Si tienes una impresora antigua por casa o en la oficina, enchufada por USB a un ordenador y sin Wi-Fi ni puerto de red Ethernet, no estás condenado a levantarte siempre al mismo PC para imprimir. Hoy en día hay varias formas muy sencillas de compartirla con el resto de equipos, móviles y portátiles conectados a tu red.
A lo largo de esta guía vamos a ver, paso a paso, cómo convertir una impresora USB en un recurso de red usando Windows 10 y Windows 11, cómo aprovechar el puerto USB de tu router, qué adaptadores Wi-Fi y servidores de impresión puedes usar y qué debes tener en cuenta con temas como la IP, los drivers o el tipo de red (pública o privada). La idea es que puedas elegir la opción que mejor encaje contigo sin liarte con tecnicismos.
Opciones para convertir una impresora USB en impresora de red
Cuando hablamos de “convertir” una impresora USB en impresora de red, en realidad nos referimos a distintas formas de ponerla a disposición de otros equipos a través de la red local. No vamos a modificar físicamente la impresora, sino a crear un puente entre su puerto USB y tu red doméstica o de oficina.
Las alternativas más habituales que puedes utilizar hoy en día para compartir una impresora USB son varias y cada una encaja en situaciones distintas, por eso conviene conocer bien todas las posibilidades antes de comprar nada o ponerte a tocar la configuración.
- Compartir la impresora a través de un PC con Windows (el método más sencillo y sin coste extra).
- Conectarla directamente al router si este dispone de puerto USB o si la impresora tiene puerto Ethernet.
- Usar un adaptador Wi-Fi específico para impresoras, que le da conectividad inalámbrica a través de su USB.
- Montar un servidor de impresión independiente, que hace de intermediario entre la impresora y el router.
Además de estas posibilidades, siempre puedes seguir utilizándola como hasta ahora, conectando por USB directo o Bluetooth a un equipo concreto, pero perderías la comodidad de imprimir desde cualquier dispositivo de la red. Por eso, si necesitas colaborar o imprimir desde varios puestos, lo recomendable es apostar por alguna solución de red.

Requisitos previos y preparación del hardware
Antes de liarte con configuraciones, conviene comprobar algunos puntos básicos de hardware y red, porque te ahorrarán muchos quebraderos de cabeza después al intentar compartir la impresora.
En primer lugar, revisa qué tipo de conexiones tiene la impresora: si dispone de solo USB, USB y Ethernet o incluso Wi-Fi integrado. Si ya tiene Wi-Fi o puerto de red RJ45, lo ideal es usar esas opciones y no complicarse, porque están pensadas precisamente para trabajar en red.
Si solo tiene USB, piensa dónde la vas a dejar conectada: puede ser a un ordenador fijo que vaya a estar encendido siempre que alguien necesite imprimir, o bien a un router/servidor de impresión. En cualquier caso, asegúrate de tener a mano el cable USB adecuado y, si vas a usar Ethernet, un cable de red en buen estado y de longitud suficiente.
La red local también importa: es necesario que todos los dispositivos que vayan a imprimir estén conectados a la misma red, ya sea por Wi-Fi o por cable. Si tienes varias redes (por ejemplo, una Wi-Fi de invitados y otra privada), conviene que impresora y equipos estén siempre en la red privada principal.
Por último, es recomendable que tengas localizados los drivers y software de la impresora. Si no conservas el CD original, lo normal es descargarlos desde la web del fabricante, siempre buscando la versión compatible con tu sistema operativo (Windows 10, Windows 11, macOS, Linux, etc.).
Compartir una impresora USB desde un ordenador con Windows
El método más utilizado para convertir una impresora USB en impresora de red es aprovechar la propia función de uso compartido de impresoras de Windows. Es gratuita, viene de serie en el sistema y funciona tanto en Windows 10 como en Windows 11 de forma muy similar.
La idea es sencilla: conectas la impresora a un PC mediante USB, la instalas normalmente y después activas la opción de “Compartir esta impresora” para que el resto de equipos de la misma red puedan encontrarla e imprimir a través de ella.
