¿Alguna vez te has encontrado con un archivo enorme que no hay manera de enviar por correo, subir a la nube o meter en un pendrive formateado en FAT32? Aquí encontrarás una solución. Con 7-Zip puedes trocear y recomponer archivos pesados, una de las alternativas a WinRAR, de forma sencilla, rápida y gratuita, sin romperte la cabeza con configuraciones complicadas.
Vamos a ver paso a paso cómo aprovechar 7-Zip para dividir archivos grandes en partes más pequeñas, por qué sigue teniendo sentido hacerlo hoy en día, qué ventajas tiene frente a otros compresores y cómo sacarle jugo a funciones extra como la encriptación, los distintos niveles de compresión o el uso en consola en Linux y macOS.
Qué es 7-Zip y por qué te interesa usarlo
7-Zip es un compresor y descompresor de archivos de código abierto, totalmente gratuito, muy ligero y con una tasa de compresión realmente alta, sobre todo en su formato nativo 7z. Es una alternativa muy sólida a herramientas como WinZip o WinRAR, con la ventaja de que no tienes que pagar licencias ni lidiar con periodos de prueba.
La aplicación destaca por su versatilidad a la hora de manejar formatos. Puede empaquetar y desempaquetar archivos 7z, ZIP, GZIP, BZIP2, XZ, TAR y WIM, y además descomprimir una larga lista de formatos adicionales como ARJ, CAB, CPIO, DMG, CHM, CramFS, ISO, RAR, VHD y muchos otros. En la práctica, si te descargan algo comprimido, casi seguro que 7-Zip lo abrirá.
Otra baza importante es la seguridad. 7-Zip soporta cifrado fuerte AES-256 tanto para archivos 7z como ZIP, lo que permite proteger el contenido con contraseña. Si activas además la opción de ocultar los nombres de los ficheros internos, nadie podrá ver ni siquiera la estructura hasta que introduzca la clave correcta.
En Windows, 7-Zip se integra directamente con el menú contextual del Explorador de archivos, así que puedes comprimir, extraer, dividir archivos o añadir contraseñas con un par de clics. Además de la interfaz gráfica, incluye una versión de línea de comandos muy potente, lo que facilita automatizar tareas o utilizarlo en servidores y scripts.
Por último, 7-Zip es multiplataforma. La versión de escritorio con interfaz gráfica funciona en Windows, mientras que en Linux y macOS dispones de su versión en consola (p7zip o 7zz, según el caso), perfecta para quienes se manejan bien con la Terminal.
Instalar 7-Zip y requisitos básicos
En un PC con Windows, instalar 7-Zip es tan fácil como descargar el instalador desde la página oficial y ejecutar el archivo correspondiente a tu sistema (32 o 64 bits). La instalación apenas tiene opciones: eliges la carpeta de destino, pulsas en Install y en cuestión de segundos está listo para usar, sin publicidad ni «sorpresas» extra.
En cuanto a requisitos, 7-Zip es bastante ligero. Con un procesador Intel o AMD de doble núcleo a 2 GHz, 512 MB de RAM y algo más de medio giga de espacio libre en disco vas sobrado para usarlo con archivos de tamaño normal. Evidentemente, cuanto más grandes sean los ficheros o más alto sea el nivel de compresión, más memoria y tiempo necesitará el proceso.
En Linux y sistemas tipo Unix se utiliza el port en consola llamado p7zip, que se puede instalar desde los repositorios de la mayoría de distribuciones o desde su paquete oficial. En macOS, la versión moderna de consola se llama 7zz, y se distribuye en un ejecutable que puedes lanzar desde la Terminal.
Si trabajas en Mac y quieres una interfaz gráfica similar a la de 7-Zip para Windows, existen alternativas como Keka, recomendada incluso en la web de 7-Zip. Sin embargo, para exprimir al máximo la compresión 7z y las opciones avanzadas, la línea de comandos con 7zz sigue siendo la opción más flexible.
