Posibles requisitos de Windows 12: qué sabemos hasta ahora

  • Windows 12 apunta a dos niveles: experiencia base sin IA y Copilot+ con NPU para IA local.
  • Requisitos base probables: CPU 64 bits, 8 GB RAM, TPM 2.0, DirectX 12; para IA: NPU 40–45 TOPs y 16 GB RAM.
  • Arquitectura CorePC modular: más seguridad, actualizaciones rápidas y versiones adaptadas al hardware.
  • Calendario plausible: anuncio en 2025, pruebas Insider en el segundo semestre y despliegue alrededor de octubre.

Posibles requisitos Windows 12

La próxima gran versión del sistema de Microsoft ya asoma en el horizonte y, aunque la compañía no ha destapado oficialmente todas sus cartas, hay pistas sólidas para perfilar cómo podrían ser los posibles requisitos de Windows 12 y qué cambios traerá bajo el brazo. A partir de lo aprendido con Windows 11 y del fuerte empuje de los PC con Copilot+, podemos ordenar el panorama y separar hechos de conjeturas con bastante criterio.

Más allá del ruido, lo que realmente marca la diferencia es que Windows 12 apunta a una estrategia dual: una experiencia clásica sin IA en local y otra potenciada por inteligencia artificial. Esta bifurcación encaja con la arquitectura modular que Microsoft prepara (CorePC) y con el viraje a un sistema más flexible, más seguro y adaptado a distintos tipos de dispositivos, desde portátiles ultraligeros a estaciones de trabajo potentes.

Qué se sabe y qué se intuye de Windows 12

Microsoft mantiene un silencio prudente, pero las señales de la industria sitúan la ventana de anuncio y lanzamiento entre 2025 y finales de ese mismo año. Este calendario encaja con el fin de soporte de Windows 10 y con la necesidad de ofrecer una ruta clara de migración a una base de usuarios gigantesca que aún no ha dado el salto a Windows 11.

En paralelo, los PC con Copilot+ ya son una realidad y han demostrado que la IA ejecutada en local cambia por completo la experiencia, desde la capacidad de respuesta hasta la personalización. Tanto Microsoft como socios de hardware —incluida AMD— insisten en que esta hornada de equipos está preparada para lo que viene, y que el foco es que sigan siendo compatibles y, sobre todo, estén optimizados para las nuevas capacidades.

También encaja en esta hoja de ruta la idea de un Windows 12 fuertemente modular (CorePC) y “silicon-optimized”, es decir, afinado para sacar partido a cada SoC. Esto permitiría un sistema más seguro, que se actualiza y se restaura más rápido gracias a la separación de estados (CoreOS), y que suma o quita capas según el dispositivo y las funciones necesarias.

En cuanto a calendario, varias fuentes apuestan por anuncio en 2025, programa Insider en el segundo semestre y despliegue global en torno a octubre. No está confirmado por Microsoft, pero casa con su histórico y con el ciclo vital de Windows 10 y Windows 11.

Todo ello nos lleva a un escenario en el que Windows 12 repetiría la jugada de los “dos niveles”: uno básico y otro para IA en local. Este modelo ya se ha materializado en Windows 11, donde la versión Copilot+ requiere hardware específico con NPU, memoria y almacenamiento superiores a la edición tradicional.

Requisitos probables Windows 12

Novedades y cambios esperados

De confirmarse las líneas maestras, Windows 12 será más modular, más eficiente y más seguro gracias a CorePC y a la separación de particiones del sistema no accesibles al usuario. Ese diseño permitirá actualizaciones menos intrusivas, restauraciones limpias a estado de fábrica más rápidas y un sistema más compartimentado frente a posibles fallos o malware.

La otra gran pata es la IA. La integración de inteligencia artificial será más profunda, desde el propio sistema hasta servicios como Bing con tecnología de chat y el navegador Edge. Además, se espera que la experiencia se apoye en herramientas como Copilot+ y funciones que monitorizan el uso para facilitar la recuperación de información, al estilo de “Recuerdos”.

En el apartado visual, se habla de cambios en la barra de tareas (incluso un estilo flotante) y un rediseño de iconos y distribución de elementos. No parece un giro total, sino una evolución para modernizar y ordenar la interfaz, con foco en la coherencia entre factores de forma distintos (PC, tablet e híbridos).

Microsoft también seguiría apostando por su ecosistema de servicios propios. Conexión más profunda con Android mediante Your Phone, mejoras de sincronización y continuidad entre dispositivos y una capa de IA para ajustar la experiencia a cada usuario pintarían el conjunto de novedades.

Por último, hay un objetivo claro de ganar eficiencia energética, especialmente en portátiles, con gestión más inteligente del reparto de cargas entre CPU, GPU y NPU. Esto debería traducirse en más autonomía sin comprometer la fluidez en tareas de productividad y creatividad con IA.

