HDMI o DisplayPort en Windows: comparativa definitiva para tu PC

  • HDMI domina televisores y consolas gracias a su enfoque en cine en casa, audio avanzado y amplia compatibilidad.
  • DisplayPort se orienta al PC, ofrece mayor ancho de banda, mejor soporte para altas tasas de refresco y multipantalla.
  • Para gaming y uso profesional en monitores de alta resolución conviene priorizar DisplayPort siempre que sea posible.
  • En conexiones a televisores y equipos de salón, HDMI (mejor si es 2.0 o 2.1) sigue siendo la opción más práctica.

Conexiones HDMI y DisplayPort

Si te has comprado un monitor nuevo, has montado un PC o quieres aprovechar mejor tu televisor, tarde o temprano te asaltará la duda: ¿es mejor usar HDMI o DisplayPort en Windows para conectar tu equipo? A simple vista los conectores son parecidos, pero por debajo cambian mucho en versiones, ancho de banda, resoluciones y funciones extra que pueden marcar la diferencia, sobre todo en juegos y entornos profesionales.

En las siguientes líneas vamos a desgranar con calma todas las diferencias entre HDMI y DisplayPort, sus variantes, versiones, ventajas, límites y casos de uso reales (ofimática, gaming, multipantalla, televisor del salón, consolas, etc.). La idea es que al terminar lo tengas tan claro que no vuelvas a enchufar un cable “a voleo” nunca más.

Qué es HDMI y cómo funciona realmente

HDMI (High-Definition Multimedia Interface) nació en 2002 como sustituto digital del euroconector. Su objetivo fue unificar en un solo cable la transmisión de vídeo de alta definición y audio multicanal sin comprimir, con soporte para protección anticopia (HDCP) y funciones pensadas para el salón, como control de dispositivos desde el mando de la tele.

Detrás del estándar HDMI hay un grupo de grandes fabricantes de electrónica de consumo como Sony, Panasonic, Hitachi o Toshiba, que apostaron fuerte por este conector en televisores, reproductores de Blu‑ray, consolas y receptores AV. Ese empuje industrial explica por qué hoy es casi imposible encontrar un televisor sin varios puertos HDMI y por qué es el conector “universal” en el ámbito doméstico.

Una de sus claves es que HDMI transporta vídeo y audio en un único cable digital, evitando el lío de cables analógicos (euroconector, componentes, RCA, etc.). Desde el primer HDMI 1.0 ya se podía mandar señal 1080p a 60 Hz y audio de varios canales, algo que en su día supuso un salto enorme frente a VGA o a conexiones analógicas de baja resolución.

HDMI también integra un sistema de control llamado CEC (Consumer Electronics Control), que bajo distintos nombres comerciales (Anynet+ en Samsung, SimpLink en LG, Bravia Sync en Sony, etc.) permite manejar varios aparatos con el mando del televisor: encender la consola y que se encienda la tele, controlar un reproductor con el mismo mando, enviar el audio a una barra de sonido, etc.

A nivel físico, el conector HDMI estándar (Tipo A) tiene 19 pines y un diseño plano y simétrico. No cuenta con pestillos de seguridad, así que se mantiene en su sitio solo por fricción. Es robusto para uso doméstico, pero es verdad que se puede soltar con más facilidad que otros estándares si fuerzas mucho el cable o lo dejas colgando.

Tipos de conectores y cables HDMI

En el mundo HDMI hay que distinguir dos cosas: por un lado, los distintos formatos de conector y, por otro, las categorías de cable según ancho de banda. No basta con decir “es un HDMI” y ya.

En cuanto a conectores, HDMI define varias variantes, todas digitales y con 19 o 29 pines:

  • HDMI Tipo A: es el conector estándar, de tamaño completo y 19 pines. Es el que ves en prácticamente todos los televisores, barras de sonido, consolas, reproductores Blu‑ray y la mayoría de ordenadores portátiles y de sobremesa.
  • HDMI Tipo B: diseñado con 29 pines para resoluciones muy altas en sus inicios, pensadas para pantallas de gran formato. Apenas se llegó a usar y quedó obsoleto desde HDMI 1.3.
  • HDMI Tipo C (mini HDMI): una versión reducida del tipo A, mantiene 19 pines y está pensada para cámaras de fotos y vídeo, tablets o portátiles compactos.
  • HDMI Tipo D (micro HDMI): todavía más pequeño, también de 19 pines, utilizado en dispositivos muy compactos como smartphones y algunas tablets.
  • HDMI Tipo E: conector orientado al sector del automóvil, pensado para resistir vibraciones y condiciones más duras.

