Si usas Windows 11 a diario pero te apetece disfrutar también de las herramientas de GNU/Linux, WSL2 es probablemente la forma más cómoda y segura de hacerlo. No tienes que montar un dual boot, ni pelearte con el arranque del sistema, ni dedicarle media tarde a configurar una máquina virtual pesada. Todo ocurre dentro de tu sesión de Windows, casi como si abrieses otra ventana de consola.
Además, WSL2 no es solo “un Linux de juguete”: integra un kernel Linux real y un entorno muy cercano al de un servidor, así que resulta perfecto para programar en Python, usar Node y npm, trabajar con contenedores Docker o gestionar servidores remotos por SSH, y usar comandos como sudo. Si tu duda es si puedes compaginarlo con tu día a día en Windows (por ejemplo para usar una interfaz de audio sin drivers Linux), la respuesta corta es que sí, y bastante bien.
Qué es exactamente WSL y en qué se diferencia WSL2
Windows Subsystem for Linux, o simplemente WSL, es un subsistema que permite ejecutar distribuciones Linux directamente sobre Windows 10 y Windows 11. Puedes instalar Ubuntu, Debian, Fedora, openSUSE, Kali, Alpine, Arch Linux y muchas más, y trabajar con ellas como si fueran un Linux instalado de forma nativa, pero sin abandonar tu sesión de Windows.
WSL2 es la segunda generación de este subsistema y supone un salto importante frente a la primera versión. WSL original traducía las llamadas del sistema Linux a Windows, mientras que WSL2 utiliza una máquina virtual muy ligera con un kernel Linux completo. El resultado es mayor compatibilidad con herramientas nativas y un rendimiento de disco y red mucho más cercano al de un Linux real.
En la práctica, ambas versiones comparten ventajas como arranques casi instantáneos, bajo consumo de recursos y una buena integración entre archivos de Windows y Linux, como leer particiones de Linux en Windows. La diferencia es que WSL2 añade acceso completo al kernel, soporte más sólido para contenedores y una compatibilidad casi total con el ecosistema Linux, sacrificando muy poco rendimiento respecto a una instalación clásica.
Si te mueves en entornos de desarrollo modernos (web, DevOps, ciencia de datos…) lo normal es que te interese usar WSL2 y no WSL1, porque las herramientas que dependen de características avanzadas del kernel funcionan mucho mejor con la segunda versión.

Requisitos para usar WSL2 en Windows 11 (y en Windows 10)
Antes de lanzarte a instalar nada, conviene revisar que tu sistema cumple con los requisitos. Para Windows 11 lo tienes fácil: cualquier instalación moderna es compatible con WSL2, siempre que esté actualizada. En Windows 10 hay algún matiz más.
Para usar WSL (la primera versión) basta con tener Windows 10 o Windows 11 en una edición que permita activar características opcionales. Sin embargo, para sacarle partido a WSL2 necesitas cumplir estos mínimos:
- Equipos x64: Windows 10 versión 1903 o posterior, con compilación 18362 o superior.
- Equipos ARM64: Windows 10 versión 2004 o posterior, con compilación 19041 o superior.
Si tu Windows está por debajo de esas compilaciones, WSL2 no será compatible y solo podrás usar WSL1. En ese caso, la mejor opción es actualizar desde Windows Update o con el asistente de actualización oficial. Para comprobar rápidamente qué versión y compilación utilizas, abre el cuadro Ejecutar con Windows + R, escribe winver y pulsa Enter.
A nivel de hardware, no hace falta nada extremo. WSL2 usa una máquina virtual ligera que comparte recursos con Windows, así que con varios GB de RAM y algo de espacio en disco vas sobrado para trabajar con distribuciones ligeras, desarrollar en Python o Node y manejar proyectos típicos de desarrollo web.
Métodos de instalación de WSL2 en Windows 11
En Windows 11, Microsoft lo ha puesto muy fácil. Hoy en día basta un único comando para dejar WSL listo para funcionar, aunque si prefieres hacerlo por la interfaz gráfica también es posible. Vamos a ver ambas opciones para que elijas la que te resulte más cómoda.
Instalar WSL2 con un solo comando en PowerShell
La forma más rápida es usar el comando oficial de instalación. Abre PowerShell como administrador (clic derecho en el icono y elige “Ejecutar como administrador”) y ejecuta:
wsl –install
Este comando se encarga de todo: habilita las características necesarias del sistema, descarga el kernel de WSL y configura una distribución por defecto, que suele ser Ubuntu. Cuando termine, te pedirá reiniciar el equipo para completar el proceso. Al volver a iniciar sesión, la distribución recién instalada terminará de descomprimirse la primera vez que la abras.
