Eliminar bloatware de Windows usando PowerShell

  • El bloatware en Windows son aplicaciones preinstaladas, legítimas pero innecesarias, que consumen recursos y ensucian el sistema.
  • Windows ofrece métodos nativos (Inicio, Configuración, Panel de control y PowerShell) para desinstalar muchas de estas aplicaciones.
  • Existen scripts Debloat y herramientas de terceros que automatizan la limpieza, pero los más agresivos implican riesgos importantes.
  • En equipos profesionales conviene combinar PowerShell, políticas de gestión y reinstalaciones limpias para controlar el bloatware con seguridad.

Eliminar bloatware de Windows usando PowerShell

Si acabas de estrenar PC con Windows 10 u 11 y lo primero que ves es una ristra de aplicaciones de prueba, juegos y herramientas que nunca has pedido, tranquilo: no eres el único. Ese tipo de programas se conocen como bloatware de Windows y, además de ocupar espacio, pueden hacer que el sistema vaya más lento de lo que debería y añadan ruido a una instalación que debería estar limpia. Por eso es importante saber cómo eliminar bloatware de Windows usando PowerShell.

En entornos domésticos es un fastidio, pero en empresas puede convertirse en un problema serio: decenas o cientos de equipos con las mismas apps basura, servicios extra ejecutándose en segundo plano y usuarios distraídos con software que no tiene nada que ver con su trabajo. Por suerte, hay formas muy efectivas de eliminar bloatware de Windows usando PowerShell y otras herramientas, desde interfaces gráficas sencillas hasta scripts muy potentes que dejan el sistema prácticamente «a estrenar».

Qué es exactamente el bloatware en Windows 10 y Windows 11

Cuando hablamos de bloatware nos referimos a software preinstalado que no has solicitado y que viene incluido por Microsoft o por el propio fabricante del equipo (Dell, HP, Lenovo, etc.). No es malware: son aplicaciones legítimas, muchas veces versiones de prueba o utilidades promocionadas para que las pruebes antes de irte a la competencia.

El problema llega cuando esas aplicaciones caducan, dejan de tener utilidad o simplemente nunca las vas a usar. En ese punto, siguen ocupando espacio y consumiendo recursos, pueden mostrar notificaciones molestas e incluso generar riesgos si dejan de actualizarse o incluyen componentes que se integran demasiado en el sistema.

Entre el bloatware más típico de Windows 10/11 nos solemos encontrar con apps de Microsoft y de terceros como OneNote en versiones regionales, juegos integrados, Xbox Game Bar, aplicaciones de vídeo o música promocionadas, utilidades de soporte y ayuda, o herramientas que vienen ancladas en el menú Inicio y que no aportan nada a tu trabajo diario.

En equipos de marca, además del bloatware de Microsoft, también aparecen los llamados OEM utilities: paneles de control del fabricante, optimizadores, gestores de periféricos, herramientas de soporte remoto, etc. En muchos casos son inofensivos, pero a menudo duplican funciones que ya hace Windows y se quedan residentes en memoria sin aportar una ventaja clara.

bloatware

Ejemplo real: bloatware en portátiles Dell con Windows 11 Pro

Un caso muy habitual en empresas modernas es el de organizaciones que usan Microsoft 365 con Intune, sin servidores locales ni Active Directory on-premise. Reciben portátiles como los Dell Latitude 5440 con Windows 11 Pro preinstalado de fábrica y aprovechan la activación por suscripción (Windows Enterprise por usuario) en lugar de mantener una infraestructura de imágenes corporativas.

Hasta hace no tanto, Intune permitía gestionar gran parte de estas apps de forma sencilla gracias a la integración con Microsoft Store for Business. Podías seleccionar determinados paquetes (por ejemplo, Microsoft Solitaire, Xbox, Correo y Calendario, agentes de Dell, etc.) y marcar que en vez de instalarse se desinstalaran. Pero esa opción de Microsoft Store for Business ha desaparecido, así que ya no es posible apoyarse en ese flujo de trabajo para limpiar los equipos automáticamente.

En estos entornos cloud-only, muchas empresas se encuentran con que sus portátiles Dell traen utilidades como Dell Display Manager 2.1, Dell Optimizer Core, Dell Pair, Dell Peripheral Manager y distintos paquetes de Microsoft 365 y OneNote en varios idiomas (es-es, es-us, fr-fr, pt-br) que no siempre son necesarios. Estas aplicaciones no aparecen en la tienda actual de Microsoft, por lo que no se pueden gestionar como apps de Store desde Intune.

La alternativa obvia es utilizar DISM y PowerShell para quitar paquetes directamente de la imagen o del sistema, algo que da un control total pero también requiere más trabajo: mantener scripts, probarlos con cada versión de Windows, documentar cambios y minimizar riesgos de romper funciones críticas de la organización.