En cuanto a los cables, más que la “versión HDMI” lo importante es su categoría de ancho de banda, que determina la resolución y la frecuencia máxima:

  • Cable HDMI estándar: pensado para contenido HD clásico, permite 720p y 1080p a 60 Hz.
  • Cable HDMI estándar con Ethernet: igual que el anterior, pero añade canal de datos Ethernet de hasta 100 Mbps.
  • Cable HDMI High Speed: el más habitual hoy en día. Soporta resoluciones 1080p, 2K y 4K a 30 Hz, además de vídeo 3D.
  • Cable HDMI High Speed con Ethernet: añade al High Speed el canal de red de 100 Mbps.
  • Cable HDMI Ultra High Speed: diseñado para HDMI 2.1, ofrece hasta 48 Gbps de ancho de banda y permite 4K a 120 Hz, 8K a 60 Hz e incluso 10K comprimido. También existe su variante con Ethernet.

La mayoría de cables usan cobre como material base de transmisión, aunque también hay soluciones con coaxial o fibra óptica para distancias muy largas (decenas de metros) sin pérdida apreciable. El estándar HDMI no fija una longitud máxima estricta, pero en la práctica hasta 2‑3 metros no suele haber problemas; a partir de ahí puede ser necesario usar cables de mayor calidad o repetidores de señal.

Versiones de HDMI y qué implican en tu PC con Windows

Versiones de HDMI

Otro lío clásico es confundir versión del estándar HDMI con el cable en sí. La versión la marcan los dispositivos (gráfica, monitor, TV, consola), no el cable, aunque para exprimir algunas prestaciones concretas sí se exige un tipo de cable mínimo.

Resumido por generaciones, el recorrido de HDMI es este:

  • HDMI 1.0 (2002): primer estándar, pensado para 1080p a 60 Hz, con 8 canales de audio a 192 kHz/24 bits y 4,9 Gbps de ancho de banda. En esencia, era como un DVI con audio integrado en un único conector.
  • HDMI 1.1: mantiene las características de 1.0, pero añade soporte para DVD Audio.
  • HDMI 1.2: incorpora compatibilidad con conectores de PC y soporte One Bit Audio con hasta 8 canales. Aquí comienza de verdad la integración HDMI‑PC.
  • HDMI 1.3 (2006): aumenta el ancho de banda hasta 10,2 Gbps, introduce color profundo de 10, 12 y 16 bits y soporte para Dolby TrueHD y DTS‑HD Master Audio. También aparece el conector mini HDMI. Consolas como PS3 y Xbox 360 popularizan esta versión.
  • HDMI 1.4: da el salto a vídeo 3D y resoluciones 4K iniciales (4096×2160 a 24/25 Hz o 3840×2160 a 30 Hz). Mejora espacio de color, añade canal de retorno de audio (ARC) y funciones para uso en automoción. Es la versión base durante mucho tiempo en televisores Full HD y primeras teles 4K.
  • HDMI 2.0 / 2.0b: el gran salto en la práctica. Sube el ancho de banda hasta 18 Gbps, permite 4K a 60 Hz, soporta 32 canales de audio, relaciones de aspecto 21:9 y, en la revisión 2.0b, HDR estático (HDR10). Es la versión más común hoy en monitores y muchas teles 4K.
  • HDMI 2.1: la gran actualización moderna. Lleva el ancho de banda hasta 48 Gbps y soporta 4K a 120 Hz, 8K a 60 Hz e incluso 10K comprimido. Integra HDR dinámico, VRR (Variable Refresh Rate), ALLM (modo de baja latencia automático), QFT y QMS para reducir retardos y pantallazos negros, y un nuevo eARC con hasta 37 Mbps solo para audio, permitiendo Dolby Atmos y DTS:X sin compresión.

Hay incluso especificaciones más recientes que algunos fabricantes etiquetan como HDMI 2.1 “mejorado” o 2.1a, pero el punto clave para un usuario de Windows es comprobar si su PC y monitor admiten 4K a 120 Hz, VRR y HDR avanzado. Eso te dirá más que el número de versión aislado.

Para saber si tu tele o monitor soporta realmente HDMI 2.1 completo, conviene buscar en sus especificaciones VRR, eARC, HDR dinámico, ALLM, QMS y QFT. Hay muchos modelos que se venden como “HDMI 2.1” pero luego solo implementan parte del estándar, normalmente centrados en resoluciones altas pero sin todas las funciones de juego o audio.