Posibles requisitos de Windows 12: dos niveles claros

Si miramos el precedente de Windows 11, emergen dos escalones diferenciados. El “básico” apunta a una experiencia tradicional sin IA en local, mientras que el “recomendado” sube el listón para funciones Copilot+ ejecutadas en el propio equipo. Esta dualidad permite que equipos existentes sigan dentro, pero que quienes buscan lo último en IA tengan un marco de hardware a la altura.

Requisitos básicos (sin IA en local)

La base no debería alejarse demasiado de lo ya visto en Windows 11, aunque con alguna subida prudente. Estas son las referencias más probables recopiladas de lo ya publicado y de la tendencia del mercado:

  • CPU de 64 bits con al menos dos nĂşcleos y frecuencia en torno a 2 GHz, sujeta a una lista oficial de procesadores compatibles (al estilo de Windows 11).
  • 8 GB de memoria RAM como mĂ­nimo, doblando el requisito base de Windows 11 para absorber la mayor complejidad del sistema.
  • Almacenamiento de 64 GB como mĂ­nimo, preferentemente en SSD por rendimiento y fiabilidad.
  • TPM 2.0 (o equivalente como Intel PTT o AMD fTPM) y UEFI con arranque seguro activado.
  • GPU compatible con DirectX 12 y controladores modernos (WDDM actual).
  • Pantalla mĂ­nima de 9 pulgadas con resoluciĂłn de 1366 Ă— 768 pĂ­xeles.
  • ConexiĂłn a Internet para activaciĂłn, servicios y actualizaciones.

Frente a Windows 11, la diferencia clave sería elevar la RAM base a 8 GB y endurecer la lista de CPUs soportadas, posiblemente dejando fuera algunos modelos que hoy siguen siendo válidos para la versión anterior. La GPU seguirá requiriendo compatibilidad con DirectX 12 y se mantendrá el énfasis en la seguridad a nivel de firmware y TPM.

Requisitos recomendados (con IA Copilot+ en local)

Para disfrutar de la capa de IA de forma completa, el listón se pone mucho más alto. Los equipos Copilot+ han marcado la pauta con NPU dedicadas y memorias de última generación. En este nivel, las referencias más repetidas son:

  • Procesador con NPU de al menos 40–45 TOPs de potencia para acelerar modelos de IA en local con soltura.
  • 16 GB de RAM como recomendaciĂłn (DDR5 o LPDDR5/5x), con la posibilidad de que 24–32 GB se conviertan en el punto Ăłptimo segĂşn evolucione la capa de IA.
  • Almacenamiento de 256–512 GB preferiblemente en SSD NVMe, para dar margen a bases de datos, Ă­ndices y cachĂ©s de IA.
  • TPM 2.0 y resto de requisitos de seguridad sin cambios.
  • GPU compatible con DirectX 12; la aceleraciĂłn de IA, de momento, prioriza la NPU integrada en el SoC.
  • Conectividad moderna como Wi‑Fi 6E y Bluetooth 5.3 ayuda a redondear la experiencia, aunque no serĂ­a un bloqueo estricto.

En este escalón, la gran diferencia respecto al modo básico está en la NPU y en la memoria. El salto de RAM y la velocidad del SSD no son capricho: la IA trabaja en segundo plano de forma constante, indexando, creando metadatos y modelos de apoyo que requieren espacio y ancho de banda sostenidos.

ÂżCĂłmo encaja Windows 11 en esta foto?

Los requisitos oficiales de Windows 11 sirven de referencia. Hoy el mínimo pasa por CPU de doble núcleo a 1 GHz (lista soportada), 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, TPM 2.0 y GPU con DirectX 12. Para Copilot+ sobre Windows 11, la barra salta a NPU de 40 TOPs, 16 GB de RAM y SSD de 256 GB. Todo ello refuerza la tesis de un Windows 12 con dos peldaños bien definidos y una subida moderada en el nivel base.

core pc windows 12

CorePC y la modularidad como columna vertebral

La clave para entender Windows 12 está en CorePC. Se trata de un Windows construido por capas sobre un núcleo común, al que se añade o quita funcionalidad según el dispositivo y las necesidades. Las capas de IA son precisamente las que más recursos añaden, y por tanto las que deciden buena parte del hardware recomendado.

Eliminar módulos de IA daría como resultado una versión sensiblemente más ligera, menos exigente y adecuada para equipos que solo buscan productividad clásica. A la inversa, activar todo el paquete Copilot+ abriría la puerta a experiencias avanzadas de búsqueda contextual, creación asistida y automatizaciones que aprenden de tu uso diario.

Esta estructura por estados separados, heredada de CoreOS, aporta además actualizaciones más rápidas, restauraciones limpias y una seguridad más férrea al compartimentar el sistema. Para el usuario de a pie, esto significa menos interrupciones y menos dolores de cabeza si algo se rompe.

NPU frente a GPU: la polémica del soporte de IA

Hoy la apuesta oficial de Microsoft para IA en local se centra en la NPU. Sin embargo, las GPU modernas —especialmente las NVIDIA RTX con núcleos Tensor— exhiben cifras de TOPs que superan con holgura muchas NPU integradas. Es el gran debate: si Windows 12 debería abrir el grifo y permitir que las GPU dedicadas aceleren de forma plena las funciones de IA del sistema.

