Cuando tu conexión a Internet parece ir a pedales aunque tengas contratados muchos megas, es muy posible que el problema no esté en la fibra ni en el router, sino en algo mucho más discreto: los servidores DNS que usa tu PC con Windows. Cambiarlos por otros más rápidos y seguros suele ser uno de esos ajustes sencillos que dan un salto notable en la fluidez al navegar.
Por eso, antes de tocar nada en el sistema, conviene entender bien qué son las DNS, por qué son tan importantes y cómo elegir las mejores para tu equipo. A partir de ahí verás que cambiarlas en Windows 10 y Windows 11 es pan comido, tanto desde la configuración gráfica como usando CMD o PowerShell, e incluso podrás afinar al máximo con aplicaciones que miden qué servidores te rinden mejor desde tu ubicación.
Qué es el DNS y qué papel juega en tu conexión
El DNS, siglas de Domain Name System o Sistema de Nombres de Dominio, actúa como una enorme agenda de contactos de Internet que traduce nombres fáciles de recordar (como www.ejemplo.com) en direcciones IP numéricas que los ordenadores pueden entender.
Cuando escribes una página en el navegador, tu equipo realiza una consulta DNS para averiguar a qué dirección IP tiene que conectarse realmente. El servidor DNS responde con esa IP y entonces el navegador abre la web correspondiente sin que tengas que memorizar ningún número raro.
En la práctica, el DNS se apoya en una base de datos distribuida y jerárquica repartida por servidores de todo el mundo. No solo guarda la relación dominio-IP, también almacena información extra como la localización de los servidores de correo electrónico (registros MX) y otros registros importantes para que los servicios de Internet funcionen de forma transparente.
Además, tu propio sistema operativo mantiene una caché local de respuestas DNS. Cuando visitas una web, la resolución se guarda temporalmente y, si vuelves a entrar en un plazo corto, el equipo responde desde esa caché sin necesidad de preguntar de nuevo al servidor DNS, ganando rapidez.
Por defecto, casi todos los usuarios utilizan los DNS que asigna automáticamente su proveedor de Internet (ISP). Sin embargo, nada te impide cambiarlos por servidores públicos o privados de terceros, que suelen ofrecer más velocidad, seguridad y funciones extra como control parental o bloqueo de anuncios.

Ventajas e inconvenientes de cambiar de DNS
Modificar los servidores DNS que usa tu PC con Windows trae consigo una serie de beneficios que se notan en el día a día, aunque también hay algunos riesgos que conviene tener presentes para no meter la pata al elegir.
Ventajas de usar DNS alternativos
Uno de los motivos principales para cambiar de servidor es conseguir mayor velocidad y estabilidad en la navegación. Muchos DNS públicos de calidad responden más deprisa que los de la operadora y tienen menos caídas o periodos de indisponibilidad.
Otro aspecto clave es la seguridad. Algunos servicios DNS incorporan protección frente a phishing, malware y webs peligrosas, basándose en listas negras actualizadas o en motores de análisis avanzados que bloquean dominios sospechosos antes de que llegues a cargar la página.
También hay DNS orientados al control parental que filtran contenido para adultos, webs de apuestas u otras categorías que quieras restringir. Al configurarlos en el router o en el equipo, todos los dispositivos que los usen se beneficiarán de ese filtro sin tener que instalar programas adicionales.
En determinados países o con ciertos operadores, parte de la censura o bloqueo de sitios se hace precisamente a nivel de DNS. Usar un servidor externo puede permitirte saltarte algunas restricciones al resolver dominios que tu proveedor bloquea.
Por último, hay servicios que se especializan en privacidad, evitando registrar o asociar tus consultas DNS con tu identidad, cifrando las peticiones o minimizando el tiempo que guardan los logs, algo que cada vez preocupa más a quienes no quieren ser rastreados.