Qué es DisplayPort y por qué está tan ligado al PC

Conexión DisplayPort

DisplayPort aparece algo más tarde, sobre 2006‑2007, de la mano de la VESA (Video Electronics Standards Association). A diferencia de HDMI, que nace para el salón, DisplayPort se diseña desde el principio como interfaz de alta capacidad para PC y entornos profesionales, orientada a monitores de gama alta, estaciones de trabajo y configuraciones multipantalla.

Su punto fuerte es el enorme ancho de banda y la estructura de transmisión por paquetes, que permite repartir de forma flexible los datos entre vídeo, audio y otros usos. Esto es lo que hace que DisplayPort encaje tan bien con resoluciones 4K, 5K, 8K y tasas de refresco muy altas (144 Hz, 165 Hz, 240 Hz…) sin despeinarse.

Además, DisplayPort integra la tecnología MST (Multi‑Stream Transport), que permite alimentar varios monitores independientes desde un solo puerto, ya sea en cadena (daisy chain) o con hubs dedicados. Es una de las razones por las que muchas gráficas modernas traen 3 o 4 puertos DisplayPort de serie y lo convierten en el estándar de facto en el ecosistema gaming y profesional de PC.

Otra diferencia importante es que DisplayPort puede “salir” por USB‑C mediante el llamado modo alternativo (DisplayPort Alt Mode). Muchos portátiles actuales solo tienen USB‑C, pero internamente esos puertos sacan señal DisplayPort, lo que permite conectar docks, monitores USB‑C o adaptadores a HDMI sin problemas.

A nivel de protección de contenido, DisplayPort soporta su propio sistema DPCP (DisplayPort Content Protection, AES de 128 bits) y, desde las primeras revisiones, también la protección HDCP usada por HDMI, lo que le permite reproducir contenido con DRM sin conflictos.

Conectores y cables DisplayPort

Físicamente, el conector DisplayPort estándar tiene 20 pines y una forma similar al HDMI, pero con uno de los lados en ángulo (no es simétrico). La mayoría de cables y puertos incluyen un pequeño mecanismo de bloqueo (pestañas) que evita desconexiones accidentales, algo muy práctico si mueves la torre o el monitor con frecuencia.

Hay dos formatos principales:

  • DisplayPort estándar: tamaño completo, el que encontramos en la mayoría de monitores de PC y tarjetas gráficas de sobremesa.
  • Mini DisplayPort: más pequeño, con las mismas prestaciones, pensado para portátiles y dispositivos compactos. Se popularizó en algunos equipos de Apple, Microsoft Surface y ciertos ultrabooks.

En cuanto a cables, VESA define varias categorías según la velocidad máxima:

  • Cable RBR (Reduced Bit Rate): hasta 6,48 Gbps, asociado a las primeras versiones DP 1.0.
  • Cable estándar HBR / HBR2: soporta 10,8 Gbps (HBR) y 21,6 Gbps (HBR2), válido para DisplayPort 1.1 y 1.2 respectivamente.
  • Cable DP8K: preparado para HBR3 (32,4 Gbps) en DisplayPort 1.3/1.4 y para UHBR10/20 en DisplayPort 2.x, alcanzando hasta 40 Gbps (DP40) o 80 Gbps (DP80) efectivos con cuatro líneas.

Los cables certificados DP40 y DP80 de DisplayPort 2.1 están pensados para mantener el rendimiento máximo incluso en longitudes mayores (más de 2 m para DP40 y más de 1 m para DP80), algo clave cuando empiezas a mover 8K o múltiples 4K desde un solo PC.

Versiones de DisplayPort y sus capacidades

Como ocurre con HDMI, DisplayPort ha ido evolucionando en distintas revisiones que han ampliado su ancho de banda y funciones. Vista rápida generación a generación:

