
La prĂłxima gran versiĂłn del sistema de Microsoft ya asoma en el horizonte y, aunque la compañĂa no ha destapado oficialmente todas sus cartas, hay pistas sĂłlidas para perfilar cĂłmo podrĂan ser los posibles requisitos de Windows 12 y quĂ© cambios traerá bajo el brazo. A partir de lo aprendido con Windows 11 y del fuerte empuje de los PC con Copilot+, podemos ordenar el panorama y separar hechos de conjeturas con bastante criterio.
Más allá del ruido, lo que realmente marca la diferencia es que Windows 12 apunta a una estrategia dual: una experiencia clásica sin IA en local y otra potenciada por inteligencia artificial. Esta bifurcación encaja con la arquitectura modular que Microsoft prepara (CorePC) y con el viraje a un sistema más flexible, más seguro y adaptado a distintos tipos de dispositivos, desde portátiles ultraligeros a estaciones de trabajo potentes.
Qué se sabe y qué se intuye de Windows 12
Microsoft mantiene un silencio prudente, pero las señales de la industria sitúan la ventana de anuncio y lanzamiento entre 2025 y finales de ese mismo año. Este calendario encaja con el fin de soporte de Windows 10 y con la necesidad de ofrecer una ruta clara de migración a una base de usuarios gigantesca que aún no ha dado el salto a Windows 11.
En paralelo, los PC con Copilot+ ya son una realidad y han demostrado que la IA ejecutada en local cambia por completo la experiencia, desde la capacidad de respuesta hasta la personalización. Tanto Microsoft como socios de hardware —incluida AMD— insisten en que esta hornada de equipos está preparada para lo que viene, y que el foco es que sigan siendo compatibles y, sobre todo, estén optimizados para las nuevas capacidades.
TambiĂ©n encaja en esta hoja de ruta la idea de un Windows 12 fuertemente modular (CorePC) y “silicon-optimized”, es decir, afinado para sacar partido a cada SoC. Esto permitirĂa un sistema más seguro, que se actualiza y se restaura más rápido gracias a la separaciĂłn de estados (CoreOS), y que suma o quita capas segĂşn el dispositivo y las funciones necesarias.
En cuanto a calendario, varias fuentes apuestan por anuncio en 2025, programa Insider en el segundo semestre y despliegue global en torno a octubre. No está confirmado por Microsoft, pero casa con su histórico y con el ciclo vital de Windows 10 y Windows 11.
Todo ello nos lleva a un escenario en el que Windows 12 repetirĂa la jugada de los “dos niveles”: uno básico y otro para IA en local. Este modelo ya se ha materializado en Windows 11, donde la versiĂłn Copilot+ requiere hardware especĂfico con NPU, memoria y almacenamiento superiores a la ediciĂłn tradicional.
Novedades y cambios esperados
De confirmarse las lĂneas maestras, Windows 12 será más modular, más eficiente y más seguro gracias a CorePC y a la separaciĂłn de particiones del sistema no accesibles al usuario. Ese diseño permitirá actualizaciones menos intrusivas, restauraciones limpias a estado de fábrica más rápidas y un sistema más compartimentado frente a posibles fallos o malware.
La otra gran pata es la IA. La integraciĂłn de inteligencia artificial será más profunda, desde el propio sistema hasta servicios como Bing con tecnologĂa de chat y el navegador Edge. Además, se espera que la experiencia se apoye en herramientas como Copilot+ y funciones que monitorizan el uso para facilitar la recuperaciĂłn de informaciĂłn, al estilo de “Recuerdos”.
En el apartado visual, se habla de cambios en la barra de tareas (incluso un estilo flotante) y un rediseño de iconos y distribuciĂłn de elementos. No parece un giro total, sino una evoluciĂłn para modernizar y ordenar la interfaz, con foco en la coherencia entre factores de forma distintos (PC, tablet e hĂbridos).
Microsoft tambiĂ©n seguirĂa apostando por su ecosistema de servicios propios. ConexiĂłn más profunda con Android mediante Your Phone, mejoras de sincronizaciĂłn y continuidad entre dispositivos y una capa de IA para ajustar la experiencia a cada usuario pintarĂan el conjunto de novedades.
Por Ăşltimo, hay un objetivo claro de ganar eficiencia energĂ©tica, especialmente en portátiles, con gestiĂłn más inteligente del reparto de cargas entre CPU, GPU y NPU. Esto deberĂa traducirse en más autonomĂa sin comprometer la fluidez en tareas de productividad y creatividad con IA.