Instalar y preparar la impresora en el PC principal
El primer paso consiste en elegir el equipo que hará de “ordenador anfitrión”. Ese PC será el que tenga la impresora conectada físicamente por USB y, por tanto, deberá estar encendido y conectado a la red siempre que alguien quiera imprimir.
Conecta la impresora al ordenador mediante el cable USB, enciéndela y espera a que Windows la detecte. Normalmente el sistema instalará los controladores de forma automática, pero si no es así, puedes usar el instalador del fabricante o añadirla manualmente desde la sección de impresoras.
Es buena idea imprimir una página de prueba desde ese mismo PC para comprobar que la comunicación entre Windows y la impresora funciona correctamente. Si esto falla, no tiene sentido seguir, porque los demás equipos tampoco podrán imprimir.
Activar detección de redes y uso compartido
Para que otros ordenadores vean la impresora, Windows necesita tener activos los ajustes de detección de redes y uso compartido. Estos parámetros están desactivados por defecto, especialmente en redes públicas, por motivos de seguridad.
En Windows 10 y 11 puedes ir al explorador de archivos, pulsar en la sección “Red” de la barra lateral y, si el uso compartido está desactivado, te aparecerá un aviso invitándote a activar la detección de redes y el uso compartido de archivos e impresoras. Haz clic en el banner azul y elige la opción que convierte tu red en “red privada” para ese equipo.
Solo un usuario con permisos de administrador puede activar este tipo de funciones, así que, si utilizas una cuenta estándar, es posible que tengas que pedir el inicio de sesión de administrador. Al terminar, el explorador mostrará los dispositivos visibles en la red local, lo que significa que la detección está lista.
Compartir la impresora desde Configuración de Windows
Con la impresora ya instalada y la red preparada, llega el momento de activar el uso compartido de la impresora en el equipo anfitrión usando el menú de Configuración, el camino más cómodo para la mayoría de usuarios.
En Windows 10, despliega el menú Inicio, entra en Configuración → Dispositivos → Impresoras y escáneres y localiza la impresora que deseas compartir en la lista. Haz clic sobre su nombre, pulsa en “Administrar” y luego en “Propiedades de la impresora”.
En la ventana de propiedades, ve a la pestaña “Compartir” y marca la casilla “Compartir esta impresora”. Puedes ajustar el nombre compartido (el que verán los demás equipos) para que sea fácil de reconocer, por ejemplo, “ImpresoraOficinaUSB” o similar, y luego guarda cambios con Aceptar.
En Windows 11 los pasos son casi iguales, solo varía ligeramente la ruta: abre Configuración, entra en “Bluetooth y dispositivos → Impresoras y escáneres”, selecciona la impresora, pulsa en “Propiedades de la impresora” y en la pestaña de Compartir activa la opción de compartir. La lógica es exactamente la misma que en Windows 10.
Compartir la impresora desde el Panel de control
Si te manejas bien con el entorno clásico, también puedes configurar el uso compartido de la impresora desde el Panel de control de Windows, que sigue disponible tanto en Windows 10 como en 11.
Busca “Panel de control” en la barra de búsqueda, ábrelo y entra en “Hardware y sonido → Ver dispositivos e impresoras”. En esa pantalla verás el listado de dispositivos, entre ellos la impresora conectada por USB que quieres compartir.
Haz clic derecho sobre el icono de la impresora y selecciona “Propiedades de la impresora”. Después, accede a la pestaña “Uso compartido” y activa “Compartir esta impresora”. Si quieres, cambia el nombre compartido para localizarla mejor desde los equipos cliente.
Cuando vuelvas a la ventana de dispositivos e impresoras, verás que el icono de esa impresora muestra ahora el clásico símbolo de recurso compartido de Windows, lo que confirma que está siendo ofrecida al resto de ordenadores de tu red.

