A veces, las actualizaciones de Windows se quedan atascadas en “Descargando” o lanzan códigos de error todo el rato. Un verdadero incordio. Los errores de descarga de Windows Update son muy habituales tanto en Windows 10 como en Windows 11 y pueden deberse a problemas tan simples como falta de espacio en disco o a errores más serios en archivos internos del sistema.
La parte buena es que, salvo casos muy extremos, casi siempre se pueden arreglar con paciencia y siguiendo una serie de pasos ordenados. En esta guía vas a encontrar una explicación detallada y en castellano de España de todas las causas habituales, trucos y herramientas que ofrece Microsoft (y algún extra) para volver a poner Windows Update en marcha, además de una lista de los códigos de error más comunes y qué hacer con cada uno.
Por qué es tan importante arreglar los errores de descarga de Windows Update
Más allá de las molestias, dejar Windows sin actualizar supone renunciar a parches de seguridad críticos y correcciones de errores. Eso significa que tu equipo puede quedar expuesto a vulnerabilidades recientes, malware que se aprovecha de fallos conocidos e incluso a inestabilidades que provoquen pantallazos azules o pérdidas de datos.
Las actualizaciones que llegan por Windows Update se dividen, a grandes rasgos, en dos tipos: por un lado están las actualizaciones acumulativas mensuales (parches de seguridad, mejoras de rendimiento, correcciones varias) y por otro las actualizaciones de características, que son las grandes versiones del sistema con muchas novedades de golpe. En ambos casos, lo normal es que se descarguen y se instalen solas, sin que tengas que tocar nada.
Cuando la descarga falla, la instalación se queda colgada o aparecen códigos raros (0x800705b9, 0x80070422, 0x800700d8, etc.), algo se ha roto en el proceso. Puede ser un servicio interno, un controlador antiguo, un antivirus metiendo la zarpa o directamente un archivo corrupto en el propio Windows. Por eso es tan importante diagnosticar bien el origen del problema y no limitarse a probar cosas al azar.

Comprobar lo básico antes de complicarse
Antes de meterte en comandos y herramientas avanzadas, conviene revisar una serie de puntos sencillos que, sorprendentemente, solucionan una gran parte de los errores de descarga de Windows Update.
1. Reinicia el equipo (reinicio de verdad)
Puede sonar a tópico, pero un reinicio normal del sistema hace que Windows cierre completamente procesos, servicios y el propio kernel. No es lo mismo que apagar y encender con el “Inicio rápido” activado. Cuando eliges Reiniciar, el sistema arranca limpio y muchas pequeñas incoherencias se corrigen solas.
2. Comprueba la conexión a Internet
Windows Update necesita una conexión relativamente estable. En Windows 10 y 11 puedes revisar el estado desde Inicio > Configuración > Red e Internet (Wi‑Fi o Ethernet). Asegúrate de que no estás en una “conexión de uso medido” y de que puedes navegar sin cortes. Si tienes dudas, abre el símbolo del sistema (CMD) y ejecuta un ping www.microsoft.com para ver si responde con normalidad; si tienes poco ancho de banda consulta cómo optimizar actualizaciones y sincronización.
3. Asegúrate de que tienes espacio en disco suficiente
Windows necesita bastante espacio libre para descargar, descomprimir e instalar las actualizaciones. Como referencia, se recomiendan al menos 16 GB libres para sistemas de 32 bits y 20 GB para 64 bits, aunque en la práctica es mejor contar con 20-30 GB disponibles en la unidad donde está instalado el sistema (normalmente C:).
Si vas justo de espacio, puedes usar el liberador de espacio en disco integrado (o el apartado de Almacenamiento en Configuración) para borrar archivos temporales, instalaciones anteriores de Windows y otros ficheros que ya no se necesitan. Cuando el disco está al límite, son muy frecuentes los fallos de Windows Update y ralentizaciones generales del equipo.
