Si tienes por casa un móvil o una tablet Android acumulando polvo, puedes darle una segunda vida muy interesante: convertir ese dispositivo en un monitor inalámbrico para tu ordenador. Ya sea para teletrabajar con más comodidad, para presentar algo a un cliente o para tener a mano apps de mensajería mientras trabajas, disponer de una segunda pantalla cambia por completo la forma de usar el PC.
En este artículo vamos a centrarnos en Deskreen, una solución gratuita, de código abierto y multiplataforma que permite proyectar la pantalla de tu ordenador en cualquier dispositivo con navegador web. También veremos otras alternativas, para que tengas claro cuándo te compensa usar cada opción y qué puedes esperar en cuanto a calidad, fluidez y limitaciones.
Qué es Deskreen y qué lo hace diferente
Deskreen es una aplicación de escritorio para Windows, macOS y Linux que convierte cualquier dispositivo con navegador web en una pantalla secundaria conectada a tu ordenador mediante la red local (WiFi o cable). El dispositivo «receptor» (tu móvil Android, tablet, otro PC o incluso una Smart TV) no necesita instalar nada: basta con abrir el navegador.
La herramienta permite tanto compartir toda la pantalla del ordenador como limitarse a mostrar una sola ventana de aplicación. Esto resulta especialmente útil en presentaciones, videollamadas o sesiones de formación, donde quizá solo quieras enseñar unas diapositivas o un documento, manteniendo el resto de tu escritorio fuera de la vista de los demás.
Una de las funciones estrella de Deskreen es la posibilidad de usar un adaptador de pantalla virtual (físico o por software). De este modo, tu sistema crea que tiene conectado un monitor adicional real. Esto permite trabajar en auténtico modo escritorio extendido, no solo duplicar la pantalla principal. Sin ese adaptador sigues pudiendo compartir la pantalla, pero como espejo.
Además, Deskreen incorpora un modo de «pantalla giratoria» (Flip Screen) que invierte la imagen horizontalmente. Esta característica está pensada para usar una tablet o un móvil como teleprompter.
Otra ventaja importante es que Deskreen puede funcionar completamente sin conexión a Internet. Basta con que haya una red local WiFi (o incluso por cable) entre el ordenador y el dispositivo Android. Es decir, puedes montar una presentación en una oficina, aula o sala de reuniones sin depender de la conexión externa.

Funciones principales de Deskreen al detalle
Deskreen no se limita a «clonar» la pantalla del ordenador: ofrece varias modalidades de uso para adaptarse a distintas necesidades, desde teletrabajo hasta usos más creativos. Estas son las funciones más destacadas:
- Segunda pantalla inalámbrica. Con ayuda de un adaptador de pantalla virtual (un pequeño «pincho» HDMI/DVI o un driver de pantalla virtual en el sistema), el sistema operativo detecta un monitor adicional y permite ampliar el escritorio. Deskreen se encarga de enviar la imagen de ese monitor al navegador de tu Android.
- Compartido de pantalla completa. En este modo, Deskreen envía todo lo que ocurre en tu monitor principal al dispositivo remoto. Es ideal para mostrar el escritorio a alguien que está sentado a tu lado, proyectar contenido en una tablet durante una reunión o usar una Smart TV como pantalla grande sin tener que mover el portátil.
- Limitar la compartición a una sola aplicación. Por ejemplo, puedes mostrar solo la «ventana del orador» de PowerPoint, un documento de Word, una hoja de cálculo o una ventana de navegador con datos que quieras enseñar.
- Modo de pantalla invertida. Si eres videoblogger, creas contenido para YouTube o simplemente quieres mirar a la cámara mientras lees notas durante una videoconferencia, puedes aprovechar un móvil o una tablet antigua como pantalla donde se ve el texto invertido horizontalmente para que al reflejarlo en un cristal se lea correctamente.
- Conexión de múltiples dispositivos de forma simultánea. Puedes proyectar la misma pantalla (o distintas ventanas) en varios móviles, tablets u ordenadores al mismo tiempo.
- Control avanzado de la calidad de vídeo. Puedes forzar una calidad más baja para reducir el consumo de ancho de banda y minimizar cortes si la red WiFi no es muy buena.
Requisitos y rendimiento de Deskreen
No necesitas un ordenador especialmente potente para aprovechar Deskreen: con un procesador de doble núcleo y unos 250 MB de RAM libres es suficiente según la propia herramienta. Esto lo hace viable incluso en equipos relativamente antiguos.
Lo verdaderamente importante es que tanto el PC como el Android estén en la misma red local. Lo habitual es conectarlos al mismo router WiFi, aunque también funcionará si el ordenador está por cable (LAN) y el móvil por WiFi, siempre que compartan red. Cuanto mejor sea la conexión, más fluida será la experiencia y menos notarás retrasos en la imagen.
La latencia de una conexión inalámbrica nunca será idéntica a la de un monitor físico, pero con buena WiFi y los parámetros de calidad bien ajustados, Deskreen es más que suficiente para tareas ofimáticas, navegación web, correo, mensajería y revisión de documentos. No es la mejor idea para juegos o vídeo muy rápido, donde cada milisegundo cuenta.