Agregar la impresora compartida desde otros ordenadores
Una vez la impresora USB está compartida en el PC principal, el siguiente paso es conectarla desde los ordenadores cliente, es decir, desde aquellos desde los que quieres mandar documentos a imprimir a través de la red.
En la práctica, cada equipo cliente debe “instalar” la impresora compartida, de forma muy similar a como instalaría una impresora local. Windows suele detectar muchos de estos dispositivos de red de forma automática, pero a veces hay que tirar de búsqueda manual.
Uso de Configuración en Windows 10 y 11
En los equipos cliente con Windows 10, ve de nuevo a Configuración → Dispositivos → Impresoras y escáneres. Pulsa en “Agregar una impresora o un escáner” y espera unos segundos a que el sistema escanee la red local en busca de impresoras disponibles.
Si todo va bien, verás aparecer la impresora compartida por el PC anfitrión. Selecciónala, pulsa en “Agregar dispositivo” y deja que Windows descargue e instale los controladores necesarios. A partir de ese momento, esa impresora quedará disponible en el listado como si fuera local.
Si la detección automática falla, haz clic en la opción “La impresora deseada no está en la lista”. Windows te ofrecerá diferentes alternativas, incluyendo “Mi impresora es un poco antigua, necesito ayuda para encontrarla” o “Seleccionar una impresora compartida por nombre”.
En la opción de impresora compartida por nombre, deberás introducir la ruta en formato \\NombreDeEquipo\NombreDeImpresora o, en entornos más avanzados, usar una URL del tipo https://NombreDeEquipo/NombreDeImpresora/.printer. Tras eso, el sistema te pedirá instalar el driver y finalizará el asistente.
Agregar la impresora desde el Panel de control
Otra forma muy útil, sobre todo si estás acostumbrado al entorno clásico, es añadir la impresora compartida desde “Ver dispositivos e impresoras” en el Panel de control del equipo cliente.
De nuevo, abre el Panel de control, entra en “Hardware y sonido” y pulsa en “Ver dispositivos e impresoras”. En la parte superior, haz clic en “Agregar una impresora”. Windows realizará una búsqueda de dispositivos de red disponibles.
Si la impresora compartida aparece en la lista, selecciónala, pulsa en “Siguiente” y acepta la instalación de los controladores cuando el sistema lo solicite. El asistente configurará automáticamente el puerto y los parámetros de conexión necesarios.
Cuando la búsqueda no arroja resultados, utiliza el enlace “La impresora que quiero no aparece en la lista”. Desde ahí podrás especificar la impresora por nombre de recurso compartido o incluso por su dirección IP, usando formatos como \\NombreDeEquipo\NombreDeImpresora o una URL de impresora en red.
Cuando la impresora de red no se deja detectar
Pueden darse casos en los que Windows parece “pensar” eternamente al buscar la impresora y no la encuentra. En esos escenarios, lo mejor es recurrir a la opción de “Agregar una impresora con una dirección IP o un nombre de host” que ofrece el asistente avanzado.
En ese modo, debes introducir la IP del equipo anfitrión o de la propia impresora (si está conectada directamente a la red) y dejar que Windows configure el puerto de impresión TCP/IP correspondiente. Este truco es especialmente útil cuando hay problemas de detección automática por firewall o segmentación de la red.
La IP de la impresora o del PC que la comparte puede consultarse desde el explorador de archivos, sección Red, haciendo clic derecho en el dispositivo y abriendo sus propiedades de red. En el apartado de información para solucionar problemas suele mostrarse la dirección IP que necesitas.
Configurar tipo de red y opciones de uso compartido
Para que el uso compartido de impresoras funcione de forma estable y segura, es fundamental que la red donde están conectados tus equipos esté marcada como red privada en Windows, y que las opciones de uso compartido estén bien ajustadas.
En una red pública (por ejemplo, un Wi-Fi de una cafetería), Windows bloquea el uso compartido de archivos e impresoras como medida de protección. Por eso, si tu red doméstica o de oficina está marcada como pública, es muy probable que tengas problemas al intentar compartir la impresora.