Usar las herramientas de Microsoft para arreglar Windows Update
Cuando lo básico está bajo control y el problema sigue ahí, toca echar mano de las herramientas que el propio sistema trae para detectar y reparar errores típicos de actualización.
Solucionador de problemas de Windows Update integrado
En Windows 10 y Windows 11, ve a Configuración > Actualización y seguridad > Solucionar problemas (u “Otros solucionadores de problemas”). Ahí verás la opción de Windows Update. Al ejecutarla, el asistente comprueba aspectos como:
- Servicios clave (Windows Update, BITS, etc.) que no estén deshabilitados o colgados.
- Si hay reinicios pendientes que bloquean nuevas descargas o instalaciones.
- La existencia de actualizaciones ya descargadas pero sin instalar que puedan estar causando conflicto.
- Problemas básicos de conectividad con los servidores de Microsoft.
Una vez termine, te mostrará un resumen de lo que ha detectado y habrá aplicado automáticamente las correcciones recomendadas. Muchas veces es suficiente para que Windows Update vuelva a funcionar con normalidad.
Solucionador avanzado de Windows Update descargable
Además del asistente integrado, Microsoft ha ofrecido en varias ocasiones un pequeño programa externo específico para Windows Update. No requiere instalación: basta con descargarlo, ejecutarlo y elegir el componente del sistema afectado. En las opciones avanzadas puedes marcar que aplique las reparaciones automáticamente sin preguntarte en cada paso.
Esta herramienta suele ser muy efectiva con bastantes códigos de error recurrentes, ya que revisa servicios, permisos y cachés internas relacionadas con el sistema de actualización. Es muy útil tenerla a mano si sueles encontrarte problemas al instalar parches mensuales o builds nuevas.

Reiniciar y limpiar los servicios y cachés de Windows Update
Si las herramientas automáticas no han podido solucionar el bloqueo, es momento de actuar de forma un poco más manual. En muchos casos el fallo se debe a archivos de caché corruptos o servicios que se han quedado a medias.
Reiniciar los servicios desde el Administrador de servicios
Pulsa Tecla Windows + R, escribe services.msc y pulsa Aceptar. En la lista busca “Windows Update”, haz clic derecho y selecciona Reiniciar. También es buena idea revisar otros servicios relacionados como BITS (Servicio de transferencia inteligente en segundo plano) o los servicios de criptografía.
Reiniciar y renombrar la carpeta SoftwareDistribution por comandos
Otra forma más completa consiste en parar los servicios relevantes, renombrar la carpeta donde Windows guarda las descargas de updates y volver a arrancarlo todo. Desde una consola de administrador (Terminal de Windows o Símbolo del sistema como administrador) ejecuta, uno a uno:
net stop wuauserv
net stop bits
net stop dosvc
Después cambia el nombre de la carpeta:
ren C:\Windows\SoftwareDistribution SoftwareDistribution.old
Y, por último, vuelve a iniciar los servicios:
net start wuauserv
net start bits
net start dosvc
Con esto obligas a Windows a recrear la caché de actualizaciones desde cero, evitando archivos dañados que estuvieran bloqueando el proceso.
Eliminar el contenido de SoftwareDistribution y catroot2
Otra variante, más directa, es vaciar las carpetas de caché en lugar de renombrarlas. No se recomienda borrar las carpetas completas, pero sí su contenido interno. Las rutas habituales son:
C:\Windows\SoftwareDistributionC:\Windows\System32\catroot2
Con los servicios de actualización detenidos, puedes eliminar todos los archivos de dentro. Al reiniciar el equipo y volver a intentar la actualización, Windows descargará de nuevo lo necesario, evitando los posibles archivos corruptos de la sesión anterior.
Comprobar la integridad de Windows y del disco
En muchos equipos los errores de Windows Update vienen de fondo por archivos del sistema modificados, dañados o directamente ausentes. Windows incluye varias utilidades para detectar y reparar estos problemas.
