Cuando el PC se cuelga, va a tirones o muestra pantallazos azules, lo primero que pensamos es que Windows va mal o que algún programa está dando guerra. Sin embargo, en muchísimos casos el origen real está en el hardware o en sus controladores, como los drivers gráficos desactualizados, y ahí es donde las herramientas de diagnóstico marcan la diferencia. Entre todas las opciones que ofrece el sistema, Windows Performance Recorder (WPR) y Windows Performance Analyzer (WPA) son las más potentes para entender qué está pasando “por dentro”.
Encontrar problemas de hardware usando Windows Performance Recorder no es algo reservado solo a ingenieros de Microsoft. Cualquiera con un poco de paciencia puede capturar un seguimiento (traza ETL), abrirlo en WPA y averiguar si la culpa es de la CPU, de la RAM, del SSD, de un driver mal optimizado, de una GPU que se calienta o de un dispositivo que no entra en reposo. En este artículo vamos a hilar todo: desde las señales que indican que el hardware falla, hasta el uso avanzado de WPR/WPA, pasando por las mejores herramientas extra para rematar el diagnóstico y, si hace falta, presentar una reclamación en garantía con pruebas en la mano.
Qué es Windows Performance Recorder y cómo te ayuda con el hardware
Windows Performance Recorder (WPR) es la herramienta de grabación del Windows Performance Toolkit, capaz de registrar en archivos ETL la actividad de casi todo el sistema: CPU, memoria, disco, red, controladores, dispositivos, energía, estados de reposo, etc. Se puede usar tanto desde la interfaz gráfica (WPRUI.exe, incluida en el Windows ADK) como desde la línea de comandos (WPR.exe), que viene ya instalada a partir de Windows 8.
WPR funciona a base de “perfiles” de grabación, que son conjuntos predefinidos de eventos ETW pensados para analizar tipos de problemas concretos: uso intensivo de CPU, cuelgues, latencias de disco, consumos de energía anómalos, fugas de memoria, esperas excesivas entre hilos o incluso el comportamiento del equipo en el modo de espera moderno (Connected Standby). También puedes crear perfiles personalizados en XML si necesitas algo muy específico.
Windows Performance Analyzer (WPA) es el complemento perfecto. Es la herramienta gráfica que abre esas trazas ETL y las muestra en forma de gráficos y tablas dinámicas muy detalladas. Allí se pueden ver picos de CPU por proceso, demoras de E/S, estados de los dispositivos, tiempos de espera de hilos, consumo de memoria por pilas de llamadas y un largo etcétera. Ideal para desenmascarar drivers y componentes de hardware problemáticos.
Ambas herramientas forman parte del Windows Performance Toolkit (WPT), disponible dentro del Windows Assessment and Deployment Kit (Windows ADK). WPR en modo consola está ya en el sistema, pero para usar la GUI de WPR y WPA tienes que instalar el ADK . Y, en el caso de WPA, contar con .NET Framework 4.5 o superior.

Capturar trazas con WPR para detectar problemas de hardware
Antes de poder analizar nada en profundidad con WPA necesitas una buena traza ETL, y eso significa grabar en el momento y con el perfil adecuados. La ventaja de WPR es que puedes hacerlo tanto de forma guiada (interfaz gráfica) como totalmente scriptable con la línea de comandos.
Para iniciar una grabación con la interfaz gráfica, hay que hacer esto:
- Buscar “Windows Performance Recorder” en el menú Inicio y abrirlo.
- Pulsar en Iniciar usando el perfil predeterminado de Evaluación de prioridades de primer nivel, que ya sirve para la mayoría de escenarios de CPU, memoria, disco y latencias generales.
- Si necesitas algo más concreto, puedes desplegar Más opciones y elegir perfiles de CPU, uso de energía, memoria, etc., además de ajustar el nivel de detalle.
Cuando trabajas desde consola, el control es todavía mayor. Por ejemplo, si sospechas de un problema de consumo o de estados de reposo del hardware, puedes usar el perfil de energía con: wpr -start Power para comenzar a registrar y, una vez reproducido el problema (jugar, lanzar una app pesada, dejar el sistema en reposo, etc.), ejecutar wpr -stop nombrearchivo.etl para guardar el seguimiento. Esta forma de trabajar es ideal si quieres automatizar capturas o si simplemente prefieres evitar la GUI.
Uso avanzado de WPA para analizar la traza ETL
Una vez que tienes tu archivo ETL, el protagonista pasa a ser Windows Performance Analyzer. WPA se abre desde el menú Inicio, pero también directamente desde WPR al finalizar la grabación si marcas la opción “Abrir en WPA”. Al cargar la traza verás varias ventanas acopladas alrededor de una o varias pestañas de Análisis.