Desde la Configuración de Windows, entrando en “Red e Internet”, puedes revisar el perfil de tu conexión actual y cambiarlo a “Privada” si confías en esa red. A continuación, es recomendable entrar en “Opciones de uso compartido avanzado” y activar la detección de redes y el uso compartido de archivos e impresoras para redes privadas.
Al activar estas opciones, tu equipo podrá ver otros dispositivos en la red y será visible para el resto. Eso sí, conviene hacerlo solo en entornos de confianza (tu casa, oficina, etc.), ya que facilita el acceso compartido a recursos.

Conectar la impresora al router para compartirla en red
Otro enfoque para convertir una impresora USB en impresora de red es prescindir del PC como intermediario y conectarla directamente al router mediante un cable Ethernet o a través del puerto USB del propio router, si lo tiene habilitado para impresión.
Si la impresora dispone de puerto de red RJ45, lo más cómodo es enchufar un cable Ethernet entre la impresora y un puerto LAN libre del router. Una vez encendida, la impresora recibirá una dirección IP de la red local, que suele aparecer en una página de configuración o estado que puedes imprimir desde su propio panel.
Con esa IP anotada, el proceso en los ordenadores consiste en añadir una impresora de red indicando la dirección IP asignada por el router. En muchos casos, el software del fabricante incluye un asistente que escanea la red, localiza la impresora y configura todo sin que tengas que tocar demasiados parámetros manualmente.
En los routers que incluyen puerto USB con función de servidor de impresión, el procedimiento es similar: conectas la impresora por USB al router, activas en la interfaz web del router la opción de “Print Server” o “Servidor de impresión” y sigues las instrucciones del fabricante para instalarla en los equipos cliente.
Debes tener en cuenta que no todos los routers soportan impresoras USB y que, incluso cuando lo hacen, la compatibilidad puede variar según el modelo de impresora y los protocolos que admita el firmware del router. En caso de problemas, el manual del router o la web del fabricante suelen ofrecer listas de compatibilidad y guías específicas.
Adaptadores Wi-Fi para dotar de red inalámbrica a la impresora
Si tu impresora solo tiene USB y tu router no ofrece soporte para impresoras, otra posibilidad muy interesante es usar un adaptador Wi-Fi específico para impresoras (a veces llamado dongle o adaptador inalámbrico de impresión).
Estos dispositivos se conectan a la impresora por USB y se encargan de darle conectividad Wi-Fi, de manera que luego puedas imprimir desde cualquier equipo de la misma red inalámbrica sin necesidad de tener un ordenador encendido haciendo de puente.
En tiendas online es fácil encontrar adaptadores de este tipo compatibles con distintos fabricantes, pero antes de comprar conviene revisar algunos puntos clave como la compatibilidad con tu sistema operativo, el estándar Wi-Fi que soportan o los protocolos de red admitidos.
En lo referente al Wi-Fi, lo ideal es optar por dispositivos que soporten al menos Wi-Fi 5 (802.11ac) o superior, ya que proporcionan conexiones más estables que los estándares más antiguos, algo que se nota cuando hay muchas interferencias o varios dispositivos conectados al mismo router.
También es importante que el adaptador soporte protocolos típicos de impresión en red como TCP/IP y LPR/LPD, además de asegurarte de que se conecta al tipo de puerto correcto en tu impresora (normalmente USB 2.0). Toda esta información suele aparecer en la ficha del producto, y, si tienes dudas, lo más sensato es preguntar al vendedor o al fabricante antes de comprar.
Servidores de impresión: la opción más versátil
Los servidores de impresión pueden sonar a algo grande y complejo, pero en realidad son pequeños dispositivos diseñados precisamente para conectar impresoras USB a la red de forma muy sencilla y con un alto nivel de compatibilidad.