Comprobador de archivos de sistema (SFC)
Abre una ventana de CMD como administrador y ejecuta:
sfc /scannow
El sistema revisará los archivos protegidos de Windows y, si detecta cambios no autorizados, intentará restaurarlos desde la caché interna. Este análisis puede tardar varios minutos, y conviene reiniciar el equipo al terminar para aplicar todas las correcciones.
DISM: reparación de la imagen del sistema
Si SFC no logra arreglarlo todo, o sigue habiendo errores, el siguiente paso es usar DISM para comprobar y reparar la “imagen” de Windows que se utiliza como referencia. Desde CMD con permisos de administrador, ejecuta en este orden:
DISM /Online /Cleanup-Image /CheckHealth
DISM /Online /Cleanup-Image /ScanHealth
DISM /Online /Cleanup-Image /RestoreHealth
Estos comandos analizan si la imagen del sistema está dañada y, en caso afirmativo, descargan desde los servidores de Microsoft los componentes necesarios para restaurarla. Una vez finalizado el proceso, vuelve a pasar SFC /scannow para que corrija los archivos basándose en una imagen ya reparada.
Comprobación del disco con CHKDSK
Algunos errores vienen de sectores defectuosos en el disco donde se guardan archivos de Windows o de las actualizaciones. Para revisarlo, abre nuevamente CMD como administrador y escribe:
chkdsk C: /F /R
(Sustituye C: por la letra de la unidad donde tengas Windows, si es otra). El sistema te pedirá programar la comprobación para el siguiente reinicio, ya que necesita acceso exclusivo al disco. Este proceso puede tardar bastante, y es importante no interrumpirlo ni apagar el PC en medio del análisis. Si detecta sectores dañados, intentará repararlos o marcarlos como defectuosos para que no se usen.
Conflictos con antivirus y otros programas de terceros
No es raro que el responsable del bloqueo sea un antivirus externo, un firewall agresivo o algún “optimizador” del sistema que toca donde no debe. Este tipo de software puede interferir con los procesos y servicios de Windows Update, bloquear conexiones a los servidores de Microsoft o incluso modificar archivos del sistema.
Prueba desactivando temporalmente el antivirus de terceros
Si usas una solución distinta a Microsoft Defender, desactívala por completo (no solo el análisis en tiempo real) y vuelve a intentar la actualización. En algunos casos, como con ciertas versiones de Norton 360, puede ser necesario usar la propia herramienta de desinstalación del fabricante para eliminar restos del programa que siguen activos después de “desinstalarlo” desde el Panel de control.
Mientras hagas estas pruebas, Microsoft Defender se activará automáticamente para que el equipo no quede totalmente desprotegido. Si con el antivirus de terceros deshabilitado Windows Update funciona, toca revisar si hay actualizaciones para ese antivirus o ponerse en contacto con el desarrollador.
Ojo con firewalls, VPN y herramientas de “tuneo”
Programas que modifican la configuración de red, que bloquean tráfico saliente o que prometen “acelerar Windows” pueden tocar ajustes de servicios y políticas que afectan directamente a las actualizaciones. Si sospechas de alguno, desinstálalo por completo y prueba de nuevo.
Restaurar el sistema a un punto anterior
Otra carta ganadora cuando todo iba bien hasta hace poco es utilizar la Restauración del sistema. Windows crea puntos de restauración automáticamente cuando se instalan determinadas actualizaciones o programas. Volver a uno de esos puntos no borra tus archivos personales, pero sí revierte cambios en el sistema y en el registro.
En el buscador de Windows, escribe “Crear punto de restauración” y abre la herramienta. En la pestaña Protección del sistema pulsa en Restaurar sistema. Primero verás la opción recomendada (el punto más reciente), pero puedes elegir “Elegir otro punto de restauración” para verlos todos.
Selecciona un punto previo a la fecha en la que empezaron los problemas de Windows Update, especialmente si coincide con la instalación de un programa o driver nuevo. Sigue el asistente, deja que el equipo se reinicie y comprueba después si las actualizaciones vuelven a entrar con normalidad.