Cómo comprimir y descomprimir archivos con 7-Zip
Aunque esta guía se centra en trocear archivos, viene bien tener claras las funciones básicas de compresión y descompresión de 7-Zip, porque muchas opciones de división se configuran en la misma ventana.
Para comprimir en Windows, puedes abrir el Administrador de archivos de 7-Zip, navegar hasta la carpeta donde están los ficheros que quieres empaquetar, seleccionarlos y pulsar el botón «Añadir». Se abrirá la ventana «Añadir al archivo», el corazón del proceso, con varios parámetros clave:
- Archivo: nombre del archivo comprimido resultante y carpeta donde se guardará.
- Formato de archivo: puedes elegir 7z (mejor relación de compresión), ZIP (más compatible) o TAR, entre otros.
- Nivel de compresión: desde «Store» (sin compresión, solo empaqueta) hasta «Ultra» (la mayor compresión, pero la más lenta).
- Método de compresión: LZMA o LZMA2 suelen ser las mejores opciones generales; también están PPMd o BZip2.
- Dividir en volúmenes, bytes: aquí se define el tamaño de cada parte si quieres fraccionar el archivo.
- Opciones de cifrado: para añadir contraseña y elegir el método de encriptación.
Cuando tengas todo configurado, haces clic en Aceptar y 7-Zip comenzará a comprimir. El archivo final aparecerá en la misma carpeta que los originales, a menos que hayas indicado otro destino.
Para descomprimir, basta con clic derecho sobre el archivo comprimido, elegir el submenú 7-Zip y usar opciones como «Extraer aquí» o «Extraer en…». También puedes abrir el archivo en el Administrador de 7-Zip y usar el botón «Extraer» especificando la carpeta donde quieres dejar el contenido.
Dividir archivos grandes con 7-Zip paso a paso en Windows
La división de archivos en Windows se hace desde la propia interfaz de 7-Zip, aprovechando la opción «Dividir en volúmenes, bytes». El procedimiento es sencillo y funciona igual tanto si quieres trocear un único archivo grande como si prefieres comprimir una carpeta entera en varias partes.
- Primero, localiza en el Explorador de archivos el fichero o la carpeta que quieres dividir. Haz clic derecho sobre el elemento, dirígete al menú «7-Zip» y selecciona «Añadir al archivo…» (Add to archive). Se abrirá la ventana de configuración del nuevo archivo comprimido.
- En la parte superior, elige el formato de archivo que quieras usar. El formato 7z ofrece una mejor compresión, pero si quieres algo compatible con cualquier descompresor, elige ZIP. Basta con desplegar el campo «Formato de archivo» y seleccionar «zip» en lugar de «7z».
- Ahora llega la clave: en la parte inferior verás el campo «Dividir en volúmenes, bytes». Aquí decides el tamaño máximo de cada parte. Puedes usar el menú desplegable y elegir valores predefinidos como 10M, 100M, 700M – CD, 4092M – FAT, etc., o puedes escribir a mano el tamaño que te interese.
- Cuando introduces el tamaño manualmente, 7-Zip reconoce sufijos como b, k, m y g (bytes, kilobytes, megabytes y gigabytes). Así, por ejemplo, puedes escribir «50m» para crear partes de 50 MB, o «1g» para trozos de 1 GB. Ten en cuenta que 1G equivale a 1024M, por lo que 1G y 1024M son intercambiables en la práctica.
- Una vez definido el tamaño de los volúmenes, pulsa Aceptar. 7-Zip empezará a comprimir y dividir a la vez. El tiempo total dependerá tanto del tamaño del archivo original como del nivel de compresión elegido; con compresión alta sobre archivos muy pesados la espera puede ser considerable.
- Al terminar, obtendrás varios archivos numerados. Por ejemplo, si comprimes en ZIP, verás algo como archivo.zip.001, archivo.zip.002, etc. Todas las partes tendrán el tamaño especificado, salvo la última, que suele ser más pequeña porque contiene el «resto» de los datos.
Dividir desde el Administrador de 7-Zip
Además del menú contextual, puedes usar directamente el Administrador de archivos de 7-Zip para trocear contenido. El flujo es parecido, pero a veces resulta más cómodo si estás trabajando ya dentro del programa.