Si estás con una build algo antigua de Windows o prefieres un control más fino de lo que se instala, puedes recurrir a la instalación manual clásica activando las características desde el panel de “Activar o desactivar características de Windows” o mediante comandos DISM, pero para Windows 11 lo habitual es que no haga falta complicarse.
Instalación desde la interfaz gráfica de Windows 11
Si no te llevas muy bien con las terminales o simplemente te apetece ir por la vía gráfica, puedes activar WSL2 desde las características de Windows. Los pasos generales son estos:
Primero, abre el buscador y escribe “Activar o desactivar las características de Windows”. En la ventana que se abre, localiza la opción “Subsistema de Windows para Linux”, marca la casilla y acepta. El sistema descargará los componentes necesarios y al finalizar te pedirá reiniciar el equipo.
Una vez hecho, es recomendable que fuerces que la versión por defecto de nuevas distribuciones sea WSL2 y no WSL1. Para ello, abre de nuevo PowerShell como administrador y ejecuta:
wsl –set-default-version 2
Con esto, cualquier distribución Linux que instales a partir de ahora usará WSL2 de forma automática, aprovechando el kernel real y las mejoras de rendimiento, en lugar de quedarse en la compatibilidad básica de WSL1.

Elegir y gestionar distribuciones Linux (Ubuntu, Debian, Kali…)
Con el subsistema ya activo, llega el momento de elegir qué distribución Linux quieres usar. La opción más sencilla es tirar de Microsoft Store, donde encontrarás las principales distros empaquetadas como aplicaciones.
Entre las distribuciones disponibles sueles tener, entre otras, Ubuntu, Debian, Fedora, Kali Linux, Alpine, openSUSE o Arch. Puedes instalar varias a la vez y usarlas de forma independiente, por ejemplo un Ubuntu para desarrollo web y una Kali para tareas de seguridad.
Para instalar una distro desde la Store, basta con abrirla, buscar el nombre de la distribución (por ejemplo “Ubuntu” o “Debian”) y pulsar en Instalar. Una vez descargada, aparecerá como una aplicación más en tu menú Inicio. La primera vez que la ejecutes, completará su instalación interna.
Si prefieres algo distinto a lo que aparece en la tienda, WSL también permite importar distribuciones desde un archivo TAR o instalar paquetes .appx en algunos casos. Incluso es posible construir una distribución personalizada propia para escenarios avanzados o empresariales.
Durante el primer arranque de cualquier distro, el sistema te pedirá que crees un usuario y una contraseña de Linux. Ese será tu usuario por defecto dentro de la distribución. A partir de ahí, puedes seguir buenas prácticas típicas de Linux: usar ese usuario no root para todo, configurar sudo, instalar paquetes, etc.
Comandos básicos para controlar WSL y sus versiones
Una vez tienes varias distribuciones instaladas, conviene saber cómo listarlas, cambiar la que usas por defecto y comprobar si se están ejecutando con WSL1 o WSL2. Todo esto se gestiona desde PowerShell o el símbolo del sistema con el comando wsl.exe.
Para ver qué distribuciones tienes y en qué versión de WSL están, usa:
wsl.exe –list –verbose o la forma corta wsl -l -v
En la salida verás cada distro, su estado (en ejecución o detenida) y la versión de WSL que utiliza. Si quieres que todas las nuevas distribuciones que instales usen WSL1 o WSL2, puedes indicarlo con:
wsl.exe –set-default-version 1 o wsl.exe –set-default-version 2
También puedes fijar cuál de tus distribuciones será la que se abra por defecto cuando escribes simplemente wsl sin parámetros. Para ello, ejecuta:
wsl.exe –set-default <NombreDistro>
Por ejemplo, si quieres que Debian sea tu distro principal: wsl -s Debian. A partir de ese momento, cualquier comando estilo wsl npm init se lanzará dentro de Debian, sin que tengas que especificar nada más.
Si lo que quieres es ejecutar una distro concreta sin cambiar la predeterminada, puedes hacerlo con:
wsl.exe –distribution <NombreDistro>
Y si en algún momento has abierto una sesión de Linux dentro de una ventana de PowerShell y quieres salir de ella, basta con ejecutar exit para volver al prompt de Windows.