Descargar e instalar las actualizaciones manualmente
Cuando el componente de Windows Update se resiste, una forma efectiva de seguir al día es instalar las actualizaciones a mano. Para ello se usa el Catálogo de Microsoft Update, un repositorio web donde están todos los parches y builds disponibles, y si prefieres minimizar riesgos aprende a instalar solo las actualizaciones que necesitas.
Visita el sitio del Catálogo, busca por el código de la actualización (por ejemplo, KB5050094) o por tu versión de sistema (Windows 10, Windows 11, etc.) y descarga el archivo que corresponda exactamente a tu edición y arquitectura (32 bits, 64 bits, ARM…). Una vez descargado, ejecuta el instalador y completa el proceso.
En el caso de nuevas versiones grandes de Windows 10 o Windows 11, también puedes recurrir a la Herramienta de creación de medios o al asistente de actualización oficial de Microsoft. Estas utilidades se encargan de bajar la última build disponible y aplicar la actualización in situ, a menudo saltándose problemas del módulo estándar de Windows Update.
Requisitos, drivers y otros motivos frecuentes de fallo
Además de los problemas genéricos, hay casuísticas concretas que provocan errores al intentar instalar nuevas versiones de Windows o determinadas actualizaciones sensibles.
Requisitos de Windows 11
Si has instalado Windows 11 saltándote los requisitos oficiales (TPM, CPU soportada, etc.), es relativamente frecuente que algunas actualizaciones fallen o ni siquiera aparezcan en Windows Update. En estos casos, tendrás que repetir el “bypass” cuando instales builds nuevas, o bien adaptar el hardware del equipo para cumplir con lo que pide Microsoft; si no puedes actualizar por hardware consulta cómo forzar la actualización en equipos no soportados.
Drivers incompatibles o desactualizados
Drivers antiguos o defectuosos, sobre todo de gráficas (NVIDIA, integradas Intel), audio (Conexant, Synaptics), Bluetooth (Realtek) y sistemas de almacenamiento como Parity Storage Spaces, pueden bloquear la instalación de nuevas versiones. También se han detectado conflictos con ciertos archivos de protección como aksfridge.sys o aksdf.sys.
Para revisarlo, ve al Administrador de dispositivos (clic derecho en el botón de Inicio > Administrador de dispositivos), localiza el hardware problemático y elige “Actualizar controlador”. También es recomendable descargar las últimas versiones desde las webs oficiales de cada fabricante, especialmente para la GPU.
Comprobación y limpieza de configuración de red
Algunos errores (por ejemplo 0x80072EE2, 80072EFE o similares) apuntan a problemas de comunicación con los servidores de Microsoft: DNS corrupta, firewall bloqueando, proxy mal configurado, etc. En estos casos, además de revisar antivirus y firewall, puedes limpiar la caché DNS con:
ipconfig /flushdns
Y comprobar que el archivo hosts no redirige los dominios de Windows Update a direcciones erróneas. Si usas proxy o VPN, prueba a desconectarlos temporalmente para ver si el problema desaparece.
Códigos de error de Windows Update más habituales
Windows Update devuelve una larga lista de códigos diferentes, algunos muy claros y otros bastante crípticos. Conocer su significado orienta mucho la solución. Estos son varios de los más frecuentes y lo que suelen indicar:
- 0x80072EE2: problemas de comunicación con los servidores; puede ser firewall, proxy, hosts o fallos temporales en la conexión. Revisa firewall, hosts, limpia DNS y prueba conexión directa.
- 0x80070490: el instalador no encuentra algún archivo necesario o el paquete está corrupto. A menudo se corrige con el solucionador de problemas, SFC/DISM o descargando la actualización de nuevo.
- 0x80070422: Windows Update está deshabilitado o un servicio clave no se está ejecutando. Revisa el servicio “Windows Update” en services.msc y ponlo en Automático.
