Cómo instalar y usar Krita, la aplicación de dibujo con Qt6 en Windows

  • Krita 5.3 se recomienda para trabajos en producción, con grandes mejoras en texto, pinceles, cómic y gestión de capas.
  • Krita 6.0 inaugura la etapa basada en Qt 6 y refuerza la gestión de color y HDR en Wayland, aunque aún es experimental.
  • En Windows es preferible instalar la versión oficial desde la web de Krita y combinar 5.3 para estabilidad con 6.0 para pruebas.

Krita dibujo digital en Windows

Si te interesa el dibujo digital en Windows, seguro que has oído hablar de Krita, una de las aplicaciones de ilustración y pintura más potentes dentro del ecosistema de software libre orientado a artistas. En los últimos meses, el proyecto ha dado un salto importante al publicar al mismo tiempo Krita 5.3 y Krita 6.0, una jugada poco habitual que tiene mucho que ver con la transición a Qt 6 y a Wayland en el escritorio Linux, pero que también afecta a la experiencia en Windows.

Vamos a ver con calma cómo instalar Krita en Windows, en qué se diferencian las ramas 5.3 y 6.0, qué novedades traen para tu flujo de trabajo y, sobre todo, cómo puedes sacarle partido desde cero si estás empezando a dibujar o ilustrar en tu PC. El objetivo es que termines este artículo con una idea clara de qué versión usar, cómo configurarla y qué herramientas nuevas merece la pena explorar.

Qué es Krita y por qué hay dos versiones (5.3 y 6.0) a la vez

Krita es una aplicación de pintura digital desarrollada bajo el paraguas de KDE, pensada principalmente para ilustración, concept art, cómic y animación 2D. Es un proyecto de código abierto, multiplataforma y completamente gratuito que lleva años compitiendo de tú a tú con alternativas comerciales.

La peculiaridad actual es que, en lugar de lanzar una única versión estable, el equipo ha publicado Krita 5.3 y Krita 6.0 al mismo tiempo. Según explican los desarrolladores, ambas ediciones son “casi funcionalmente idénticas”, pero con un matiz clave: la 6.0 va un paso por delante en integración con Wayland en Linux, mientras que la 5.3 es la que se recomienda para producción y trabajos serios, especialmente si no quieres sorpresas.

El motivo de esta situación es la transición tecnológica hacia Qt 6, el framework sobre el que se construyen las aplicaciones KDE. Krita 6 es la primera gran versión basada en Qt 6, lo que ha obligado a introducir cambios internos muy profundos entre las ramas 5 y 6. Por eso, aunque la funcionalidad visible sea muy parecida, la rama 6.0 se considera todavía experimental.

En la práctica, esto significa que, si necesitas una herramienta estable para encargos, proyectos largos o trabajo profesional, el propio equipo recomienda utilizar Krita 5.3 como versión “de batalla”. Krita 6.0, en cambio, resulta ideal para probar las últimas mejoras relacionadas con Wayland, color HDR y otras tecnologías muy recientes, aunque asumiendo que todavía pueden aparecer errores o comportamientos raros.

Cómo descargar e instalar Krita en Windows

Instalar Krita en Windows es un proceso muy sencillo, similar al de cualquier otra aplicación de escritorio. El proyecto ofrece instaladores directos desde su web oficial, además de otras vías alternativas. La forma más segura y recomendada es acudir siempre a la sección de descargas oficial de Krita, donde encontrarás las versiones actualizadas para Windows, Linux (AppImage, Flatpak, Snap) y macOS.

En Windows, normalmente tendrás disponible un instalador clásico (.exe) o un paquete para la Microsoft Store, según la política del proyecto en cada momento. En cualquier caso, el flujo suele ser el mismo: descargas el archivo, lo ejecutas, aceptas los términos y seleccionas la carpeta de instalación. Durante este proceso no hay pasos extraños ni casillas ocultas, ya que Krita es un proyecto sin adware ni software de terceros.