Actualizar de WSL1 a WSL2 y gestión del kernel
Si llevas tiempo usando WSL y configuraste todo antes de que existiera el comando wsl –install, es posible que alguna de tus distribuciones siga en WSL1. Cambiarlas a WSL2 suele ser recomendable por rendimiento y compatibilidad.
Para comprobar qué usa cada distro ya has visto que puedes ejecutar wsl -l -v. Si una aparece con versión 1, puedes actualizarla con:
wsl.exe –set-version <Distro> 2
Por ejemplo, para pasar Ubuntu a WSL2, el comando sería wsl –set-version Ubuntu 2. La conversión puede tardar un rato en función del tamaño del sistema de archivos, pero al terminar verás un mensaje indicando que la conversión se ha completado correctamente.
En instalaciones antiguas en las que configuraste WSL manualmente, puede que tengas que activar también la característica “Plataforma de máquina virtual” y asegurarte de que el kernel de WSL esté actualizado. En esos casos, el propio sistema suele guiarte o puedes recurrir al instalador MSI más reciente de WSL publicado en GitHub.
Para mantener WSL al día, además, cuentas con el comando wsl –update, y si te interesa probar las últimas novedades antes que nadie, existe un modo de previsualización que se activa con wsl.exe –update –pre-release, ideal para desarrolladores curiosos o equipos técnicos que quieran testear nuevas características.
Cómo iniciar y usar tus distribuciones Linux en Windows
Cuando tienes varias distros instaladas, puedes arrancarlas y usarlas de distintas maneras. La opción recomendada es apoyarse en Windows Terminal, la nueva consola moderna de Windows, porque te permite tener varias pestañas y paneles abiertos a la vez con diferentes shells.
Desde Windows Terminal puedes abrir PowerShell, símbolo del sistema, distribuciones WSL, la CLI de Azure y cualquier otro perfil que configures, todo con pestañas, paneles divididos, atajos de teclado, temas de colores y tipografías personalizables. Es una forma muy cómoda de alternar, por ejemplo, entre un shell de Windows y un Bash de Linux.
Si no quieres liarte con Terminal, también puedes abrir directamente cada distribución buscando su nombre en el menú Inicio. Por ejemplo, escribe “Ubuntu” o “Debian” y se abrirá su consola en una ventana independiente.
Otra alternativa es ejecutar la distribución desde PowerShell escribiendo simplemente su nombre (en minúsculas, normalmente). O abrir el entorno por defecto de WSL dentro de la consola actual con el comando wsl.exe, lo que te lanza una sesión Bash en el contexto de esa misma ventana.
Además, si quieres ejecutar solo un comando concreto de Linux desde PowerShell sin entrar en la shell interactiva, puedes usar wsl . Por ejemplo, wsl -l -v para listar distribuciones o wsl pwd para ver cómo está montado el directorio actual en el lado de Linux (separador de rutas). Es curioso ver, por cierto, cómo Get-Date muestra la fecha según Windows y wsl date hace lo propio según el reloj de la distro.
Instalar WSL2 sin conexión a Internet
En entornos corporativos o máquinas con acceso limitado a Internet puede interesar una instalación de WSL en modo offline. El proceso tiene algún paso extra, pero sigue siendo relativamente sencillo si tienes los archivos a mano.
Primero necesitas descargar el instalador MSI más reciente de WSL desde la página de lanzamientos de GitHub y copiarlo a la máquina objetivo. Una vez allí, lo instalas como cualquier otro programa.
Después tienes que activar la característica “Plataforma de máquina virtual” usando DISM. Para ello, abre una ventana de PowerShell con privilegios de administrador y ejecuta:
dism.exe /online /enable-feature /featurename:VirtualMachinePlatform /all /norestart
Lo más probable es que tengas que reiniciar Windows para que el cambio surta efecto. Finalmente, deberás instalar la distribución Linux a partir de un archivo .wsl, cuya URL de descarga suele aparecer en un archivo DistributionInfo.json asociado a cada distro. Esta vía es menos amigable que tirar de Microsoft Store, pero resulta útil en redes cerradas o con fuertes restricciones.
Probar las últimas novedades de WSL con Windows Insider
Si eres de los que siempre quieren ir un paso por delante, WSL te permite acceder a características en vista previa a través del programa Windows Insider. Al unirte, puedes elegir distintos canales según el nivel de riesgo y estabilidad que te interese.