Opciones básicas de Windows para quitar bloatware sin scripts

Antes de meternos en comandos avanzados o scripts automatizados, conviene recordar que Windows 10 y Windows 11 incluyen varios métodos integrados para desinstalar aplicaciones sin necesidad de tocar PowerShell si no quieres complicarte demasiado.

La manera más rápida, si la app lo permite, es usar el propio menú Inicio. En Windows 11 todas las aplicaciones aparecen listadas ahí. Solo tienes que hacer clic en Inicio, localizar la app (ya sea en la parte de ancladas o en «Todas las apps»), pulsar botón derecho sobre ella y escoger la opción «Desinstalar». Con eso se lanza el proceso de eliminación clásico.

Algunas aplicaciones más tradicionales siguen gestionándose desde el Panel de control. Si escribes «Panel de control» en el cuadro de búsqueda, entras en el apartado «Programas > Programas y características» y desde ahí puedes localizar el programa, hacer clic derecho y seleccionar de nuevo «Desinstalar» para seguir el asistente correspondiente.

En las versiones modernas de Windows, la ruta cada vez más recomendada es usar la app de Configuración. Desde Inicio > Configuración > Aplicaciones > «Aplicaciones y características» tienes la lista completa de programas. Solo hay que buscar (o desplazarse hasta) la aplicación a quitar, pulsar en los tres puntos de la derecha y seleccionar «Desinstalar» para que el sistema haga el resto.

Eliminar bloatware de Windows usando PowerShell

Eliminar bloatware con Windows PowerShell de forma directa

Cuando las opciones anteriores no permiten desinstalar una app (o cuando quieres automatizar y ser más agresivo), entra en juego Windows PowerShell. Esta consola es una herramienta muy potente que viene instalada por defecto tanto en Windows 10 como en Windows 11, y que permite manipular los paquetes de aplicaciones UWP a bajo nivel.

Para utilizarla con permisos suficientes, ve al menú Inicio, escribe «PowerShell» o «Windows PowerShell», y selecciona la opción «Ejecutar como administrador». Acepta el control de cuentas de usuario cuando te lo pregunte, porque para quitar apps del sistema necesitas privilegios elevados.

Una vez abierta la ventana, el comando básico para desinstalar una aplicación preinstalada de tipo Appx es:

Get-AppxPackage *NombreDeLaApp* | Remove-AppxPackage

La clave aquí está en sustituir NombreDeLaApp por una parte significativa del identificador del paquete. Por ejemplo, si quieres quitar la barra de juegos de Xbox puedes usar algo como *Xbox*. Si lo que necesitas es localizar el nombre exacto, puedes ejecutar Get-AppxPackage sin filtros y revisar la lista, o buscar por patrones concretos hasta dar con el paquete correcto.

Si deseas hacer una limpieza más profunda, puedes ejecutar variantes del comando que afecten a todas las cuentas de usuario o incluso a la imagen base, pero eso ya requiere mucho más cuidado, especialmente en equipos que se usarán en producción o en entornos corporativos donde cualquier cambio puede romper flujos de trabajo.

Automatizar la limpieza: scripts Debloat desde PowerShell

Para usuarios que prefieren un enfoque más guiado, existen scripts y herramientas comunitarias de código abierto que permiten eliminar gran cantidad de bloatware con apenas un comando. Una de las más conocidas es el conjunto de scripts tipo «Windows Debloater», que se descargan y ejecutan desde PowerShell.

La forma de uso más habitual en muchos tutoriales consiste en abrir Windows PowerShell (o Windows Terminal en Windows 11) como administrador y escribir el comando:

iwr -useb https://git.io/debloat | iex

Con esta instrucción, PowerShell usa Invoke-WebRequest (iwr) para descargar el script directamente desde Internet y lo ejecuta en memoria con Invoke-Expression (iex). De esta manera no tienes ni que guardar el archivo manualmente: basta con lanzar el comando, esperar unos segundos y se abrirá una ventana con una interfaz sencilla para aplicar cambios.

En esa interfaz gráfica verás varias opciones para ajustar el comportamiento de Windows: por ejemplo, desactivar Cortana, deshabilitar el lector de PDF integrado en Edge, forzar el modo oscuro, quitar OneDrive o cambiar ajustes de privacidad y telemetría. La parte más llamativa suele ser el botón de «Remove all bloatware», que intenta borrar de un golpe la mayoría de aplicaciones preinstaladas consideradas basura.