Abre 7-Zip, navega hasta la carpeta donde está el archivo o directorio que quieres dividir y selecciónalo. A continuación, pulsa el botón «Añadir» de la barra superior. Se abrirá, de nuevo, la ventana «Añadir al archivo» con todas las opciones de compresión.
Configura el nombre del archivo comprimido, el formato (7z o zip), el nivel y método de compresión, y ve al campo «Dividir en volúmenes, bytes» para indicar el tamaño en MB, GB o usando alguna de las plantillas predefinidas. Aquí puedes aprovechar para fijar también una contraseña y cifrado AES-256 si quieres proteger las partes resultantes.
Cuando pulses en Aceptar, 7-Zip se pondrá manos a la obra, mostrándote una ventana con el progreso de compresión y partición. No hace falta que entiendas todos los datos técnicos que aparecen; lo importante es que al final tengas en la carpeta de destino todas las piezas numeradas correctamente.
Para restaurar el archivo completo en el futuro, la persona que reciba las partes solo tendrá que abrir el volumen inicial con 7-Zip o hacer clic derecho y elegir la opción «Extraer aquí». El programa se encargará de ir uniendo los trozos en segundo plano hasta reconstruir el archivo original sin pérdidas.
Parámetros avanzados y uso de la opción “Parameters”
En la ventana de «Añadir al archivo» hay un campo que suele pasar desapercibido: «Parameters». Este apartado permite introducir parámetros adicionales que modifican ciertos comportamientos de 7-Zip durante la compresión o respecto al manejo de nombres de archivo y codificaciones.
La mayoría de usuarios medios puede ignorar esta sección sin problemas, ya que las opciones por defecto son más que suficientes. Sin embargo, si quieres hilar fino, en la documentación oficial de 7-Zip se recoge una lista de parámetros disponibles para ajustar el rendimiento, la compatibilidad o el tratamiento de caracteres especiales.
Por ejemplo, hay un parámetro como -cl que permite utilizar símbolos en codificación UTF-8 en los nombres de archivo, algo útil cuando estás trabajando con directorios que contienen caracteres no estándar o alfabetos distintos. Ajustar estas opciones te ayuda a evitar problemas al descomprimir en otros sistemas o locales.
También puedes jugar con parámetros para forzar determinados métodos de compresión, cambiar el número de hilos de CPU utilizados o controlar detalles muy específicos del proceso. No es imprescindible para dividir archivos, pero si te gusta la parte técnica, merece la pena echarle un ojo a la guía de comandos de 7-Zip.
Dividir y recomponer archivos 7z y zip en Linux y macOS
En Linux y macOS no tienes la cómoda interfaz gráfica de Windows, pero sí puedes usar la versión de consola de 7-Zip para dividir y convertir archivos igual que en un PC. En macOS el ejecutable suele llamarse 7zz, mientras que en Linux se usa p7zip o 7z, según la distribución.
Si quieres, por ejemplo, convertir un archivo .7z en .zip de una sola vez, puedes usar el modificador -tzip con el comando de añadido. Un comando típico sería algo como ./7zz a -tzip archivo.zip archivo.7z, donde indicas que quieres crear un ZIP a partir del contenido del archivo .7z original.
Otra forma de hacerlo es en dos pasos: primero extraes el .7z con un comando tipo ./7zz x archivo.7z -o/ruta/de/destino y después vuelves a comprimir esas carpetas con ./7zz a archivo.zip carpeta/. Este enfoque es útil si quieres reorganizar el contenido antes de empaquetarlo de nuevo.
En Linux, la lógica es muy parecida. Instalas p7zip desde los repositorios, usas comandos como 7z a para añadir y 7z x o 7z e para extraer, y puedes especificar parámetros para dividir en volúmenes utilizando opciones de línea de comandos similares a las que ofrece la interfaz gráfica de Windows.