Cuando se complete la instalación, podrás iniciar Krita desde el menú Inicio de Windows como cualquier otro programa. Al abrirlo por primera vez, es buena idea revisar brevemente las preferencias y ajustar aspectos como el tamaño del lienzo por defecto, las unidades de medida, la ubicación de la carpeta de archivos y la gestión de la presión del lápiz si trabajas con una tableta gráfica.

En paralelo a la versión para Windows, el equipo también ofrece compilaciones para Linux en formato AppImage y, mantenidas por la comunidad, paquetes Flatpak y Snap. Estas últimas no siempre van al día respecto a la versión más reciente, y el propio proyecto indica claramente que, aunque estén verificadas, la responsabilidad del mantenimiento recae en colaboradores externos. De hecho, se empieza a notar que el soporte para AppImage se está quedando un poco atrás en algunas distribuciones, así que no se descarta que el enfoque cambie en el futuro. En cualquier caso, en Windows todo esto te afecta menos, porque la vía recomendada es siempre el instalador oficial.

Novedades clave de Krita 5.3: texto, pinceles y mejoras en el flujo de trabajo

Krita 5.3 es la versión que el equipo presenta como estable para producción, pero eso no significa que sea conservadora. De hecho, trae un montón de cambios muy relevantes en el día a día. Uno de los que más llama la atención es la renovación completa de la herramienta de texto, que llevaba tiempo pidiendo un lavado de cara.

A partir de la 5.3, el texto se puede editar directamente sobre el lienzo, con soporte completo para interacciones típicas de teclado y ratón e integración con IME para lenguajes que lo requieren. Esto hace que escribir, corregir y maquetar texto dentro de Krita sea mucho más natural y rápido, sin tener que depender tanto de cuadros de diálogo externos.

Además, la nueva herramienta de texto introduce la capacidad de crear texto ajustado automáticamente. Puedes arrastrar sobre el lienzo para definir un área de ajuste sencilla, o hacer clic sobre una forma para que el texto se adapte a su interior. Siguiendo la especificación SVG 2, el área de flujo de texto puede componerse de múltiples formas combinadas entre sí, algunas sumando superficie y otras restándola, lo que permite maquetaciones más complejas sin salir de Krita.

El acoplable de propiedades de texto también ha mejorado: ahora no solo permite editar el texto seleccionado en ese momento, sino modificar varios textos a la vez si los has elegido con las herramientas de selección de formas. A esto se suma una nueva paleta de glifos, donde puedes escoger variantes alternativas que estén presentes en la fuente actual, y un Modo de Configuración de Tipo que te deja modificar determinadas propiedades directamente sobre el lienzo, agilizando todavía más el trabajo con tipografía.

Más allá del texto, Krita 5.3 introduce un nuevo panel específico para la edición de cómics. Este panel facilita mucho la división y la fusión de objetos vectoriales que suelen usarse como marcos o viñetas, permitiendo realizar cambios de diseño muy rápidos sin tener que rehacer todo a mano. La idea es que puedas reorganizar la estructura de tu página de cómic a gran velocidad, con herramientas pensadas justo para ese tipo de flujo.

Las herramientas de transformación también han recibido una puesta al día. Ahora puedes aplicar rotaciones rápidamente con la combinación de teclas Ctrl + Alt, dispones de un modo de transformación de licuado que funciona de manera similar a los filtros de “warp” o deformación de otras aplicaciones, y se ha añadido un ajuste del suavizado en función de la velocidad del trazo, algo muy útil para quienes dibujan a mano alzada con tableta.

En el caso del pixel art, Krita 5.3 incorpora un modo de suavizado específico para este tipo de gráficos, evitando que las líneas pierdan definición. También se ha mejorado la herramienta de selección de sombras, que ahora cuenta con un número de entradas más amplio, y el soporte de multipincel, que gana un modo de copiado de traducción de los intervalos, ideal para patrones y repeticiones controladas. La herramienta de rellenado, por su parte, se ha vuelto más robusta a la hora de trabajar con áreas complejas.

