Hardware necesario para jugar VALORANT en Windows: requisitos y configuración recomendada

  • VALORANT está optimizado para funcionar en PCs modestos, con requisitos mínimos muy accesibles pero distintas configuraciones para 30, 60 y 144 FPS.
  • Los requisitos clave pasan por Windows 10 u 11 de 64 bits, CPU con SSE 4.2 o AVX, entre 4 y 16 GB de RAM y GPUs desde integradas sencillas hasta tarjetas dedicadas como la GTX 1050 Ti.
  • La migración a Unreal Engine 5 mantiene prácticamente intactos los requisitos de hardware, aporta optimizaciones de rendimiento y tiempos de carga, y recomienda disponer de espacio extra en disco para el parche.
  • Un buen ajuste de configuración gráfica, controladores actualizados y una correcta gestión de recursos permiten sacar más partido al hardware disponible y jugar con ventaja competitiva.

hardware necesario para jugar Valorant en Windows

Si estás pensando en dar el salto a VALORANT en un PC con Windows, la gran duda no es solo si tendrás buena puntería, sino si tu ordenador está a la altura. El shooter táctico de Riot Games está optimizado para funcionar en equipos muy modestos, pero hay una diferencia enorme entre simplemente poder arrancar el juego y disfrutarlo con una fluidez que te permita competir sin desventaja frente a otros jugadores.

A continuación encontrarás una guía muy completa, donde se desgrana todo el hardware necesario para jugar VALORANT en Windows, desde los requisitos mínimos para alcanzar los 30 FPS hasta configuraciones pensadas para superar los 144 FPS, pasando por la actualización del juego a Unreal Engine 5 y cómo afecta (o no) a lo que necesitas en tu PC. Verás procesadores concretos, tarjetas gráficas recomendadas, RAM, sistema operativo, particularidades como SSE 4.2 o AVX, TPM 2.0, arranque seguro y consejos prácticos para configurar tu equipo.

Requisitos oficiales de VALORANT en Windows: visión general

VALORANT está diseñado para ser accesible incluso en ordenadores antiguos, siempre que cumplan unos mínimos. Riot Games estructura las configuraciones recomendadas en tres grandes bloques de rendimiento: equipos pensados para alcanzar unos 30 fotogramas por segundo, otros preparados para llegar a los 60 FPS de forma estable y, por último, PCs capaces de ofrecer 144 FPS o más en partidas reales.

En todos los casos hablamos de un juego que se ejecuta en Windows de 64 bits y con compatibilidad con DirectX 11. El objetivo declarado por Riot es que incluso portátiles de hace años puedan mover el título, aunque, lógicamente, cuanto más elevadas sean las especificaciones de tu equipo, más ventaja tendrás en situaciones con mucha acción en pantalla, cuando entran en juego habilidades, humos, flashes y explosiones.

Además, Riot especifica que el motor del juego requiere compatibilidad con instrucciones SSE 4.2 o AVX en el procesador. Esto significa que algunos CPUs muy antiguos, aunque en teoría sean suficientemente rápidos, podrían quedarse fuera si no soportan esas extensiones de conjunto de instrucciones.

Requisitos mínimos para jugar VALORANT a 30 FPS

Los requisitos mínimos están pensados para que el juego sea jugable en ordenadores de gama baja, incluyendo portátiles veteranos sin tarjeta gráfica dedicada. Eso sí, a este nivel deberás asumir que competir frente a jugadores con más FPS será complicado, porque cada fotograma cuenta en un shooter táctico.

Riot y distintas fuentes especializadas señalan una configuración base que permite rondar los 30 fotogramas por segundo, incluso en resoluciones bajas como 1024 x 768 píxeles. A grandes rasgos, podríamos resumir los requisitos mínimos de VALORANT para Windows así:

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits (versión 1904.15 o superior) o Windows 11 de 64 bits. En iteraciones anteriores también se mencionaban Windows 7/8/10 de 64 bits, pero de forma oficial, a día de hoy, el soporte se centra en Windows 10 y Windows 11.
  • Procesador (CPU): Intel Core i3-540 o AMD Athlon 200GE. En las especificaciones más antiguas también se citaba el Intel i3-370M (un procesador de portátil) como referencia mínima capaz de sostener 30 FPS.
  • Memoria RAM: 4 GB de RAM, que es el suelo a partir del cual el juego funciona sin ahogarse.
  • Tarjeta gráfica (GPU): Integra o básica, como Intel HD 3000 o Intel HD 4000, o bien una dedicada de gama muy baja, como AMD Radeon R5 220. En esta franja suele bastar con 1 GB de memoria de vídeo (VRAM).
  • Almacenamiento: no es obligatorio tener un SSD, pero sí espacio suficiente para el cliente y las actualizaciones, que pueden requerir hasta unos 30 GB libres en disco durante los procesos de parcheo.