Un servidor de impresión típico se conecta al router mediante un cable Ethernet y a la impresora mediante USB. A partir de ahí, actúa como un puente entre ambos, permitiendo que cualquier equipo de la red envíe trabajos de impresión a través de él, como si la impresora dispusiera de una interfaz de red integrada.
Frente a un simple dongle Wi-Fi, los servidores de impresión suelen ser más flexibles porque admiten un abanico más amplio de protocolos, como Line Printer Daemon (LPD), Internet Printing Protocol (IPP), NetBEUI y otros métodos de impresión en red estándar, lo que incrementa su compatibilidad con sistemas operativos distintos.
Otra ventaja es que muchos modelos permiten gestionar varios dispositivos USB o incluir funciones extra de administración, colas de impresión y monitorización básica de trabajos. En entornos pequeños de oficina pueden ser una solución bastante económica para centralizar la impresión sin cambiar de impresora.
La configuración suele hacerse mediante un asistente web o una pequeña utilidad de configuración que reconoce el servidor, permite asignarle una IP (a poder ser estática) y luego te guía para instalar la impresora en cada ordenador apuntando a ese servidor de impresión como destino.
Configuración de dirección IP y acceso desde otros sistemas
En cualquier solución en la que la impresora (o el dispositivo que la comparte) esté directamente en la red, resulta muy recomendable configurar una dirección IP estática o reserva DHCP. Así evitarás que la IP cambie y se rompan los accesos desde los equipos cliente.
La IP puede asignarse desde el propio panel de la impresora, desde la interfaz de administración del servidor de impresión o desde el router, creando una reserva DHCP para la dirección MAC del dispositivo. De esta manera, cada vez que se conecte, el router siempre le dará la misma dirección.
En Windows, cuando agregas una impresora de red por IP, esa dirección se guarda en la configuración del puerto de impresión. Si la IP cambia, el sistema dejará de encontrar la impresora y empezarás a ver errores de conexión, por eso es tan importante fijar la IP en la medida de lo posible.
En otros sistemas como macOS, la configuración es similar: desde “Preferencias del sistema → Impresoras y escáneres” puedes añadir una nueva impresora, ir a la pestaña “IP”, introducir la dirección IP de la impresora o servidor de impresión, seleccionar el protocolo (normalmente IPP o LPD) y escoger el driver adecuado para dejarla lista.
Impresión en red en entornos empresariales
En una empresa, la posibilidad de tener las impresoras en red no es solo una cuestión de comodidad: afecta directamente a la productividad, la gestión de recursos y el mantenimiento de los equipos informáticos.
Cuando las impresoras están bien integradas en la red, cualquier empleado autorizado puede imprimir desde su puesto sin tener que moverse físicamente hasta el ordenador donde está conectada la máquina, lo que reduce tiempos muertos y mejora el flujo de trabajo en general.
Además, compartir impresoras permite que varios usuarios utilicen un mismo dispositivo físico, ahorrando costes en hardware y consumibles, y liberando espacio en mesas y despachos. En lugar de tener una impresora en cada puesto, se pueden concentrar equipos más robustos y eficientes en puntos estratégicos.
Otra ventaja para empresas y pymes es la gestión centralizada: con impresoras en red resulta más sencillo monitorizar el estado de los equipos, actualizar firmware, aplicar políticas de impresión, administrar colas de trabajo y realizar tareas de mantenimiento sin tener que ir uno a uno a cada PC.
La impresión en red también hace posible el uso de impresión móvil o desde tablets, algo cada vez más habitual. Muchos sistemas soportan AirPrint, Mopria o soluciones del propio fabricante que permiten imprimir casi desde cualquier dispositivo conectado a la red corporativa autorizada.
Teniendo en cuenta todas estas posibilidades es relativamente sencillo adaptar casi cualquier impresora USB para que se comporte como una impresora de red. Con una pequeña inversión de tiempo (y, si hace falta, en algún dispositivo intermedio), puedes alargar la vida útil de tu impresora, evitar compras innecesarias y disfrutar de una forma de trabajo mucho más cómoda y colaborativa en casa o en la oficina.