Desventajas y riesgos a tener en cuenta
No todo son luces. Si eliges un proveedor poco fiable, podrías acabar usando un servidor DNS fraudulento que manipule las respuestas y te redirija a webs falsas para robar contraseñas, datos bancarios u otra información sensible.
Además, no todos los servidores alternativos están igual de actualizados o bien mantenidos, lo que puede provocar errores al resolver dominios nuevos, fallos intermitentes o simplemente una navegación más lenta que con el DNS de tu ISP.
Ten en cuenta también que algunos proveedores de DNS gratuitos ofrecen menos funciones avanzadas y menor rendimiento que alternativas de pago orientadas a empresas, donde suelen cuidar más la seguridad, el soporte técnico y las opciones de personalización.
Otro límite práctico es que muchos operadores usan sus propios DNS para aplicar bloqueos legales a ciertas páginas. Al cambiar a uno externo podrías saltarte parte de esas restricciones, pero también puedes perder acceso a redirecciones internas específicas de tu proveedor (por ejemplo, portales de gestión del router o servicios internos).
En cualquier caso, la clave está en escoger servidores de confianza y con buena reputación, y no creerse cualquier IP que veas por ahí en foros o webs dudosas, por muy milagrosa que suene la promesa.
Tipos de servidores DNS y jerarquía de nombres
Dentro del sistema DNS se pueden distinguir varios tipos de elementos con funciones diferentes, aunque desde el punto de vista del usuario la mayoría del trabajo es transparente.
Por un lado están los dominios que usamos a diario (como .es, .com, .org, .edu, etc.), que forman parte del árbol de nombres jerárquico. Cada etiqueta se separa por puntos, y hay límites de longitud tanto por etiqueta como por dominio completo.
Luego están los llamados resolutores de nombres, que son piezas de software encargadas de buscar en la caché local o de sistema la respuesta antes de lanzar la consulta hacia fuera. En sistemas tipo Linux, por ejemplo, se apoyan en ficheros como /etc/hosts o en configuraciones como /etc/resolv.conf.
Por último, tenemos los servidores de nombres propiamente dichos, que almacenan tablas de equivalencias entre dominios y direcciones IP, y atienden las solicitudes de los resolutores. Estos pueden ser servidores privados (por ejemplo, de una empresa) o públicos, gratuitos o de pago.
La estructura es la de un árbol invertido de dominios, en el que cada etiqueta se compone de letras, números y el carácter guion, hasta un máximo de 63 caracteres por etiqueta y 255 para el nombre completo. Aunque no lo veamos, todos los nombres terminan en un punto raíz que se omite en la escritura habitual.

Cómo saber qué DNS estás usando en tu PC
Antes de ponerte a trastear, puede venirte bien comprobar qué servidores DNS tiene ahora mismo configurados tu equipo. El método varía ligeramente según el sistema operativo.
En Windows basta con abrir una consola (CMD) y usar el comando ipconfig /all. Entre todos los datos de tu adaptador de red verás una línea llamada “Servidores DNS” donde aparecerán las direcciones IP asignadas.
En Linux lo habitual es revisar el contenido del archivo /etc/resolv.conf con un simple cat ejecutado con permisos adecuados. Ahí se listan los servidores de nombres que está usando el sistema en ese momento.
Con esa información delante puedes identificar si estás utilizando los DNS por defecto del router, los de tu operadora, o si en algún momento ya configuraste otros de terceros como los de Google (8.8.8.8) o similares.
Configurar DNS en Windows 10 paso a paso
En Windows 10, cambiar los DNS se hace desde las opciones de red del sistema. El proceso es sencillo y con poco margen de error siempre que introduzcas direcciones correctas. Estos son los pasos a seguir:
- Entra en el menú de Configuración de Windows 10.
- Dentro de Configuración, ve a la sección “Red e Internet”.
- En la pantalla principal verás el estado de la red, VPN, uso de datos y demás. Quédate en esa primera vista y busca la opción “Cambiar opciones del adaptador”, que abrirá el viejo Panel de control clásico con las “Conexiones de red”.