Con esta combinación, Riot indica que no es imprescindible una GPU dedicada; puedes tirar del gráfico integrado del procesador y aun así lanzar el juego. El sacrificio está en la velocidad de fotogramas y en la calidad visual: tendrás que bajar resolución y detalles para mantener la jugabilidad.

Eso sí, aunque tu PC cumpla con el mínimo de hardware, si notas tirones o stuttering, conviene revisar otros factores como controladores de la tarjeta gráfica actualizados, procesos en segundo plano que consuman RAM o CPU, y la configuración gráfica dentro del propio VALORANT.

Requisitos recomendados para jugar a 60 FPS

Dar el salto de 30 a 60 FPS cambia la experiencia por completo. Con un equipo ajustado a los requisitos recomendados de VALORANT podrás disfrutar de una fluidez notable, con margen de maniobra cuando las rondas se vuelven caóticas y se acumulan habilidades y efectos visuales en pantalla.

Riot Games y medios como Polygon coinciden en que, para moverte en la franja de los 60 fotogramas por segundo de forma sólida, hablamos de un hardware todavía muy asequible, que se resume aproximadamente así:

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits o Windows 11 de 64 bits, siempre con compatibilidad con DirectX 11.
  • Procesador: Intel Core i3-4150 o AMD Ryzen 3 1200, es decir, CPUs de gama de entrada, pero con más músculo que las opciones mínimas.
  • Memoria RAM: 8 GB de RAM, lo que ayuda a que el sistema operativo, el cliente de Riot y el juego convivan sin saturar el equipo.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GT 730 o AMD Radeon R7 240 como referencias, con al menos 2 GB de VRAM. Estas tarjetas se consideran de entrada, pero suficientes para mover VALORANT con soltura a 60 FPS en configuraciones gráficas razonables.

Esta configuración ya permite competir en condiciones bastante equilibradas, ya que el juego deja de sufrir tanto en los intercambios de disparos más intensos. Con 60 FPS estables tu puntería se siente más consistente y las animaciones de las armas y las habilidades resultan más suaves.

Además, con un procesador tipo i3 de cuarta generación o un Ryzen 3, el sistema dispone de recursos adicionales para lidiar con tareas en segundo plano sin comerse demasiados frames, lo que es clave si utilizas herramientas de comunicación como Discord, programas de grabación o herramientas de streaming ligeras mientras juegas.

Configuraciones para 144 FPS y más: jugar en serio

Cuando se habla de jugadores que quieren competir al máximo nivel, el objetivo habitual es alcanzar 144 FPS o incluso más, aprovechando monitores de 144 Hz o superiores. A estas tasas de refresco, cada imagen se actualiza con tanta frecuencia que la sensación de fluidez y respuesta del ratón mejora notablemente.

Riot y distintas guías de hardware proponen configuraciones de gama media para llegar a esta franja, que siguen siendo sorprendentemente accesibles en comparación con otros shooters modernos. Entre las referencias más habituales encontramos:

  • Procesador: Intel Core i5-9400F a 2,90 GHz, Intel Core i5-4460 a 3,2 GHz o AMD Ryzen 5 2600X. Todas estas CPUs ofrecen varios núcleos e hilos suficientes para que el motor de VALORANT se ejecute con holgura, incluso en escenarios muy cargados.
  • Memoria RAM: 16 GB de RAM, lo que reduce la posibilidad de cuellos de botella en multitarea y deja margen para tener otras aplicaciones abiertas sin comprometer el rendimiento del juego.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1050 Ti, AMD Radeon R7 370 o incluso la Intel Arc A310, con al menos 4 GB de memoria de vídeo. Se trata ya de GPUs orientadas a juegos, aunque no sean de gama alta según los estándares actuales.

Con este tipo de hardware, VALORANT puede superar los 144 fotogramas por segundo en resolución 1080p con los ajustes gráficos adecuados. Esto ayuda especialmente en los duelos donde una fracción de segundo marca la diferencia, y se nota tanto al asomar un ángulo como al corregir la puntería tras un spray.

Además, si dispones de un monitor con alta tasa de refresco, tiene sentido exprimir estas configuraciones elevadas, ya que no solo verás más fotogramas, sino que disminuirá la latencia percibida entre tu movimiento del ratón y lo que aparece en pantalla. Si tu objetivo es sacar partido a este hardware comprueba guías sobre monitores de 144 Hz y su configuración en Windows.

Memoria RAM y VRAM: cuánta necesitas realmente

Uno de los errores más comunes es infravalorar la importancia de la memoria RAM y de la VRAM de la tarjeta gráfica. Aunque VALORANT no es un devorador de recursos, necesita un mínimo para que el sistema no se arrastre ni haga swapping constante al disco.