Para hacerse una idea, una RTX 4060 ronda ~165 TOPs en IA, una RTX 4070 supera los ~275 TOPs y una hipotética RTX 5060 se cita en ~614 TOPs con núcleos Tensor de quinta generación. Habilitar esta potencia tendría todo el sentido para creadores, jugadores y equipos que ya invirtieron en una buena GPU.

La consecuencia de ampliar el soporte sería clara: más usuarios podrían disfrutar de la experiencia Copilot+ completa sin esperar a una NPU específica. Si Microsoft mueve ficha en Windows 12, la adopción de las funciones de IA avanzadas sería mucho más rápida y transversal en el parque instalado de PCs.

ActualizaciĂłn, disponibilidad y precio

Si nada cambia de forma inesperada, la vía de actualización desde Windows 11 sería Windows Update, con aviso cuando el despliegue llegue a tu dispositivo. También se mantendría la opción de instalación limpia desde un medio externo para quienes prefieren partir de cero y controlar cada detalle.

En el plano comercial, lo previsible es que la actualización sea gratuita para quienes ya tienen una licencia válida de Windows 11. Este es el modelo que Microsoft ha seguido en sus últimas transiciones y el que más incentiva la adopción masiva.

Respecto al “cuándo”, el patrón histórico sugiere anuncio en un gran evento en 2025, pruebas Insider en la segunda mitad del año y lanzamiento comercial en torno a octubre. De nuevo, son fechas probables, no oficiales, pero encajan como un guante con hitos previos de la compañía.

Compatibilidad, seguridad y antivirus

La seguridad seguirá descansando en TPM 2.0, UEFI con arranque seguro y un modelo más protegido por diseño. Windows Defender continuará como primera línea, pero es de esperar que los antivirus de terceros (AVG, Avira, Bitdefender y compañía) ajusten sus motores para casar con los cambios nada más llegar la nueva versión y para afrontar riesgos de seguridad de los chatbots.

En los primeros compases puede haber fricciones puntuales, pero los desarrolladores ya trabajan con la vista puesta en la compatibilidad desde el día uno. A efectos prácticos, las soluciones de seguridad gratuitas y de pago deberían acomodarse al nuevo modelo sin tardar demasiado, igual que ocurrió en anteriores transiciones de Windows.

CĂłmo prepararte para el salto

Si te planteas dar el salto cuando llegue, lo ideal es preparar el terreno. Una revisión rápida del hardware y un poco de mantenimiento ahorran sorpresas y tiempos muertos. Toma nota de lo esencial antes de mover ficha.

Chequeo de hardware

  1. CPU: confirma si tu procesador figura en listas de soporte oficiales o equivalentes a las de Windows 11 (y generaciones siguientes).
  2. Memoria: verifica capacidad y tipo; 8 GB será el mínimo razonable y 16 GB un punto muy cómodo.
  3. TPM 2.0 y UEFI: comprueba en BIOS/UEFI que TPM está activo y el arranque seguro habilitado.
  4. Almacenamiento: si usas HDD, plantéate migrar a SSD; con IA, el salto de fluidez se nota y mucho.

Puesta a punto del sistema actual

  • Limpieza profunda de archivos temporales y aplicaciones que no uses.
  • Drivers al dĂ­a, en especial chipset, gráficos, Wi‑Fi y Bluetooth.
  • Chequeos de estabilidad con herramientas de diagnĂłstico y salud de la unidad de almacenamiento.
  • Anota tu configuraciĂłn (aplicaciones, claves, personalizaciones) para recuperar tu entorno en minutos.

Windows 11 frente a Windows 12: ¿merecerá la pena actualizar?

Windows 11 ya puso orden en la interfaz y añadió Copilot como compañero constante, pero Windows 12 promete un salto cualitativo en IA, modularidad y eficiencia. Si tu hardware es reciente, la actualización tiene toda la pinta de ser un buen movimiento; si el equipo va justo, quizá te convenga esperar, medir impacto y valorar opciones.

  • Windows 11: estabilidad, diseño moderno, Copilot integrado y requisitos asumibles en equipos recientes.
  • Windows 12: IA avanzada (Copilot+), arquitectura modular CorePC, eficiencia energĂ©tica y seguridad reforzada.

Windows 12 pinta como un salto centrado en IA y en una arquitectura modular que da juego para llegar a más tipos de equipos. Dos niveles de requisitos —uno accesible sin IA local y otro exigente con Copilot+— permitirán abarcar desde PCs modestos hasta máquinas pensadas para creación y productividad intensa. La gran incógnita está en cuánto abrirá Microsoft el grifo a las GPU para acelerar IA y en dónde fijará exactamente la línea de CPUs compatibles, pero el camino marcado por Windows 11 nos deja un mapa bastante fiable para prepararnos sin sobresaltos.

Requisitos IA local Windows.
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