- Localiza el adaptador sobre el que quieres cambiar el DNS (Ethernet si te conectas por cable, WiFi si usas inalámbrico, etc.). Lo recomendable es modificar todos los adaptadores que uses para no tener sorpresas si alternas entre cable y WiFi.
- Haz clic derecho sobre el adaptador y pulsa en “Propiedades”.
- En la lista de elementos marca “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)” y vuelve a pulsar en “Propiedades”. No desmarques la casilla, solo entra en su configuración.
- En la ventana que se abre verás, en la parte inferior, la opción “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS”. Márcala e introduce en “Servidor DNS preferido” y “Servidor DNS alternativo” las IP que quieras usar (por ejemplo, 1.1.1.1 y 1.0.0.1 para Cloudflare, o 8.8.8.8 y 8.8.4.4 para Google).
- Activa si quieres la casilla “Validar configuración al salir” para que Windows compruebe automáticamente que todo está en orden, y pulsa “Aceptar”.
- Después puedes abrir CMD y ejecutar ipconfig /all para verificar que los nuevos servidores aparecen en el apartado “Servidores DNS”.
Cambiar DNS en Windows 11
En Windows 11 Microsoft ha reorganizado las opciones de red y, de paso, ha simplificado un poco el cambio de DNS si lo haces desde la propia aplicación de Configuración. Así se hace:
- Pulsa sobre el icono de red en la barra de tareas y entran en “Configuración de red e Internet”.
- Dentro de “Red e Internet” desplázate hasta “Configuración de red avanzada”, donde verás listados todos los adaptadores y opciones como el restablecimiento de red.
- En la sección de “Más opciones de adaptador de la red” accederás a una vista similar al Panel de control clásico con las conexiones disponibles. Desde ahí, el proceso es muy parecido a Windows 10: clic derecho en el adaptador en uso, Propiedades, TCP/IPv4, Propiedades y marcar la opción de usar direcciones DNS específicas.
Cambiar DNS con CMD en Windows
Si prefieres tirar de línea de comandos, también es posible configurar los servidores DNS usando CMD con privilegios de administrador, algo útil para scripts o para hacer cambios rápidos sin navegar por menús.
Abre el buscador, escribe “Símbolo del sistema”, haz clic derecho sobre el resultado y elige “Ejecutar como administrador”. Una vez dentro, lo primero es listar las interfaces de red disponibles con el comando:
Apunta el nombre de la interfaz que te interesa (por ejemplo, “Ethernet” o el nombre de tu WiFi). Con ese dato ya puedes fijar el servidor DNS principal ejecutando:
netsh interface ipv4 set dnsservers «Nombre_red» static IP_DNS primary
Sustituye “Nombre_red” por el nombre que has visto antes e “IP_DNS” por la dirección del servidor primario que quieras usar. Para añadir un DNS secundario utiliza:
netsh interface ipv4 add dnsservers «Nombre_red» IP_DNS index=2
Al terminar, conviene limpiar la caché DNS con ipconfig /flushdns para que las nuevas direcciones se usen desde el primer momento y no arrastres registros antiguos.
Cambiar DNS con PowerShell
PowerShell facilita automatizar tareas en varios equipos y ofrece otra vía muy cómoda para modificar los DNS, especialmente si estás acostumbrado a trabajar con él y quieres automatizar tareas en varios equipos.
Abre PowerShell como administrador desde el menú de Inicio (clic derecho en el icono de Windows y selecciona “Windows PowerShell (Administrador)” o su equivalente en tu versión).