En dispositivos muy antiguos, especialmente tablets con sistemas desactualizados, Deskreen es casi perfecto porque solo necesitas un navegador web funcional. Aunque la tienda de apps ya no funcione o no se actualice, mientras puedas abrir la URL que proporciona Deskreen, podrás usar ese dispositivo como pantalla.

Configurar un adaptador de pantalla virtual en Linux
Si quieres una experiencia auténtica de escritorio extendido con Deskreen en Linux, necesitas configurar una pantalla virtual. Una forma muy práctica de hacerlo es usando el proyecto «virtual-display-linux», que automatiza buena parte del proceso mediante un script en Bash.
Los pasos básicos consisten en clonar el repositorio desde GitHub, dar permisos de ejecución al script principal y ajustar un archivo de configuración de texto para que la resolución de esa pantalla virtual coincida con la de tu Android o tablet. Esto mejora mucho el resultado, ya que no tendrás ni bandas negras ni escalados raros.
El flujo de trabajo sería algo así: primero descargas el repositorio con git clone, después entras en la carpeta correspondiente, marcas el script como ejecutable y editas el fichero de configuración (por ejemplo, con nano) para fijar la resolución de la sección «screen1». Guardas, ejecutas el script para que cree la pantalla virtual y reinicias la sesión gráfica cuando te lo pida.
Una vez de vuelta en el escritorio, vuelves a lanzar el script para arrancar el monitor virtual. Desde la configuración de pantallas de tu entorno de escritorio (el panel de control de monitores) deberías ver ahora dos pantallas: la física y la virtual. Esta segunda es la que utilizarás con Deskreen para enviar su imagen a tu Android.
En muchas distribuciones, la configuración por defecto del script está pensada para tarjetas gráficas Intel (archivo 20-intel.conf). Si usas otra GPU (por ejemplo, AMD o NVIDIA), tendrás que revisar y adaptar la configuración para tu entorno gráfico concreto. Hecho esto una vez, ya tendrás una base estable para usar Deskreen como segundo monitor inalámbrico cuando quieras.
Instalación de Deskreen en el ordenador
La instalación de Deskreen es muy sencilla, especialmente en Linux mediante la versión .appimage, aunque el flujo es similar en Windows y macOS descargando el instalador correspondiente desde la página de lanzamientos del proyecto.
En sistemas Linux donde uses la versión AppImage, tras la descarga tendrás que dar permisos de ejecución al archivo. Basta con abrir las propiedades del fichero, marcar la casilla de «Permitir ejecutar el archivo como un programa» y cerrar. A partir de ahí, con un doble clic la aplicación se iniciará sin más.
En entornos educativos o equipos gestionados, es frecuente que Deskreen ya venga preinstalado. En ese caso, solo tendrás que buscarlo en el menú de aplicaciones y lanzarlo: el asistente inicial te pedirá que elijas el idioma y te mostrará directamente la pantalla de conexión.
La primera vez que se abre Deskreen, el programa genera de forma automática un código QR y una URL local. Esa URL apunta al servidor que Deskreen levanta en tu propio equipo, y será la que tengas que abrir desde el navegador del dispositivo Android. El código QR es simplemente una forma cómoda de no tener que teclear la dirección a mano.
Cuando un nuevo dispositivo intenta conectarse, en el ordenador verás un mensaje de confirmación de conexión. Es una capa adicional de seguridad: tú decides qué móviles o tablets pueden recibir la señal de tu pantalla. Una vez apruebas la conexión, Deskreen empezará a transmitir.

Usar Deskreen con un Android como monitor inalámbrico
Una vez instalado Deskreen en tu ordenador y creado el monitor virtual (si quieres escritorio extendido), el proceso para usar un móvil o tablet Android como pantalla inalámbrica es muy directo.
En el PC, con Deskreen abierto, verás en la ventana principal un QR y una dirección local (por ejemplo, algo tipo http://192.168.x.x:3131). En tu dispositivo Android, solo tienes que escanear el QR o introducir la URL en el navegador. No importa si usas Chrome, Firefox o el navegador por defecto; mientras soporte HTML5 funcionará.
Al abrir la URL en Android, el navegador se conectará a Deskreen y, en el ordenador, se mostrará el aviso para que aceptes ese nuevo dispositivo. Una vez aceptado, verás en Deskreen las opciones para decidir qué quieres compartir: pantalla completa o ventana de aplicación.
Si eliges pantalla completa y tienes un monitor virtual configurado, Deskreen te listará las pantallas disponibles (suele aparecer como «Pantalla 1» y «Pantalla 2», siendo la segunda la virtual). Selecciona la pantalla 2 para que tu Android actúe realmente como extensión del escritorio y no solo como espejo del monitor principal.