El Explorador de gráfico agrupa todos los gráficos disponibles para ese seguimiento en categorías: CPU, memoria, disco, red, energía, dispositivos, etc. Desde ahí puedes arrastrar los gráficos que te interesen a la pestaña de Análisis, o simplemente hacer doble clic para abrirlos. Cada gráfico viene con una tabla de datos asociada que se comporta como una tabla dinámica muy flexible.
Las tablas de datos de WPA son clave para aislar problemas de hardware. Cuentan con columnas de “claves” (a la izquierda de la barra dorada vertical), columnas de datos (entre la barra dorada y la azul) y columnas que pueden usarse como elementos del gráfico (a la derecha de la barra azul). Puedes reordenar columnas, convertir cualquier campo en clave, agrupar, ordenar y filtrar, incluso definir combinaciones de columnas predefinidas con el selector de columnas.
Además, WPA permite abrir varias pestañas de Análisis independientes, cada una con su propia escala temporal. Así puedes, por ejemplo, tener una pestaña con foco en CPU y memoria a lo largo de toda la sesión, y otra centrada en un tramo de 10 segundos donde se sospecha de un fallo de GPU o de cuellos de botella de disco.
Diagnosticar cuellos de botella de CPU, memoria y disco con WPR/WPA
Muchos problemas que parecen “de Windows” en realidad se deben a exceso de uso de CPU, RAM o disco provocado por un driver, una aplicación defectuosa o incluso por un componente de hardware en mal estado. Los infames «cuellos de botella». Los perfiles y gráficos adecuados de WPR/WPA permiten localizar con bastante precisión el origen.
Para uso elevado de CPU, el perfil predeterminado o el perfil específico de “Uso de CPU” de WPR es suficiente. En WPA, el gráfico clave es “CPU Usage (Sampled)” o similar. En la tabla, usar como claves el proceso y la pila de llamadas, o bien el proceso y los subprocesos, ayuda a ver qué ejecutable y qué función están monopolizando los ciclos de CPU. Ordenando por recuento de muestras o por tiempo acumulado, no cuesta demasiado identificar al “culpable”.
Cuando sospechas de fugas de memoria hay varios frentes: memoria virtual, pool y montones. Los gráficos de “VirtualAlloc Commit Lifetimes”, “Pool Usage” o “Heap Allocations” muestran, por tipo, proceso y pila, qué componente va reservando memoria sin liberarla.
Para problemas de E/S o de discos lentos puedes combinar WPR/WPA con utilidades como CrystalDiskInfo. La traza te enseña qué procesos y qué patrones de acceso están saturando la unidad. CrystalDiskInfo, a su vez, te indica si el disco tiene errores SMART, temperaturas elevadas o sectores reasignados. El cruce de ambas fuentes te dice si se trata de un problema puramente de software o si el hardware está a punto de caer.
La correlación con el Visor de eventos y el Monitor de confiabilidad también es oro. Si, por ejemplo, detectas un pico brutal de CPU asociado a un driver gráfico justo antes de un evento de “Kernel-Power” o de un error crítico, tienes un candidato fuerte a ser el origen del fallo de hardware o de la mala interacción entre driver y sistema.
Analizar el modo de espera moderno y los estados de la plataforma
En portátiles modernos con modo de espera conectado (Modern Standby), un tipo de problema muy habitual es el consumo de batería excesivo mientras el equipo está “aparentemente” en reposo. Ahí entran en juego varios gráficos específicos de WPA que merecen capítulo aparte:
- Estado inactivo de la plataforma.
- DRIPS.
- Actividad de resistencia de PDC.
- Device Dstate.
El gráfico de Estado inactivo de la plataforma refleja el tiempo que el SoC pasa en cada estado de reposo. Cada plataforma numera estos estados a su manera. Por eso conviene consultar la documentación del fabricante del SoC para saber qué índice corresponde al estado más profundo de bajo consumo (DRIPS). El dato importante aquí es el porcentaje de tiempo en ese estado: si el porcentaje DRIPS está por encima del 90 %, la batería aguanta mucho; si se queda en torno al 80 % o por debajo, algo o alguien está impidiendo que la plataforma “duerma” como debe.
Para ver este porcentaje en detalle, lo ideal es abrir la vista de tabla asociada, filtrar por el estado de la plataforma y mostrar la columna “% Duración”. Así obtienes de un vistazo cuánto tiempo ha pasado el sistema en cada nivel de reposo y si el estado profundo DRIPS está recibiendo el protagonismo que debería durante la sesión de espera moderna.