Además, suele existir la posibilidad de utilizar una lista de bloqueo personalizada (Custom BlockList), donde especificas tú mismo qué apps quieres retirar y cuáles prefieres conservar. Esta opción da más control, pero exige conocer bien los paquetes y entender las dependencias para no cargarte algo importante sin querer.

windows 11 debloat

Scripts Debloat Windows 10: qué hacen y por qué son tan delicados

Otra familia de soluciones muy populares son los llamados Debloat Windows 10 scripts, un conjunto de archivos en PowerShell, CMD y modificaciones de registro que van mucho más allá de borrar aplicaciones superficiales. Están pensados para instalaciones limpias de Windows, donde el sistema está recién instalado y todavía no se han añadido demasiados programas ni datos personales.

El propio autor de estos scripts recomienda usarlos únicamente sobre sistemas recién instalados. La razón es sencilla: a medida que utilizas Windows, se van añadiendo servicios, programas y dependencias que pueden apoyarse en funciones que estos scripts desactivan o eliminan. Si aplicas cambios agresivos sobre un sistema que ya has estado usando, es más fácil que rompas algo que luego necesites.

Dentro del pack de Debloat suelen venir alrededor de nueve scripts principales, orientados a:

  • Bloquear telemetría.
  • Desactivar servicios de Windows.
  • Desactivar completamente Windows Defender.
  • Eliminar herramientas de retroalimentación.
  • Ajustar opciones de privacidad.
  • Optimizar la interfaz de Windows.
  • Optimizar las actualizaciones de Windows.
  • Eliminar las apps preinstaladas.
  • Desactivar OneDrive.

Muchos usuarios eligen ejecutar solo algunos de estos scripts, por ejemplo el que desactiva OneDrive o el que borra las apps preinstaladas, dejando intactos los demás. Como son archivos de texto plano, siempre puedes abrirlos en el Bloc de notas y decidir qué líneas dejar activas y cuáles comentar para adaptar el comportamiento a tus necesidades.

Otros ajustes avanzados incluidos en los packs Debloat

Además de los scripts principales, los packs Debloat suelen incorporar un conjunto de utilidades adicionales en forma de archivos PowerShell, CMD o .reg. Estos pequeños extras permiten cambiar comportamientos muy concretos del sistema, sin ser tan agresivos como los scripts de núcleo.

Por ejemplo, puedes encontrar scripts para activar el arranque avanzado de Windows, facilitando el acceso a entornos de recuperación, o para cambiar rápidamente al modo oscuro del sistema sin ir buscando la opción por la Configuración.

También son frecuentes los ajustes para desactivar características internas como la compresión de memoria, el prefetch de archivos, tareas programadas que se consideran prescindibles o la barra de búsqueda del menú Inicio, así como utilidades para habilitar el clásico visor de imágenes, activar el llamado «Modo Dios» o aplicar pequeños tweaks de rendimiento en unidades SSD.

En todos los casos, estos scripts adicionales también requieren ejecutarse como administrador para poder modificar el registro, los servicios o las tareas programadas. Sin embargo, al ser menos invasivos que los principales, su uso suele considerarse algo más seguro, siempre que sepas exactamente qué hacen y por qué lo estás aplicando.

Preparar PowerShell antes de ejecutar scripts de terceros

Si decides usar scripts descargados de GitHub u otros repositorios, hay varios pasos previos recomendables para preparar tu sistema y minimizar riesgos. Lo primero es descargar siempre la versión más reciente directamente de la fuente original, evitando copias de terceros.

Una vez que tengas el paquete en tu PC, abre PowerShell como administrador y ajusta la política de ejecución de scripts para tu usuario actual. Un comando típico para permitir la ejecución de scripts no firmados en tu sesión es:

Set-ExecutionPolicy Unrestricted -Scope CurrentUser

Esta orden levanta las restricciones que impiden lanzar scripts PowerShell descargados de Internet, aunque conviene usarla con cabeza y revertirla cuando termines si el entorno es sensible. Además, para evitar advertencias de seguridad sobre archivos descargados, puedes desbloquear de golpe todos los scripts del paquete con:

ls -Recurse *.ps*1 | Unblock-File

Después de esto, ya estarás en disposición de ejecutar los scripts con doble clic o arrastrándolos a la ventana de PowerShell. Si alguno de ellos se cierra prematuramente, por ejemplo el que intenta desactivar Windows Defender, conviene reiniciar el ordenador y volver a lanzarlo hasta que llegue al final sin errores.

Una vez que el script termine su trabajo y el sistema se reinicie, deberían quedar aplicados todos los cambios. Es normal que en el primer arranque posterior notes que Windows tarda unos segundos adicionales en reorganizar servicios y componentes antes de volver a la normalidad.

Problemas habituales y riesgos al usar scripts agresivos

Hay que tener muy claro que Windows no ofrece de forma nativa una opción sencilla para desactivar ciertas funciones internas (telemetría, Defender, integraciones profundas, etc.). Por eso, muchos de estos scripts recurren a técnicas bastante agresivas, como borrar claves de registro delicadas, reemplazar componentes del sistema o forzar políticas que no están pensadas para el usuario final.