Proteger archivos divididos con contraseña
Si vas a compartir archivos troceados con otras personas o alojarlos en la nube, suele ser buena idea proteger el contenido con contraseña. De esta forma, aunque alguien consiga hacerse con los volúmenes, no podrá ver lo que hay dentro ni extraerlo sin la clave.
En 7-Zip, el cifrado se configura también desde la ventana «Añadir al archivo». Una vez que hayas elegido el formato, el tamaño de los volúmenes y el resto de parámetros, fíjate en la sección «Cifrado» (Encryption). Ahí puedes escribir la contraseña, confirmarla y seleccionar el método de encriptación.
7-Zip admite principalmente ZipCrypto y AES-256. ZipCrypto ofrece compatibilidad con muchos descompresores antiguos, pero es menos seguro. AES-256, en cambio, proporciona un nivel de seguridad muy alto y es la opción más recomendable si te importa la confidencialidad del contenido.
Cuando creas un archivo protegido, 7-Zip cifra tanto los datos como, si así lo indicas, los nombres de los ficheros internos. Sin la contraseña correcta, el programa no puede reconstruir la clave de cifrado, por lo que el contenido permanece inaccesible. Eso sí, si olvidas la contraseña, no hay forma sencilla de recuperarla.
Ajustar el nivel y método de compresión
El ajuste de la compresión es clave para encontrar el equilibrio entre tamaño de archivo y velocidad de proceso. 7-Zip ofrece varios niveles, desde «Store» (almacenar sin comprimir) hasta «Ultra», pasando por «Fastest», «Fast», «Normal» y «Maximum».
Si eliges un nivel muy alto como Ultra, obtendrás archivos más pequeños, lo que puede venir muy bien si el espacio en disco o el límite de subida es crítico. La contrapartida es que el proceso será bastante más lento y consumirá más recursos de CPU y memoria.
En el extremo contrario, niveles como Store o Fastest hacen que la tarea se complete mucho más rápido, pero con una reducción de tamaño mucho menor. Son recomendables si quieres simplemente empaquetar archivos para transportarlos, sin preocuparte por ahorrar cada megabyte.
Junto al nivel, puedes elegir el método de compresión: LZMA y LZMA2 son los más comunes y equilibrados, PPMd se comporta bien con ciertos tipos de datos de texto y BZip2 es otra alternativa conocida. Cada algoritmo tiene sus pros y sus contras, pero para uso general, LZMA/LZMA2 suele ser la mejor apuesta.
Otros trucos útiles con 7-Zip
Más allá de trocear archivos o convertir formatos, 7-Zip es una herramienta muy completa para gestionar copias de seguridad, organizar grandes volúmenes de datos y optimizar espacios como servidores o seedboxes.
Si utilizas un seedbox para descargas remotas, por ejemplo, puedes aprovechar 7-Zip para comprimir archivos multimedia muy grandes antes de bajarlos a tu ordenador. Esto reduce el espacio que ocupan en el servidor y puede mejorar la velocidad de transferencia, ya que se envían menos datos por la red.
Algunos proveedores incluso ofrecen instalaciones de 7-Zip con un solo clic en sus paneles, de manera que puedes comprimir, cifrar y dividir archivos directamente en el servidor remoto. Luego, en tu PC, los descomprimes con tu copia local de 7-Zip y recuperas el contenido original.
La posibilidad de empaquetar varios ficheros y carpetas en un único archivo, mantener la estructura de directorios y, al mismo tiempo, garantizar la integridad de los datos hace que 7-Zip sea una pieza muy útil en cualquier flujo de trabajo de copia de seguridad o archivado a largo plazo.
En el día a día, un uso práctico muy habitual sigue siendo el de trocear archivos para enviarlos por correo electrónico o mensajería. Aunque las conexiones sean más rápidas, servicios como WhatsApp Web, algunos proveedores de email o plataformas web imponen un tamaño máximo por archivo individual. Dividiendo en volúmenes adecuados (por ejemplo, 10 MB, 50 MB o 100 MB), puedes saltarte esa limitación sin renunciar al uso de la herramienta o servicio que prefieras.