En el terreno de capas y filtros, Krita 5.3 suma un nuevo filtro de propagación de colores, pensado para expandir tonos en áreas concretas, y un restablecimiento de transparencia que permite poner todos los píxeles completamente transparentes con un color negro transparente uniforme. También se añade compatibilidad HDR para todos los modos de fusión que puedan aprovecharla, una máscara de superposición rápida basada en colores para selecciones más visuales y la posibilidad de usar atajos de transformación de forma simultánea en varias capas, algo muy útil cuando trabajas con composiciones complejas.

Los acoplables (los paneles que puedes anclar y mover en la interfaz) también se benefician de esta actualización. El acoplable de grabación incluye ahora un modo de captura en tiempo real, con lo que resulta más cómodo grabar procesos de dibujo o tutoriales sin recursos externos. Además, ahora es posible añadir determinados acoplables a la paleta emergente, lo que brinda un acceso ultra rápido a controles clave con un simple gesto.

El acoplable de cuadrículas y guías se ha revisado a fondo, incorporando, entre otras cosas, un nuevo modo isométrico muy práctico para diseño de escenarios, interfaces o elementos técnicos. Los colores que definas para cuadrículas y guías se guardan a partir de ahora dentro del propio documento de Krita, de modo que si compartes el archivo con otra persona, esta verá exactamente la misma configuración de guías y colores.

En cuanto a los pinceles, el alma de Krita, la versión 5.3 añade un modo de textura suave para la opción de patrón, pensada para mezclas más delicadas. También se incorpora un patrón de inversión automática para la función de borrado, un modo de esquina específico para curvas que mejora cómo se comportan los trazos en ángulos y un nuevo modo de fusión tipo marcador que evita la acumulación excesiva de opacidad cuando das varias pasadas sobre la misma zona.

Por último, pero no menos importante, en el apartado de formatos de archivo Krita 5.3 suma compatibilidad completa con Radiance RGBE (.hdr) tanto para abrir como para guardar, la opción de utilizar CICP en lugar de ICC dentro del formato JPEG-XL, soporte de múltiples capas y páginas en JPEG-XL y la capacidad de leer textos, formas y guías en archivos PSD. Esto significa que puedes editar imágenes RAW y intercambiar proyectos con Photoshop manteniendo mucha más información estructural que antes.

Qué aporta Krita 6.0 y el salto a Qt 6 y Wayland

Aunque en Windows no tengas que lidiar directamente con Wayland, Krita 6.0 es importante porque marca el inicio real de la etapa basada en Qt 6. Esta versión se construye sobre la misma tecnología base que KDE Plasma 6 y, según el equipo de desarrollo, viene acompañada de una implementación completa del protocolo de gestión de color para Wayland en sistemas Linux compatibles.

Durante años, uno de los grandes problemas de Wayland para aplicaciones como Krita era que el servidor gráfico no facilitaba de forma directa información sobre en qué monitor se estaba mostrando la aplicación ni qué perfil de color se asociaba a cada pantalla. En X11, el protocolo clásico, sí se podía determinar esa información con relativa facilidad, pero el diseño de Wayland prioriza otros aspectos, lo que complicaba ofrecer una gestión de color precisa e integrada.

El nuevo protocolo de gestión de color en Wayland por fin soluciona este bloqueo. Gracias a él, Krita puede obtener todos los datos que necesita para ofrecer vistas de imagen con gestión de color completa, incluyendo todo lo que hace falta para la visualización HDR en monitores compatibles. Esto es especialmente relevante para artistas que trabajan con rango dinámico alto, gradaciones suaves y trabajos que se van a ver en pantallas modernas.

Eso sí, el propio equipo de Krita recalca que esta parte de Wayland sigue siendo muy joven. Para poder aprovecharla, necesitas un compositor o gestor de ventanas actualizado que implemente el protocolo de gestión de color. Ellos mismos recomiendan KWin 6.4.4 o superior, que es el gestor del entorno KDE Plasma donde se escribió buena parte de este soporte. Sin un compositor actualizado, todo este trabajo de integración no podrá funcionar correctamente.

Además de la gestión de color, la compatibilidad con Wayland en Krita 6 implica soporte para escalado fraccional (muy útil cuando combinas monitores con distintas densidades de píxeles) y para visualización a 10 bits, algo cada vez más común en pantallas orientadas a profesionales de la imagen. Todo ello hace que la rama 6 sea especialmente interesante para quienes trabajan en Linux con hardware moderno y preocupados por la fidelidad de color.