Todo esto puede provocar efectos secundarios indeseados si no sabes exactamente qué estas tocando. Entre los errores más frecuentes reportados tras usar este tipo de packs están, por ejemplo, que el buscador del menú Inicio deje de funcionar, que se rompa el proceso de sysprep (clave en entornos de imagen corporativa), o que aparezcan fallos con adaptadores inalámbricos de Xbox y otros periféricos que se integran con servicios del sistema.

También es relativamente habitual encontrarse con problemas de compatibilidad en Skype, o que dejen de funcionar métodos de autenticación modernos como el reconocimiento facial o la huella dactilar, si los scripts han deshabilitado servicios relacionados con la biometría o con el inicio de sesión moderno.

Por todo ello, la recomendación es muy clara: utiliza estos scripts bajo tu responsabilidad y siempre partiendo de un punto de restauración creado a mano o de una imagen del sistema si el equipo es crítico. Así, si algo falla, podrás revertir Windows al estado anterior y seguir trabajando con normalidad sin verte obligado a reinstalar desde cero.

Reinstalar Windows manteniendo archivos, pero sin aplicaciones de fábrica

En algunos casos, especialmente cuando el sistema ya está muy trasteado o lleno de restos de programas, quizás sea más sensato optar por un reinicio de Windows desde cero en vez de ir app por app con PowerShell o con scripts de terceros. Windows 10 y 11 incluyen una opción de recuperación que reinstala el sistema, mantiene tus archivos personales y elimina la mayoría de aplicaciones, incluidas muchas preinstaladas.

En Windows 10, una ruta clásica era usar la opción de «Nuevo comienzo» dentro de Seguridad de Windows, en el apartado de rendimiento y salud del dispositivo. Desde ahí podías iniciar un proceso que reinstalaba el sistema operativo sin tocar documentos ni fotos, pero quitando todo el software que el fabricante o tú mismo habíais añadido.

Independientemente de la versión, estas funciones de recuperación te muestran siempre una lista de aplicaciones que se eliminarán antes de empezar la reinstalación, de forma que puedas valorar si estás dispuesto a perderlas. Una vez confirmas, Windows se encarga del resto y, tras un rato de reinstalación y reinicios, arrancas con un sistema mucho más limpio.

Esta vía es menos granular que ponerse a ejecutar comandos concretos, pero puede ser ideal para dejar un PC prácticamente de fábrica sin tener que formatearlo por completo, y es especialmente útil cuando el bloatware ha vuelto a colarse tras una gran actualización del sistema y no te apetece repetir el proceso manual otra vez.

¿Son útiles estos métodos para Windows 11 o mejor limitarse a lo básico?

El tema del bloatware no ha desaparecido con Windows 11, aunque sí es cierto que el nuevo sistema viene en general algo más ligero que Windows 10. Aun así, sigue trayendo aplicaciones preinstaladas que muchos usuarios nunca utilizarán, y Microsoft continúa defendiendo que muchas de ellas «mejoran la experiencia» aunque para buena parte de la comunidad sea justo lo contrario.

En cuanto al uso de scripts tipo Debloat diseñados originalmente para Windows 10 sobre Windows 11, lo más sensato es no utilizarlos directamente. Aunque ambos sistemas comparten muchos componentes, hay suficientes diferencias internas como para que algunos scripts funcionen mal, se queden a medias o dejen tu PC inservible.

El propio ecosistema de desarrolladores suele recomendar esperar a versiones específicamente adaptadas para Windows 11, o limitarse a desinstalar manualmente las apps que no necesitas desde Configuración, el menú Inicio y PowerShell, sin tocar servicios de bajo nivel ni Defender salvo que tengas claro qué haces.

Mientras tanto, en entornos profesionales, lo más prudente es combinar políticas de Intune, scripts propios cuidadosamente probados y, cuando convenga, imágenes de referencia o soluciones como Autopilot, pero siempre huyendo de aplicar sin revisar paquetes genéricos encontrados en Internet que prometen «limpiar Windows 11 con un clic».

A la hora de la verdad, todo este abanico de métodos —desde el clic derecho en el menú Inicio hasta los scripts PowerShell más avanzados— busca lo mismo: devolver el control del sistema al usuario, liberando recursos, reduciendo el ruido y adaptando Windows a lo que realmente necesitas. Ya sea en un portátil personal recién comprado o en un despliegue masivo de equipos gestionados con Intune, tener claro qué es bloatware, cómo identificarlo y qué riesgos hay al eliminarlo te permite tomar decisiones más informadas y mantener tus PCs limpios, rápidos y sin software de relleno.