  • DisplayPort 1.0 / 1.1: presentado en 2006‑2007, ofrece 10,8 Gbps de ancho de banda, suficiente para resoluciones de hasta 2560×1440 a 60 Hz y 1080p a 144 Hz. Incluye DPCP y soporte opcional para HDCP.
  • DisplayPort 1.2 (2010): dobla el ancho de banda efectivo hasta 21,6 Gbps (HBR2). Añade audio multicanal, vídeo 3D, soporte para 2K a 144 Hz y, sobre todo, MST para conectar varios monitores en cadena: hasta dos pantallas 2560×1600 o cuatro 1920×1200 desde un único puerto.
  • DisplayPort 1.3 (2014): sube a 32,4 Gbps (HBR3), permitiendo 4K a 120 Hz, 5K a 60 Hz y 8K a 30 Hz. También puede manejar dos pantallas 4K a 60 Hz o cuatro pantallas 1440p a 60 Hz.
  • DisplayPort 1.4 (2016): mantiene los 32,4 Gbps pero introduce Display Stream Compression (DSC), una compresión sin pérdida visual hasta 3:1 que permite 8K a 60 Hz con HDR o 4K a 120 Hz. Sigue soportando 1080p a 144 Hz en todas las versiones.
  • DisplayPort 2.0 (2019): el gran salto. Aumenta el ancho de banda agregado hasta 77,4 Gbps, suficiente para mover 8K con HDR a 60 Hz, 4K con HDR a 144 Hz, dos monitores 5K a 60 Hz o incluso resoluciones de hasta 16K con SDR a 60 Hz usando DSC. Está pensado para configuraciones extremas, VR/AR y estaciones de trabajo.
  • DisplayPort 2.1 (2022): no mejora la velocidad máxima respecto a 2.0, pero refuerza la compatibilidad con USB‑C y USB4, hace obligatorio el soporte de DSC y Panel Replay y establece requisitos más estrictos para cables DP40/DP80, asegurando que mantengan UHBR completo en longitudes mayores.

En la práctica, hoy lo más habitual en PC de sobremesa y monitores “gaming” es encontrar DisplayPort 1.2, 1.3 o 1.4, que ya permiten 144 Hz en 1080p y 1440p, así como 4K a 60 Hz o 120 Hz según el modelo. DP 2.0/2.1 se empieza a ver en equipos de gama muy alta y será el estándar de la próxima generación de monitores 8K y configuraciones multipantalla extremas.

Diferencias físicas entre HDMI y DisplayPort

Identificar el puerto correcto en tu PC o monitor es más simple de lo que parece. A nivel visual, la principal diferencia es la forma del conector:

El HDMI tiene un diseño simétrico y algo más estrecho, con los dos lados largos paralelos. Es el mismo que ves en la tele, así que suele ser fácil de reconocer. En cambio, DisplayPort presenta un lateral en ángulo, lo que impide enchufarlo al revés y lo distingue claramente de HDMI a simple vista.

Otro detalle práctico: muchos cables DisplayPort incluyen pestañas de bloqueo que hay que pulsar para desconectarlos. Esto evita tirones accidentales, algo que HDMI no ofrece de serie. Por contra, HDMI gana en compatibilidad masiva con televisores, consolas y dispositivos multimedia, donde DisplayPort prácticamente no existe.

Ninguno de los dos es compatible físicamente entre sí: no puedes insertar un cable HDMI en un puerto DisplayPort ni al revés, así que para pasar de uno a otro hace falta un adaptador activo o un cable de conversión con electrónica integrada.

HDMI vs DisplayPort: ancho de banda, resolución y tasa de refresco

Si entras al detalle de las cifras, verás que DisplayPort lleva ventaja en “potencia bruta”, mientras que HDMI ha priorizado compatibilidad con cine en casa y consolas. A grandes rasgos:

  • HDMI 2.0 llega a 18 Gbps, lo que permite 4K a 60 Hz y 1080p a 144 Hz.
  • HDMI 2.1 alcanza 48 Gbps, suficiente para 4K a 120 Hz, 8K a 60 Hz y 10K comprimido.
  • DisplayPort 1.4 ofrece 32,4 Gbps y, con DSC, maneja 8K a 60 Hz o 4K a 120 Hz con HDR.
  • DisplayPort 2.0/2.1 sube hasta 77,4 Gbps (80 Gbps efectivos en DP80), abriendo la puerta a 4K a 144 Hz con HDR, múltiples monitores 5K o incluso 16K a 60 Hz SDR con compresión.

En el día a día con Windows, esto se traduce en que para un solo monitor 1080p o 1440p a 60 Hz cualquiera de los dos te sobra. Empiezas a notar la diferencia cuando hablamos de 4K a altas tasas de refresco (120/144 Hz), 8K o configuraciones con varios monitores de alta resolución, donde DisplayPort ofrece mucho más margen. Si experimentas fallos de señal o errores de vídeo en Windows, consulta cómo solucionarlos.