El gráfico DRIPS, por su parte, lista qué componentes están activos a lo largo del seguimiento: activadores de PDC, dispositivos y actividad de CPU. Aquí se ve quién mantiene referencias de energía y quién corta el grifo a DRIPS. Los activadores (BI, WNS, NCSI, gestores de descarga de imágenes, etc.) deberían trabajar en ráfagas cortas; si uno de ellos permanece activo mucho tiempo, bloquea el sueño profundo y se convierte en sospechoso número uno.
Dispositivos, estados D y correlación con SleepStudy
Además de los activadores de software, los dispositivos físicos también tienen sus propios estados de energía, normalmente etiquetados de D0 a D3, donde D0 equivale a máximo rendimiento y D3 a apagado o reposo profundo. Los estados de bajo consumo dentro del SoC suelen venir definidos por el fabricante, mientras que los de dispositivos externos tienden a normalizarse por clase.
El gráfico Device Dstate del perfil de espera moderna en WPA se centra precisamente en esos dispositivos que, según el Platform Energy Engine (PEP), pueden bloquear el estado DRIPS del SoC. Si ves, por ejemplo, que el adaptador Wi-Fi, un controlador USB o una controladora PCIe está mucho tiempo en D0 cuando debería dormir, tienes delante un candidato a estar drenando la batería o generando interrupciones constantes.
SleepStudy, el informe de energía de Windows para sesiones de espera moderna, se complementa muy bien con WPA. De hecho, existe una correlación directa entre campos de SleepStudy y gráficos de WPA:
- “Activadores” del informe se corresponden con el gráfico de actividad de resistencia de PDC.
- “Procesadores” con el gráfico de estados inactivos de CPU.
- “Dispositivos Fx” con Device Dstate.
- “Fases de PDC” con el gráfico de fase de notificación de PDC.
- Información de red puede aparecer tanto en PDC activity como en Device Dstate o en los eventos genéricos de red.
La tabla de mapeo entre SleepStudy y WPA es muy útil cuando quieres validar un problema de hardware. Por ejemplo, si SleepStudy indica que un determinado adaptador de red ha tenido mucha actividad durante una sesión, en WPA puedes entrar al gráfico Device Dstate, localizar ese adaptador y ver en qué momentos ha estado activo, en qué estado D y bajo qué condiciones, cruzándolo con otros gráficos de CPU o DRIPS.
Dominar la interfaz de WPA: tablas, perfiles de vista y filtros
WPA no es solo un visor de gráficos bonitos, es una herramienta de análisis de datos muy potente. Por eso merece la pena invertir unos minutos en adaptar la interfaz a tu manera de trabajar y aprovechar al máximo sus tablas dinámicas, filtros y perfiles de vista.
Cada gráfico ofrece tres modos de vista:
- Sólo gráfico.
- Sólo tabla de datos.
- Gráfico + tabla.
Mediante los iconos de diseño situados a la derecha de la barra de título puedes alternar entre estas vistas según lo que necesites en cada momento. Normalmente, para análisis de hardware serio, combinar gráfico y tabla en la misma pestaña es lo más cómodo.
Las tablas permiten personalizar columnas y disposiciones, mientras que los filtros por selección facilitan centrarse solo en lo importante. Si en la tabla seleccionas una o varias filas y usas la opción “Filtrar a selección”, WPA esconde todo lo demás. Esto, combinado con el resaltado de un rango temporal concreto, hace que puedas estudiar al detalle un solo proceso o dispositivo durante la fase exacta en que sospechas del problema.
Para no repetir el trabajo cada vez, puedes crear y exportar perfiles de vista desde el menú Perfiles. Una vez que tengas un diseño cómodo para analizar CPU y memoria, otro para energía y estados de dispositivo y otro para fugas de memoria, puedes guardarlos y aplicarlos en nuevas trazas con un clic. Incluso es posible fijar un perfil de inicio para que WPA abra siempre con tu distribución favorita.

Herramientas nativas de Windows para completar el diagnóstico
WPR y WPA son los pesos pesados del análisis, pero no están solos. Windows trae de serie un montón de utilidades que encajan muy bien con estas trazas y te ayudan a confirmar o descartar problemas de hardware sin instalar nada más.
- El Monitor de rendimiento (PerfMon) permite seguir en directo el uso de CPU, memoria, disco, red y muchos contadores específicos. Es ideal para detectar patrones anómalos antes de lanzar una captura con WPR. Desde él puedes crear Data Collector Sets que graben contadores de forma continua. Si algo se tuerce, ya tendrás datos para cruzar con las trazas.