Riot especifica claramente que, si tu equipo utiliza una GPU dedicada, necesitas al menos 1 GB de memoria de vídeo como punto de partida. Para las configuraciones de 60 FPS tiene sentido disponer de 2 GB de VRAM, mientras que para apuntar a 144 FPS o superiores es muy recomendable contar con 4 GB o más, algo habitual en tarjetas como la GTX 1050 Ti, la Radeon R7 370 o la Intel Arc A310.

En cuanto a la RAM del sistema, el punto de corte mínimo aceptable son los 4 GB de memoria, suficientes para arrancar el juego, pero con poco margen para tareas en segundo plano. A partir de 8 GB la experiencia mejora bastante, y con 16 GB prácticamente desaparecen los problemas por falta de memoria en un uso normal de juego y comunicación por voz.

Si notas que el juego sufre tirones cuando cambias de ronda, cargas un mapa o vuelves al menú, conviene revisar que la memoria no esté saturada. Cerrar navegadores con muchas pestañas, programas de edición o aplicaciones pesadas ayuda a que todo el sistema vaya más ligero.

Sistema operativo y requisitos especiales en Windows 10 y 11

Otro pilar clave del hardware necesario para jugar VALORANT en PC es el sistema operativo. Riot exige un entorno de 64 bits, con soporte para DirectX 11 y, en el caso de Windows 11, ciertos requisitos adicionales de seguridad.

En las especificaciones actuales, se indica que el juego funciona en Windows 10 (versión 1904.15 o superior) de 64 bits y en Windows 11 de 64 bits. En documentación más antigua también se mencionaban Windows 7 y Windows 8 de 64 bits, pero el foco de soporte real se ha desplazado hacia las versiones más modernas de Windows.

En el caso de Windows 11, hay dos elementos que no puedes pasar por alto: la necesidad de que el equipo cuente con TPM 2.0 (Trusted Platform Module) habilitado y el uso de arranque seguro UEFI. Estos requisitos van ligados tanto a la propia instalación de Windows 11 como a las políticas de seguridad que Riot aplica para proteger la integridad del juego y su sistema antitrampas.

Si no tienes claro qué versión de Windows utilizas, puedes comprobarlo desde la configuración del sistema o mediante la opción de Información del sistema, donde se muestra tanto la edición como el tipo de sistema (32 o 64 bits). Es importante verificarlo antes de culpar al hardware si el juego no arranca o muestra errores relacionados con el sistema operativo.

Compatibilidad de CPU: SSE 4.2, AVX y arquitectura soportada

Más allá de la potencia bruta del procesador, VALORANT requiere compatibilidad con conjuntos de instrucciones modernos. Riot indica de forma explícita que el juego necesita que la CPU soporte SSE 4.2 o AVX, algo que prácticamente todos los procesadores Intel y AMD de los últimos años cumplen, pero que puede dejar fuera a modelos muy antiguos.

Dentro de las especificaciones oficiales se listan procesadores como el Intel i3-540, el i3-4150, el i5-9400F o el AMD Athlon 200GE, Ryzen 3 1200 y Ryzen 5 2600X como ejemplos de CPUs válidas. Con esto también se subraya otro punto importante: la arquitectura ARM se considera no compatible en las notas de Riot, así que, incluso con emulación, no se garantiza que VALORANT funcione correctamente en dispositivos basados en ARM.

Si tu procesador es muy antiguo o pertenece a familias menos comunes, puedes comprobar el soporte de SSE 4.2 o AVX consultando la documentación del fabricante o utilizando herramientas de diagnóstico en Windows. La falta de estas instrucciones puede provocar que, aunque el resto del hardware cumpla, el juego simplemente no llegue a ejecutarse.

Tarjetas gráficas recomendadas: de integradas a dedicadas

Uno de los puntos fuertes de VALORANT es que ofrece un rendimiento muy bueno incluso con tarjetas gráficas modestas. No obstante, el nivel de GPU de tu equipo determina el techo de FPS y la calidad visual que podrás permitirte manteniendo la fluidez.

En la gama mínima, Riot y diversas guías de hardware mencionan soluciones como Intel HD 3000 o Intel HD 4000, integradas en procesadores antiguos pero suficientes para alcanzar 30 FPS a resoluciones y ajustes reducidos. Para aquellos que ya cuentan con una gráfica dedicada básica, se citan modelos como la AMD Radeon R5 220.

En el escalón recomendado para 60 FPS aparecen tarjetas de entrada como la NVIDIA GeForce GT 730 y la AMD Radeon R7 240, ambas con 2 GB de VRAM, suficientes para jugar en 1080p con calidad media-baja sin que el juego se resienta en exceso.