Desde un punto de vista funcional, las diferencias con 5.3 no son tan enormes. Como comentábamos antes, ambas versiones son casi idénticas en características visibles, y el propio equipo reconoce que Krita 6.0 todavía es experimental precisamente porque ha tenido que absorber muchos cambios internos al pasar a Qt 6. En cierto modo, su estado recuerda a lo que fue en su momento KDE Plasma 4.0: un punto de partida para una nueva generación, pero todavía en fase de maduración.

La consecuencia práctica es clara: si trabajas en Windows y tu prioridad es la estabilidad, lo lógico es seguir con la rama 5.3 mientras los desarrolladores terminan de pulir la 6.x. Si, por el contrario, te gusta ir un paso por delante, probar nuevas tecnologías de color y estás dispuesto a asumir pequeños fallos, puedes experimentar con Krita 6 en entornos de prueba o proyectos menos críticos, sabiendo que lo que aprendas ahí será la base del futuro de la aplicación.

Recomendaciones de uso: producción frente a experimentación

Con todo lo anterior sobre la mesa, la estrategia más sensata para la mayoría de usuarios es separar claramente el uso de Krita según el contexto. Para trabajos de cliente, proyectos largos o material que necesitas entregar sí o sí sin contratiempos, lo ideal es recurrir a Krita 5.3 como versión de referencia, especialmente en Windows, donde su comportamiento está muy bien probado.

En paralelo, puedes instalar Krita 6.0 para ir familiarizándote con el salto a Qt 6 y, si también utilizas Linux, probar el soporte avanzado de Wayland, gestión de color y HDR. De este modo tendrás un entorno estable para tu día a día y otro más “de laboratorio” para testear lo que será la base del futuro de Krita, sin mezclar ambos escenarios ni comprometer tus proyectos más importantes.

No hay que olvidar que, aunque ambos lanzamientos comparten casi todo el set de herramientas, la rama 6 todavía puede arrastrar problemas derivados del cambio de tecnología subyacente. Por eso los desarrolladores insisten tanto en que se considere experimental. Esta dualidad de versiones, que a primera vista puede parecer un poco extraña, en realidad responde a la intención de ofrecer, a la vez, una plataforma sólida y otra puntera, dejando que cada usuario decida dónde se siente más cómodo.

Mientras tanto, el ritmo de desarrollo no se detiene. El equipo anima a quienes usen la rama 6.0 a reportar errores y comportamientos raros, porque esa retroalimentación es la que permitirá que, con el tiempo, esa versión tome el relevo de la 5.3 como opción principal para producción. Así que, si te gusta trastear y quieres aportar tu granito de arena, tener ambas versiones instaladas puede ser una buena forma de colaborar con el proyecto.

En conjunto, Krita se mantiene como una de las referencias claras en pintura digital libre, con herramientas de texto muy mejoradas, paneles pensados para cómic, pinceles cada vez más refinados, soporte avanzado de color y formatos de archivo muy versátil. Todo ello, además, sin coste de licencia, con un desarrollo público y con una comunidad activa que empuja para que no se quede atrás frente a alternativas comerciales tan populares como Photoshop o Clip Studio Paint, y si buscas opciones relacionadas puedes consultar alternativas gratis a Photoshop.

Para cualquiera que dibuje o pinte en Windows, tener presente la coexistencia de Krita 5.3 como pilar estable y Krita 6.0 como laboratorio de nuevas tecnologías ayuda mucho a no perderse entre números de versión. A partir de ahí, solo queda instalar la aplicación desde la web oficial, configurar mínimamente tu espacio de trabajo y empezar a explorar pinceles, herramientas de texto, filtros HDR y todas las novedades que han ido llegando con estas ramas. Con algo de práctica y aprovechando las mejoras recientes, Krita se convierte en un aliado muy potente tanto para bocetos rápidos como para ilustraciones complejas y proyectos de cómic o animación.

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