- El Monitor de recursos, por su parte, ofrece una vista más amigable de qué procesos están tirando de CPU, disco, red o memoria. Si tu PC se arrastra, basta con abrirlo y mirar qué ejecutable se come los recursos.
- La herramienta Diagnóstico de memoria de Windows arranca antes del sistema operativo y somete la RAM a un test intensivo. Es muy útil cuando tienes bloqueos aleatorios, errores de pantalla azul o corrupciones de datos que podrían estar causadas por módulos de RAM defectuosos. Una vez terminado el test, Windows te indica si se han encontrado errores. Si la respuesta es sí, es hora de pensar en cambiar módulos.
- El Visor de eventos y el Monitor de confiabilidad completan el círculo. El primero registra cada incidencia de hardware y software (discos, controladores, apagados inesperados, etc.), mientras que el segundo ofrece una línea de tiempo puntuando la estabilidad del sistema y resaltando errores críticos.
Aplicar pruebas de estrés y herramientas de terceros
Hay ocasiones en que el hardware solo falla “cuando se le aprieta”. Una GPU que aguanta el escritorio pero se cae al lanzar un juego, una CPU que va perfecta en tareas ligeras pero no soporta Prime95, o un SSD que funciona… Hasta que lo sometes a escrituras intensas. Para este tipo de casos, las pruebas de estrés son imprescindibles.
- Prime95 es un clásico para estresar CPU y RAM. Configurando la prueba Blend puedes llevar el procesador y la memoria casi al límite, mientras monitorizas temperaturas con HWMonitor o herramientas similares y capturas trazas con WPR para ver qué pasa internamente.
- FurMark o GpuTest hacen un papel parecido con la GPU, forzando la tarjeta gráfica hasta que alcanza temperaturas muy altas. Si durante esos tests aparecen artefactos, pantallazos, caídas de drivers o apagados repentinos, el hardware gráfico o su alimentación están en duda. WPR/WPA te pueden ayudar a ver si, además, la GPU está generando interrupciones excesivas o provocando saturación en el bus PCIe.
- Memtest86, CrystalDiskInfo, HWiNFO, HWMonitor, CPU-Z y GPU-Z completan la batería de herramientas externas: las primeras se centran en la salud de RAM y discos (incluyendo valores SMART, temperatura y errores), mientras que HWiNFO y HWMonitor permiten vigilar sensores de todo el sistema (voltajes, RPM de ventiladores, temperaturas).
De la prueba al informe: cómo usar WPR/WPA para reclamar garantía
Detectar un fallo de hardware está bien, pero muchas veces necesitas demostrarlo a un fabricante o a un servicio técnico para que acepten la reparación o el reemplazo en garantía. Aquí es donde toda la información recogida con WPR/WPA y el resto de herramientas se convierte en munición.
Lo primero es identificar claramente los indicadores críticos: pantallazos azules recurrentes con códigos de error relacionados con memoria, disco o alimentación; apagados repentinos bajo carga; ruidos extraños en ventiladores o en discos; temperaturas que se disparan incluso con tareas normales; errores SMART en la unidad de almacenamiento.
A partir de ahí, conviene generar un pequeño “dossier” técnico. Un buen paquete mínimo suele incluir: informes del Monitor de confiabilidad (capturas donde se ven fechas y tipos de fallo), archivo DxDiag guardado en texto con la información de hardware y drivers, capturas de HWMonitor o HWiNFO mostrando temperaturas o voltajes anómalos, resultados de Memtest86 o CrystalDiskInfo, y por supuesto una o varias trazas ETL analizadas con WPA, donde se vea de forma objetiva el comportamiento anómalo.
En WPA es muy recomendable anotar bien la metodología: qué perfil de WPR se usó, qué periodo de tiempo abarca la traza, qué se hizo exactamente (jugar, renderizar, dejar el equipo en espera moderna, etc.), qué gráficos se han analizado y qué valores concretos señalan el problema (por ejemplo, un dispositivo bloqueando DRIPS el 80 % del tiempo o un driver consumiendo CPU de forma constante).
Con todos esos datos documentados y ordenados cronológicamente, la conversación con el fabricante cambia completamente. Ya no se trata de “mi PC va mal”, sino de “este módulo de RAM genera errores en Memtest86, esta unidad SSD está en estado de salud naranja y esta traza de CPU muestra bloqueo aunque no haya carga de usuario”, algo bastante más difícil de ignorar o achacar a un simple fallo de software.

