: te deja modificar cada parámetro a mano.

Para la mayoría de usuarios, la opción más sensata es Optimal: marca esta opción, ajusta la barra de velocidad al valor que tengas contratado y pulsa en Apply Changes. Antes de hacerlo, es buena idea guardar una copia de seguridad de la configuración actual, por si quieres revertirla más tarde.

Al aplicar los cambios, el programa modificará varios parámetros internos de TCP/IP y es posible que pierdas momentáneamente la conexión mientras se actualizan. Cuando termine, reinicia el equipo para asegurarte de que todos los ajustes entran en efecto correctamente.

Elegir una buena tarjeta de red para tu PC

Si después de revisar la configuración sigues sin sacar todo el jugo a tu conexión, quizá el problema esté en el hardware. En ese caso toca valorar la compra de una tarjeta de red nueva que se adapte mejor a tus necesidades.

Tipos de tarjeta de red más habituales

En un PC de sobremesa o incluso en algunos miniPC puedes encontrar principalmente dos formatos de tarjeta de red ampliable:

  • Tarjetas PCI / PCI Express: se instalan en un slot de la placa base. Son una solución semi-permanente, pensada para quedarse ahí mucho tiempo. En modelos cableados añaden uno o varios puertos Ethernet; en modelos Wi-Fi, incluyen antenas externas. Suelen ofrecer mejor rendimiento y menor latencia que muchas soluciones USB.
  • Tarjetas USB: se conectan a un puerto USB y se pueden poner y quitar cuando quieras. Son muy cómodas, ideales para portátiles o equipos donde no quieres abrir la carcasa. Lo habitual es que sean adaptadores Wi-Fi, aunque también existen adaptadores USB-Ethernet con puerto RJ-45.

Antes de comprar, conviene revisar qué tipo de ranuras y puertos tienes libres y qué tipo de conexión se ajusta mejor al uso que le vas a dar.

En qué características fijarse

Más allá del formato, hay varios puntos clave que deberías revisar antes de decidirte por un modelo concreto:

  • Tipo de conexión: si buscas estabilidad máxima y baja latencia para juegos online, streaming o transferencia de archivos grandes, lo ideal es una tarjeta Ethernet por cable. Si necesitas movilidad por la casa u oficina, entonces toca fijarse en una buena tarjeta Wi-Fi.
  • Velocidad máxima: hoy en día lo mínimo recomendable es una Gigabit Ethernet (10/100/1000). Para Wi-Fi, revisa el estándar (802.11n, 802.11ac, Wi-Fi 6, etc.) y la velocidad teórica que soporta. Cuanto mayor sea, mejor podrá manejar las tarifas de fibra actuales.
  • Interfaz física: asegúrate de que tu placa base tiene PCIe libre si eliges una tarjeta interna, o de que cuentas con puertos USB 3.0 o superiores si optas por un adaptador externo que requiera mucho ancho de banda.
  • Seguridad (en Wi-Fi): si vas a usar la tarjeta para redes inalámbricas, comprueba que sea compatible al menos con WPA2 y, si puede ser, con WPA3, para disponer de cifrado moderno y seguro.
  • Uso previsto: para uso doméstico normal basta con una tarjeta equilibrada, pero en entornos profesionales, servidores o equipos de gaming exigentes, interesa una tarjeta de gama más alta con mejor gestión de colas, control remoto, VLAN, etc.
  • Presupuesto: intenta encontrar un buen equilibrio calidad-precio. No tiene sentido invertir en una tarjeta carísima si tu conexión es modesta o si no vas a aprovechar sus funciones avanzadas.

Elegir bien desde el principio evita tener que cambiar de tarjeta a los pocos meses porque se queda corta, y notarás la diferencia tanto en velocidad como en estabilidad de la conexión.

Tarjetas de red 10G y redes de muy alta velocidad

Para entornos en los que el gigabit se queda corto, existen tarjetas de red Ethernet capaces de llegar a 10 Gbps (10G). Estas soluciones están pensadas para manejar tráfico de datos muy intenso, como grandes volúmenes de vídeo, máquinas virtuales o copias de seguridad masivas.

Lo habitual es encontrarlas en centros de datos, empresas y organismos que necesitan una red interna muy rápida, más que en usuarios domésticos. Las tarjetas 10G pueden trabajar tanto con fibra óptica como con cable de cobre, aunque las soluciones de fibra suelen ofrecer mayor fiabilidad y ancho de banda a costa de un precio más alto.

Estas tarjetas son más caras que las Gigabit convencionales, pero con el tiempo su precio ha ido bajando y cada vez hay más modelos accesibles para quien necesite montar una red interna muy potente (por ejemplo, entre un NAS avanzado y un equipo de edición de vídeo).

Cuándo conviene añadir o cambiar la tarjeta de red

Aunque la mayoría de placas base modernas incluyen ya una tarjeta Ethernet Gigabit integrada, hay situaciones en las que instalar una tarjeta adicional tiene mucho sentido.

Un caso típico es cuando montas tú mismo el PC y eliges una placa sin Wi-Fi. Si luego quieres conectar el equipo de forma inalámbrica, necesitas una tarjeta de red dedicada (PCIe o USB). Otro motivo es querer mejorar las prestaciones respecto a la tarjeta integrada, ya sea en velocidad, estabilidad o opciones de configuración.

Para jugadores exigentes, una buena tarjeta de red puede ayudar a reducir la latencia y mejorar la estabilidad frente a las soluciones básicas que trae la placa. Además, algunas incluyen software de gestión que permite priorizar tráfico de juegos o streaming frente a otras aplicaciones.

También es recomendable añadir una tarjeta más avanzada cuando necesitas enviar grandes cantidades de datos de forma continuada, como en retransmisiones en directo de alta calidad o cuando trabajas con servidores y NAS que comparten muchos ficheros pesados.

Disponer de un hardware de red capaz de seguir el ritmo de tu conexión e instalaciones internas marca la diferencia entre una red que “simplemente funciona” y una red que exprime al máximo todo lo que tu ISP y tus dispositivos pueden dar, evitando cuellos de botella y problemas de estabilidad en el día a día.

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