En el terreno del HDR y las funciones avanzadas de juego, HDMI 2.1 ha dado un salto importante con VRR y ALLM integrados, mientras que DisplayPort lleva años soportando sincronización variable de refresco a través de tecnologías como G‑SYNC (NVIDIA) y FreeSync (AMD), especialmente en monitores gaming.

Casos de uso: cuándo elegir HDMI y cuándo DisplayPort en tu PC con Windows

A la hora de la verdad, la pregunta que importa es: ¿qué puerto uso para cada situación concreta? Veamos los escenarios más habituales.

Gaming en PC

Si juegas en PC con una gráfica dedicada y un monitor de 144 Hz o más, la recomendación es clara: usa DisplayPort siempre que puedas. Los motivos son varios:

  • Más ancho de banda efectivo para altas tasas de refresco en 1080p, 1440p e incluso 4K.
  • Mejor soporte para G‑SYNC (NVIDIA) y FreeSync (AMD), que reducen tearing y stuttering sincronizando la tasa de refresco con los FPS reales del juego.
  • Compatibilidad más amplia con monitores gaming avanzados de 165 Hz, 240 Hz o más.

Durante muchos años, si tenías un monitor G‑SYNC de NVIDIA, estabas “obligado” a usar DisplayPort. AMD también recomendaba DP para FreeSync, aunque luego añadió soporte para FreeSync sobre HDMI en ciertas versiones. Aun así, el camino más estable y flexible para gaming en PC sigue siendo DisplayPort.

Juegos en consola y salón

En consolas y cine en casa no hay discusión: manda HDMI. Todas las consolas modernas (PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series S/X, Switch) y todas las teles se conectan por HDMI. Aquí DisplayPort prácticamente ni aparece.

Si conectas un PC al televisor para usarlo como centro multimedia o máquina de juegos de salón, HDMI es el camino natural: te asegura compatibilidad con ARC/eARC para audio, HDR, CEC y los modos de baja latencia que ofrecen las televisiones modernas.

Uso profesional: edición de vídeo, foto, 3D

En entornos de trabajo donde prima la resolución, fidelidad de color y estabilidad a largo plazo, DisplayPort suele ser la opción preferida. Monitores 4K, 5K o ultrapanorámicos curvos de gama alta suelen ofrecer varios puertos DP como principal vía de conexión.

Si trabajas editando vídeo 4K, corrigiendo color en 10 bits o modelando en 3D, un enlace DisplayPort 1.4 es una apuesta segura para garantizar ancho de banda suficiente y una señal estable. Luego puedes usar HDMI en paralelo para sacar señal a un televisor de referencia o a un proyector, separando así la “pantalla de trabajo” (DP) de la “pantalla de revisión” (HDMI).

Multipantalla en Windows

Si tu objetivo es montar un escritorio de varias pantallas en Windows, DisplayPort vuelve a llevar ventaja gracias a MST:

  • Puedes encadenar varios monitores desde un único puerto DP (si los monitores y la gráfica soportan MST).
  • Existen hubs DisplayPort que dividen un puerto en varios sin recurrir a trucos raros.
  • Cada pantalla puede recibir señal independiente, con su propia resolución y tasa de refresco.

HDMI, por concepto, no está pensado para “dividirse” en varios monitores. Por eso, para configuraciones de 2, 3 o más pantallas de trabajo, la combinación habitual es usar DisplayPort como columna vertebral y dejar HDMI para dispositivos secundarios o para conectar proyectores puntualmente.

Conectar portátil a monitor o televisor

En el día a día, muchos usuarios de Windows utilizan su portátil en la mesa con un monitor externo. Aquí la elección depende de las salidas de tu equipo:

  • Si tu portátil y tu monitor tienen DisplayPort o USB‑C con DP Alt Mode, aprovechar DisplayPort te da más margen para 144 Hz, 4K a 60/120 Hz y futuras ampliaciones.
  • Si solo tienes HDMI en el portátil o en el monitor, no pasa nada: para usos de oficina y multimedia HDMI 2.0 va sobrado, incluso en 4K a 60 Hz.
  • Para conectar un portátil a la tele del salón, la opción sencilla y casi universal es HDMI, reservando los adaptadores DP a HDMI solo si tu equipo no tiene salida HDMI física.

Conversión entre DisplayPort y HDMI: adaptadores y cables especiales

Aunque ambas interfaces usan señal digital, no son directamente compatibles entre sí. Cada una tiene su propia forma de codificar datos, por lo que para conectar un puerto DisplayPort a una entrada HDMI (o al revés) necesitas algún tipo de conversión activa.