Primero identifica las conexiones disponibles con:
Get-DnsClientServerAddress
Anota el nombre del adaptador que quieras modificar. A continuación, establece los nuevos servidores DNS con un comando del estilo:
Set-DNSClientServerAddress «Ethernet» -ServerAddresses («8.8.8.8″,»8.8.4.4»)
En el ejemplo se usan los DNS de Google, pero puedes cambiar las IP por las de cualquier otro proveedor (incluyendo servidores que bloqueen anuncios o contenido adulto). Cuando termines, es recomendable vaciar de nuevo la caché DNS para empezar a usar inmediatamente esos resolutores.
Los mejores servidores DNS gratuitos y públicos
Existen servidores DNS públicos que puedes usar sin coste, aunque no todos ofrecen lo mismo ni están pensados para las mismas prioridades (velocidad, privacidad, control parental, etc.). Estos son algunos de los más destacados que suelen recomendarse para Windows.
Google Public DNS – 8.8.8.8 y 8.8.4.4
Los servidores de Google son quizá los más conocidos y uno de los estándares de facto. Ofrecen gran velocidad de resolución, alta disponibilidad y una enorme base de datos, de manera que rara vez necesitan consultar a otros resolutores.
Google no exige registro para usarlos y limita el tiempo que mantiene la IP de origen de las consultas, normalmente unas 48 horas, aunque sí utiliza ciertos datos de forma agregada para análisis internos y mejora del servicio.
Cloudflare – 1.1.1.1 y 1.0.0.1
Cloudflare se ha colocado en los primeros puestos de casi todos los rankings de rendimiento DNS gracias a tiempos de respuesta muy bajos y una red masiva de servidores Anycast repartidos por todo el mundo.
Es una opción muy popular entre quienes juegan online o quieren reducir al máximo la latencia. No incluye bloqueo de anuncios por defecto, pero permite aplicar filtros si creas una cuenta gratuita y configuras opciones adicionales. Sus registros se eliminan en un plazo corto, alrededor de 24 horas, mejor que muchos competidores.
Quad9 / IBM – 9.9.9.9 y 149.112.112.112
Quad9, apoyado por IBM y otras organizaciones, es un servicio DNS gratuito centrado en la seguridad y la privacidad. Utiliza el motor de inteligencia de amenazas IBM X-Force y bases de datos de múltiples socios para bloquear automáticamente dominios asociados a malware, phishing y otras amenazas.
Según sus responsables, Quad9 no guarda registros identificables de las peticiones y se esfuerza por minimizar la cantidad de datos recogidos. A día de hoy no suele ser el más rápido en todos los escenarios, pero sí uno de los más robustos frente a ataques y sitios maliciosos.
OpenDNS (Cisco) – 208.67.222.222 y 208.67.220.220
OpenDNS, propiedad de Cisco, es un veterano del sector que combina buen rendimiento con funciones avanzadas. Su red procesa cientos de miles de millones de peticiones diarias y mantiene listas negras muy amplias de dominios peligrosos.
De forma gratuita puedes usar sus servidores básicos o versiones orientadas a la protección familiar. Si creas una cuenta, es posible ajustar qué tipo de contenido se filtra, ver estadísticas de uso y aplicar políticas a medida para tu red doméstica o pequeña oficina.
CleanBrowsing
CleanBrowsing está orientado al control parental mediante DNS. Ofrece varios perfiles públicos: uno “Familiar” que bloquea contenido adulto y fuerza la búsqueda segura, otro “Adult” centrado solo en contenido para mayores, y uno de “Seguridad” que prioriza el bloqueo de malware y phishing.
No necesitas instalar ningún software en cada equipo al funcionar solo a nivel de resolución de nombres. Puedes configurar sus IP directamente en el router para que todos los dispositivos de casa naveguen con los mismos filtros, algo muy útil si hay menores en la red.
AdGuard DNS – 94.140.14.14 y 94.140.15.15
AdGuard DNS añade a las funciones clásicas del sistema de nombres un potente bloqueo de anuncios, rastreadores y algunos tipos de contenido no deseado. Es una buena alternativa si lo que más te molesta de la web actual es la publicidad invasiva.