- 0x800700d8: código genérico que suele implicar aplazamiento de actualizaciones, conflicto con software de terceros o error de la propia herramienta. Desactiva antivirus externos y revisa políticas de actualización.
- 0x80240035, 0x80246013, 8020002E: problemas al procesar o descargar la actualización, a menudo por conexión inestable o caché corrupta. Borrar SoftwareDistribution y catroot2 suele ayudar.
- 0x80073712, 0x8e5e03fa, 800F0A13: apuntan a archivos internos dañados (almacén de componentes, CBS). Ejecutar SFC y DISM es casi obligatorio en estos casos.
- 0x800f081f: faltan DLL en la carpeta WinSxS o están corruptas. De nuevo DISM /RestoreHealth es la vía principal de solución.
- 0xc0000017: error durante la instalación indicando memoria insuficiente para crear un disco RAM, aunque suele deberse a zonas de memoria marcadas como defectuosas. Se arregla eliminando la badmemorylist con comandos BCDEdit y reiniciando.
- 0x80240023: problemas con los términos de licencia; suele aparecer si Windows no está correctamente activado. Revisa activación y vuelve a introducir la clave si hace falta.
- 0x80070643 (KB5034441): fallo específico ligado a la partición de recuperación (WinRE) con poco espacio. Se soluciona ajustando el tamaño de la partición manualmente o con el script oficial de Microsoft.
- 0x80246001, 0x80248014: la actualización existe pero Windows no encuentra bien la URL o faltan archivos de gestión interna de Windows Update. En muchos casos hay que tirar de DISM con origen explícito y/o descargar la actualización manualmente del catálogo.
Además de estos, hay toda una colección de códigos menos descriptivos (0x800706b5, 0x80070659, C80003F3, 0xca020007, 0x8024A003, etc.) cuya solución acostumbra a pasar por una combinación de solucionador de problemas, limpieza de caché, SFC/DISM y, en última instancia, instalación manual de la actualización o actualización in situ del sistema.
Cuándo plantearse una reparación in situ o reinstalar Windows
Si después de revisar conexión, espacio, servicios, cachés, integridad del sistema, antivirus y drivers sigues sin poder actualizar, puede que el sistema ya tenga un nivel de corrupción o desajuste importante. En esos casos, la opción menos traumática es hacer una “actualización in situ” o “reparación sobre la marcha” de Windows.
Este proceso consiste en ejecutar el instalador de la misma versión (o superior) de Windows desde dentro del propio sistema, eligiendo la opción de conservar archivos y aplicaciones. Lo que hace es reemplazar todos los archivos del sistema por copias nuevas sin tocar tus datos personales. Es más lento que un simple parche, pero evita tener que empezar totalmente de cero.
Si ni siquiera así se soluciona, la última salida es realizar una instalación limpia: formatear la unidad del sistema e instalar Windows desde cero, restaurando después tus copias de seguridad. Es la medida más drástica y requiere preparar bien los backups, pero garantiza eliminar cualquier rastro de configuraciones corruptas o software conflictivo que pueda estar arrastrándose desde hace años.
Al margen del método que uses, es recomendable realizar copias de seguridad previas de tus datos importantes antes de acometer una actualización grande, reparación in situ o reinstalación, y nunca apagar a lo bruto el equipo mientras Windows está aplicando actualizaciones para evitar daños graves en archivos críticos.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta mucho más sencillo entender de dónde vienen los errores de descarga de Windows Update y cómo abordarlos con cabeza: empezar por lo básico (reinicio, conexión, espacio), seguir con las herramientas automáticas, limpiar cachés y comprobar integridad, vigilar antivirus y drivers, recurrir al catálogo de Microsoft cuando toque y dejar las reparaciones gordas para el final. De esta forma, tendrás muchas más papeletas de mantener tu Windows 10 u 11 totalmente al día y estable sin volverte loco cada vez que aparece un nuevo código de error en la pantalla.