Lo primero es tener clara la dirección de la conversión, porque un adaptador “DP a HDMI” no sirve como “HDMI a DP” y viceversa. Es el error más habitual al comprar cables en internet.

  • Si tu PC solo tiene DisplayPort y tu monitor o tele solo tienen HDMI, necesitas un adaptador o cable DisplayPort a HDMI. Son muy comunes y relativamente baratos. El chip del adaptador se encarga de traducir la señal.
  • Si tu fuente es HDMI (por ejemplo, una consola) y tu monitor solo ofrece DisplayPort, necesitas un adaptador HDMI a DisplayPort. Estos son menos frecuentes y más caros, porque el trabajo de conversión es más complejo.

Además de la dirección, comprueba siempre que el adaptador soporta la resolución y tasa de refresco que necesitas (por ejemplo, 4K a 60 Hz, 1080p a 144 Hz) y que incluye audio y, si te interesa, HDR. Para Full HD a 60 Hz casi cualquier modelo sirve, pero cuando pasas a 4K/60 o a monitores gaming, no todos los adaptadores dan la talla.

En general, si tienes margen de elección, es mejor conectar siempre que se pueda con el mismo estándar en ambos extremos (HDMI‑HDMI o DP‑DP) y dejar los adaptadores como última opción o solución de compatibilidad con equipos más antiguos.

¿Por qué casi ningún televisor tiene DisplayPort?

Llama la atención que, viendo lo potente que es DisplayPort, los televisores casi nunca lo incluyan. La razón es una mezcla de historia, negocio y enfoque:

HDMI llegó antes al mercado de consumo, ganó varios años de ventaja en teles y reproductores y fue impulsado por un consorcio de grandes marcas que tenían interés comercial en estandarizarlo. Eso hizo que todas las teles y equipos de cine en casa apostaran por HDMI, creando un círculo virtuoso de compatibilidad.

DisplayPort, en cambio, nació como estándar abierto y orientado a PC, sin ese empuje específico en televisores. Los fabricantes han preferido mantener esa clara separación: HDMI para la electrónica de consumo y DisplayPort para el mundo PC. Solo en productos muy concretos, como algunos monitores de gran formato para gaming (BFGD), se ha visto DisplayPort en tamaños típicos de televisor.

Para el usuario doméstico esto se traduce en que, si quieres conectar un PC a una tele, lo normal será acabar usando HDMI, recurriendo a adaptadores DP a HDMI solo cuando tu gráfica no tiene salida HDMI libre o quieres aprovechar un puerto DisplayPort adicional.

Comparativa práctica: HDMI o DisplayPort en Windows, ¿qué me conviene?

Después de todo el repaso técnico, lo más útil es aterrizarlo en decisiones concretas. En un PC con Windows actual lo habitual es que dispongas de varias salidas HDMI y varias DisplayPort en la tarjeta gráfica (o, en portátiles, HDMI más USB‑C con DP).

Como regla general rápida:

  • Si vas a enchufar el PC a un televisor o a una consola: usa HDMI, aprovechando HDMI 2.0 o 2.1 si están disponibles.
  • Si vas a jugar en un monitor gaming de alta frecuencia: prioriza DisplayPort, sobre todo con tasas de refresco de 120 Hz o superiores.
  • Si vas a usar varios monitores a la vez: aprovecha DisplayPort y MST para sacar el máximo partido al ancho de banda.
  • Si solo navegas, trabajas con ofimática y ves vídeos: cualquiera de los dos te sirve, elige el que tengas más a mano o el que compartas con otros dispositivos.

La clave está menos en “HDMI vs DisplayPort” como si fuera una pelea a muerte, y más en saber qué versión y qué capacidades concretas te ofrece cada puerto de tu equipo. Un HDMI 2.1 puede ser espectacular para juegos en consola 4K a 120 Hz en el salón, mientras que un DisplayPort 1.4 será el caballo de batalla ideal para un PC con varios monitores de trabajo y una pantalla gaming de 144 Hz.

Si entiendes bien qué te da cada estándar, en qué versiones y qué limitaciones tienen según el cable y el dispositivo, tu PC con Windows puede exprimir lo mejor de HDMI y de DisplayPort a la vez: HDMI como vía natural hacia teles, barras de sonido y consolas; DisplayPort como conexión de referencia para tu monitor principal, configuraciones multipantalla y sesiones intensivas de juego o edición exigente.

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