Ofrece varios perfiles: con filtrado de anuncios y trackers, sin filtrado alguno, o con filtros más agresivos que incluyen contenido adulto. De esta forma puedes elegir el equilibrio entre privacidad y compatibilidad que mejor encaje con tu forma de navegar.
Cómo elegir los mejores DNS para tu PC con Windows
No existe un DNS perfecto para todo el mundo, porque el rendimiento depende mucho de dónde te conectas, qué operador tienes y qué priorizas (velocidad pura, seguridad, privacidad, control parental…). Lo ideal es combinar información general con pruebas concretas en tu conexión.
Una buena estrategia es definir primero tus prioridades: si solo buscas más rapidez al navegar y jugar, probablemente Cloudflare o Google sean buenas primeras opciones. Si te importa sobre todo la privacidad, puedes probar Quad9, algunos servidores de OpenNIC o servicios que prometen no registrar tus consultas.
En hogares con niños, DNS como CleanBrowsing, OpenDNS con perfil familiar o algunos modos de AdGuard ayudan a bloquear contenido adulto sin instalar software adicional, lo que simplifica bastante la gestión.
Para saber cuál te va mejor en tu caso concreto, puedes usar herramientas como DNS Benchmark, NameBench, DNS Jumper o DNS Perf, que miden el tiempo de respuesta de múltiples servidores desde tu ubicación. Muchas de estas aplicaciones permiten incluso aplicar directamente el DNS ganador a tu sistema.
Más allá de la velocidad, conviene valorar si el proveedor guarda registros extensos de tu actividad, si soporta tecnologías modernas como DNSSEC, DNS-over-HTTPS o DNS-over-TLS, y si cuenta con una infraestructura amplia que garantice buena disponibilidad en tu región.
Aplicaciones para probar y cambiar DNS fácilmente
Si no te apetece bucear por los ajustes de Windows cada vez que quieras cambiar de servidor, puedes recurrir a varias aplicaciones que facilitan el proceso y, de paso, evalúan automáticamente qué DNS es más rápido para ti.
DNS Jumper (Windows)
DNS Jumper es una herramienta portable para Windows que destaca por su sencillez y rapidez. No necesita instalación, viene traducida al español y permite cambiar de DNS en un par de clics.
Al abrirla, eliges el adaptador de red, seleccionas un servidor de la lista o introduces uno personalizado y aplicas los cambios. Además, dispone de una función de búsqueda del “DNS más rápido” en tu entorno, lo que resulta muy útil para tomar decisiones basadas en datos reales.
DNS Changer (Android)
Si también quieres ajustar los servidores en tu móvil Android sin hacer root ni liarte en los ajustes de sistema, DNS Changer ofrece una forma muy directa de probar distintos DNS, medir su velocidad y usarlos con un solo toque.
Permite escoger de listas preconfiguradas o introducir tus propios servidores IPv4 e IPv6, y ayuda a mejorar la privacidad y la seguridad en redes WiFi públicas. Incluye una pequeña prueba de velocidad para comparar opciones.
Blokada, Nebulo y otras apps móviles
Blokada es otra app para móviles (Android e iOS) que va un paso más allá y combina modificación de DNS con bloqueo de publicidad, rastreadores y contenido malicioso. Utiliza tecnologías tipo VPN (como WireGuard) para cifrar el tráfico y proteger tu IP.
Por su parte, Nebulo se centra en enviar las peticiones DNS de forma segura mediante DNS-over-HTTPS y DNS-over-TLS, compatible con muchos servidores populares (Google, Cloudflare, etc.), reduciendo el riesgo de interceptación o manipulación de las consultas.
Con toda esta información y las opciones que hay hoy en día, ajustar los DNS de tu PC con Windows deja de ser un tema misterioso y se convierte en una herramienta útil para exprimir al máximo tu conexión, ganar algo de seguridad extra e incluso adaptar el acceso a Internet de tu red doméstica a las necesidades reales de quienes la usan a diario.