Para exprimir al máximo monitores de 144 Hz, la referencia pasa por modelos tipo GTX 1050 Ti, Radeon R7 370 o la Intel Arc A310, todas ellas con 4 GB de memoria de vídeo y potencia suficiente como para mantener tasas de refresco muy elevadas en un título tan bien optimizado como VALORANT.

Impacto del cambio a Unreal Engine 5 en los requisitos

Una de las grandes novedades comunicadas por Riot Games es la migración de VALORANT desde Unreal Engine 4 a Unreal Engine 5, que llega mediante una actualización global (parche 11.02) aplicada a todos los jugadores. Es lógico preguntarse si este salto de motor elevará los requisitos de hardware y dejará fuera a algunos equipos más antiguos.

Según la propia Riot, puedes estar tranquilo: la compañía ha confirmado que no habrá cambios importantes en las especificaciones mínimas ni recomendadas. Es decir, si tu PC mueve el juego en su versión actual, seguirá siendo capaz de hacerlo después de la actualización al nuevo motor.

De hecho, los requisitos detallados para la versión bajo Unreal Engine 5 son prácticamente idénticos a los ya conocidos: Windows 10 de 64 bits como base, 4 GB de RAM para el mínimo, procesadores como el Core i3-540 o el Athlon 200GE para los 30 FPS, y configuraciones con i3 de la serie 4000 o un Ryzen 3 1200 y tarjetas tipo GT 730 o R7 240 para los 60 FPS.

La principal diferencia visible es que en las listas para configuraciones de alto rendimiento se incluye de forma explícita la Intel Arc A310 como alternativa gráfica válida junto a la GTX 1050 Ti y la Radeon R7 370, reflejando el soporte para esta generación de GPUs de Intel.

Mejoras esperadas: rendimiento, cargas y almacenamiento

Riot señala que el salto a Unreal Engine 5 traerá optimizaciones adicionales, lo que se traducirá en mejor rendimiento en muchas configuraciones de hardware. Esto significa que algunos equipos con recursos limitados podrían incluso notar una ligera subida en FPS o una mayor estabilidad en las partidas más intensas.

También se anticipa una reducción de los tiempos de carga en determinados escenarios, algo que se notará especialmente al entrar en partidas, cambiar de mapa o regresar al menú principal. Aunque no se exige un SSD, el propio estudio recomienda instalar el juego en una unidad de estado sólido para aprovechar estos beneficios y acortar al máximo los tiempos de espera.

Para poder instalar el parche que introduce Unreal Engine 5, Riot indica que es necesario disponer de al menos 30 GB de espacio libre, debido al uso intensivo de archivos temporales durante el proceso de actualización. Una vez completado, parte de ese espacio se libera, pero conviene mantener un margen cómodo en el disco para futuras actualizaciones.

Pese al cambio de motor, la compañía insiste en que las sensaciones jugables, la base técnica y las mecánicas se mantendrán intactas. El objetivo es que los jugadores noten mejoras en estabilidad y rendimiento sin que el juego deje de sentirse como el VALORANT que conocen.

Qué hacer si cumples mínimos pero tienes problemas de rendimiento

Puede ocurrir que tu PC cumpla los requisitos mínimos oficiales y aun así experimentes problemas: tirones, caídas de FPS o cierres inesperados. En ese caso, además de revisar que los controladores de la GPU estén al día, conviene ajustar la configuración tanto del sistema como del propio juego.

Dentro de VALORANT, reducir opciones como la calidad de las sombras, efectos y texturas suele tener un impacto notable en el rendimiento, especialmente en GPUs de gama baja o integradas. Limitar la resolución a 720p o 900p o limitar los cuadros por segundo también puede marcar la diferencia si tu tarjeta gráfica va muy justa.

Fuera del juego, cerrar aplicaciones que consuman muchos recursos, desactivar overlays innecesarios y comprobar el estado de la temperatura del procesador y la gráfica ayuda a evitar throttling térmico, que puede reducir el rendimiento sin que te des cuenta.

Si, pese a todo, sigues con problemas, Riot pone a disposición de los jugadores un sistema de soporte donde puedes enviar una solicitud detallando tu hardware, la versión de Windows y los síntomas concretos. A partir de ahí, es más fácil que el servicio técnico te oriente sobre posibles conflictos o ajustes específicos.

En conjunto, VALORANT es uno de los shooters tácticos más amigables con el hardware de gama baja, pero aprovecharlo al máximo pasa por conocer qué exige en cada nivel de FPS y cómo encaja eso con tu PC. Con un procesador adecuado, la RAM justa y una GPU razonable, el salto de “se puede jugar” a “se juega de lujo” está mucho más cerca de lo que parece.

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