El Canal Canary es para usuarios muy técnicos que quieren ver los cambios de plataforma más tempranos; las compilaciones pueden ser inestables y con poca documentación. El Canal Dev está orientado a entusiastas que desean probar las últimas builds de Windows 11 mientras se incuban nuevas funcionalidades, aunque con algunos bordes sin pulir.
Si prefieres algo algo más estable, el Canal Beta está pensado para early adopters que quieran probar funciones casi listas para el público general, y el Canal Release Preview sirve para adelantarse ligeramente a la siguiente versión estable de Windows, incluyendo parches y ciertas características clave, siendo además la opción recomendada en entornos empresariales.
En caso de que no quieras tocar el canal de actualización de todo tu sistema, sigues teniendo la posibilidad de probar la versión preliminar más reciente de WSL con el comando:
wsl.exe –update –pre-release
De este modo, puedes experimentar con nuevas capacidades de WSL sin someter al resto de Windows a builds poco maduras.
Ventajas prácticas de WSL2 para desarrollo y trabajo diario
Más allá de la parte técnica, WSL2 se nota sobre todo en el día a día. Al ejecutarse con un kernel Linux real, el rendimiento de disco y red mejora sensiblemente frente a WSL1, y muchas herramientas dejan de tener comportamientos raros al funcionar casi igual que en un servidor Linux clásico.
Para desarrollo web, por ejemplo, resulta ideal: puedes tener servicios como Nginx, bases de datos, entornos de Python o Node corriendo dentro de la distro, mientras editas el código desde Windows con tu IDE favorito (VS Code, PyCharm, etc.). Si conectas PyCharm a los intérpretes remotos de WSL o usas la extensión Remote WSL de VS Code, editas en Windows pero ejecutas y depuras en Linux.
Otro punto fuerte es la integración con contenedores. Docker Desktop puede utilizar WSL2 como backend, lo que mejora bastante el rendimiento de los contenedores respecto a las antiguas máquinas virtuales pesadas. Esto es especialmente útil para arquitecturas de microservicios, pipelines de integración continua y despliegues en la nube.
También tienes ventajas en tareas de ciencia de datos o machine learning: las bibliotecas y herramientas que suelen estar mejor soportadas en Linux se pueden instalar directamente en la distro de WSL2, mientras mantienes el entorno de Windows para otras aplicaciones de escritorio, ofimática o drivers específicos.
A nivel de seguridad y administración, aunque WSL2 se ejecuta dentro de una máquina virtual ligera, sigue siendo recomendable aplicar medidas estándar: mantener el kernel y las distros actualizadas, usar firewalls y soluciones de ciberseguridad, controlar el acceso mediante usuarios no privilegiados y configurar copias de seguridad o sincronización con la nube para los datos importantes.
Cuándo tiene sentido usar WSL2 en lugar de un dual boot
En muchos casos, WSL2 se ha convertido en la opción por defecto para quienes necesitan Linux sobre todo para desarrollar o trabajar con herramientas de línea de comandos. Evitas el quebradero de cabeza de configurar un arranque dual, particionar el disco y lidiar con posibles problemas de boot loops si algo se tuerce.
En tu situación concreta, por ejemplo, con una laptop con Windows 11 Home, barata y pequeña, donde quieres evitar problemas de arranque y además necesitas Windows para usar una interfaz de audio USB sin drivers Linux, WSL2 encaja bastante bien. Puedes programar en Python, ejecutar npm para tus proyectos de frontend y conectarte por SSH a tus VPS desde la distro, mientras mantienes Windows para el streaming y el uso de hardware específico.
Respecto a la elección de distribución, si tuviste malas experiencias con Ubuntu por el tema de snapd, no hay ningún problema en optar por Debian dentro de WSL. Debian está disponible oficialmente, es muy estable y suele funcionar de forma más previsible, con menos capas adicionales.
En ese escenario, WSL2 es más que suficiente para el flujo que comentas: desarrollar en Python, usar PyCharm (ejecutado en Windows, apuntando a intérpretes en WSL si quieres), gestionar proyectos con npm y hacer SSH a tus VPS. Además, sigues aprovechando todo el ecosistema de aplicaciones nativas de Windows 11, incluidos los drivers propietarios de tu interfaz de audio, que es algo que en Linux puro podría darte dolores de cabeza.
En conjunto, WSL2 se ha consolidado como una forma muy sólida de combinar las ventajas de Windows y Linux sin tener que renunciar a ninguna de las dos, reduciendo mucho la fricción de los entornos híbridos y facilitando la adopción de flujos modernos de desarrollo, contenedores y despliegue en la nube.