Tras confirmar, en el navegador de tu Android aparecerá la imagen de esa pantalla extendida. Normalmente verás un icono de pantalla completa en el propio navegador: tócalo para que desaparezcan la barra de direcciones y otros elementos y ganes espacio útil. Desde ese momento, podrás arrastrar ventanas del PC hacia el lado correspondiente y «aparecerán» en el móvil o la tablet.
Si necesitas compartir otra ventana o conectar más dispositivos al mismo tiempo (por ejemplo, dos tablets y un móvil), en Deskreen puedes usar la opción de «Conectar un nuevo dispositivo» y repetir el proceso. Cada cliente se controla de manera independiente, pudiendo mostrar la misma pantalla o ventanas distintas según te convenga.
Deskreen frente a otras soluciones para usar Android como monitor
Deskreen no es la única alternativa para transformar un Android en una segunda pantalla. Existen varias aplicaciones con enfoques diferentes: algunas priorizan la conexión por cable para reducir la latencia, otras se centran en el uso profesional con suscripciones de pago y ciertas funciones extra.
Spacedesk
Esta aplicación permite convertir un terminal Android en monitor secundario tanto por USB como por WiFi o LAN. Su gran ventaja es que es gratuita, ofrece buena resolución y soporta entrada táctil en la pantalla del dispositivo. Eso sí, si quieres usarlo como escritorio extendido tienes que configurar el nuevo monitor manualmente en Windows, igual que harías con una pantalla física.
Spacedesk destaca también por su capacidad para gestionar múltiples pantallas en mosaico, algo muy útil para instalaciones audiovisuales o paneles de información en empresas y eventos. Permite clonar una misma imagen en varios dispositivos o mostrar contenidos independientes en cada uno.
Splashtop Wired XDisplay
Es otra opción interesante si prefieres evitar el WiFi y buscas la mínima latencia posible. Esta solución, también gratuita en su versión base, funciona exclusivamente a través de USB, lo que garantiza una conexión más estable, con menor retardo y resoluciones elevadas (incluyendo Full HD a 60 FPS). Es compatible tanto con Windows como con macOS y requiere instalar la app en el ordenador y la app correspondiente en el dispositivo móvil.
Splashtop, además, ha ido añadiendo funciones de acceso remoto a los equipos desde cualquier lugar, aunque estas ya entran en planes de pago. Sus requisitos de sistema son bastante moderados, así que es raro encontrar un dispositivo moderno que no lo soporte. Eso sí, al depender del cable, pierdes la libertad de colocación que ofrece una solución puramente inalámbrica como Deskreen.
Google Remote Desktop
La opción más «nativa» del ecosistema Google para controlar el PC desde Android. Funciona usando el protocolo de escritorio remoto de Google y solo pide que el usuario tenga una cuenta de Gmail. Su enfoque, sin embargo, es diferente: se centra en control remoto de la sesión principal, no en extender escritorio. Es decir, verás en el móvil exactamente lo que hay en el monitor del PC, sin opción de segundo escritorio, y siempre a través de Internet, con la latencia que eso implica.
Deskreen en el contexto del teletrabajo y la productividad
Con el auge del teletrabajo y el home office, muchos usuarios han descubierto lo cómoda que resulta una configuración con dos pantallas para gestionar correos, documentos, videollamadas y herramientas de comunicación. Sin embargo, no todo el mundo puede o quiere invertir en un monitor adicional físico.
Deskreen se presenta aquí como una solución muy atractiva: permite recrear en casa la experiencia de tener una segunda pantalla reutilizando dispositivos que ya tienes: ese móvil grande que ya no usas, una tablet antigua o incluso un portátil viejo al que solo le funcione el navegador.
El flujo de uso es tan fácil como instalar la aplicación en el ordenador, abrir el navegador en el segundo dispositivo y escanear un código QR. No hay cables de por medio, ni adaptadores de vídeo caros, ni configuraciones enrevesadas en Android. Además, puedes ajustar la calidad de vídeo para que la experiencia sea lo más fluida posible según tu red.
Al poder compartir solo una ventana o todo el escritorio, Deskreen ayuda también a mantener la privacidad en reuniones y formaciones online: enseñas exactamente lo que quieres enseñar, sin miedo a notificaciones emergentes o documentos privados que pasen por la pantalla principal.
Usado con un adaptador de pantalla virtual (o con scripts de pantalla virtual en Linux), Deskreen se convierte básicamente en un sistema de escritorio extendido por WiFi, lo que facilita tener en el móvil o tablet las apps secundarias (chat, música, notas, PDF de referencia) mientras dejas tu monitor principal libre para la tarea principal.
Con todas estas piezas sobre la mesa, Deskreen y el resto de soluciones comentadas ofrecen un abanico muy amplio para que cualquier usuario pueda convertir su Android en un monitor inalámbrico útil, ya sea tirando de cable para minimizar latencias, aprovechando funciones nativas como la «Segunda pantalla» de Samsung o confiando en la versatilidad de un navegador web y una conexión WiFi decente para exprimir al máximo esos dispositivos que parecían destinados a quedarse en un cajón.