Posibles requisitos de Windows 12: dos niveles claros
Si miramos el precedente de Windows 11, emergen dos escalones diferenciados. El “básico” apunta a una experiencia tradicional sin IA en local, mientras que el “recomendado” sube el listón para funciones Copilot+ ejecutadas en el propio equipo. Esta dualidad permite que equipos existentes sigan dentro, pero que quienes buscan lo último en IA tengan un marco de hardware a la altura.
Requisitos básicos (sin IA en local)
La base no deberĂa alejarse demasiado de lo ya visto en Windows 11, aunque con alguna subida prudente. Estas son las referencias más probables recopiladas de lo ya publicado y de la tendencia del mercado:
- CPU de 64 bits con al menos dos nĂşcleos y frecuencia en torno a 2 GHz, sujeta a una lista oficial de procesadores compatibles (al estilo de Windows 11).
- 8 GB de memoria RAM como mĂnimo, doblando el requisito base de Windows 11 para absorber la mayor complejidad del sistema.
- Almacenamiento de 64 GB como mĂnimo, preferentemente en SSD por rendimiento y fiabilidad.
- TPM 2.0 (o equivalente como Intel PTT o AMD fTPM) y UEFI con arranque seguro activado.
- GPU compatible con DirectX 12 y controladores modernos (WDDM actual).
- Pantalla mĂnima de 9 pulgadas con resoluciĂłn de 1366 Ă— 768 pĂxeles.
- ConexiĂłn a Internet para activaciĂłn, servicios y actualizaciones.
Frente a Windows 11, la diferencia clave serĂa elevar la RAM base a 8 GB y endurecer la lista de CPUs soportadas, posiblemente dejando fuera algunos modelos que hoy siguen siendo válidos para la versiĂłn anterior. La GPU seguirá requiriendo compatibilidad con DirectX 12 y se mantendrá el Ă©nfasis en la seguridad a nivel de firmware y TPM.
Requisitos recomendados (con IA Copilot+ en local)
Para disfrutar de la capa de IA de forma completa, el listón se pone mucho más alto. Los equipos Copilot+ han marcado la pauta con NPU dedicadas y memorias de última generación. En este nivel, las referencias más repetidas son:
- Procesador con NPU de al menos 40–45 TOPs de potencia para acelerar modelos de IA en local con soltura.
- 16 GB de RAM como recomendación (DDR5 o LPDDR5/5x), con la posibilidad de que 24–32 GB se conviertan en el punto óptimo según evolucione la capa de IA.
- Almacenamiento de 256–512 GB preferiblemente en SSD NVMe, para dar margen a bases de datos, Ăndices y cachĂ©s de IA.
- TPM 2.0 y resto de requisitos de seguridad sin cambios.
- GPU compatible con DirectX 12; la aceleraciĂłn de IA, de momento, prioriza la NPU integrada en el SoC.
- Conectividad moderna como Wi‑Fi 6E y Bluetooth 5.3 ayuda a redondear la experiencia, aunque no serĂa un bloqueo estricto.
En este escalón, la gran diferencia respecto al modo básico está en la NPU y en la memoria. El salto de RAM y la velocidad del SSD no son capricho: la IA trabaja en segundo plano de forma constante, indexando, creando metadatos y modelos de apoyo que requieren espacio y ancho de banda sostenidos.
ÂżCĂłmo encaja Windows 11 en esta foto?
Los requisitos oficiales de Windows 11 sirven de referencia. Hoy el mĂnimo pasa por CPU de doble nĂşcleo a 1 GHz (lista soportada), 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, TPM 2.0 y GPU con DirectX 12. Para Copilot+ sobre Windows 11, la barra salta a NPU de 40 TOPs, 16 GB de RAM y SSD de 256 GB. Todo ello refuerza la tesis de un Windows 12 con dos peldaños bien definidos y una subida moderada en el nivel base.
CorePC y la modularidad como columna vertebral
La clave para entender Windows 12 está en CorePC. Se trata de un Windows construido por capas sobre un núcleo común, al que se añade o quita funcionalidad según el dispositivo y las necesidades. Las capas de IA son precisamente las que más recursos añaden, y por tanto las que deciden buena parte del hardware recomendado.
Eliminar mĂłdulos de IA darĂa como resultado una versiĂłn sensiblemente más ligera, menos exigente y adecuada para equipos que solo buscan productividad clásica. A la inversa, activar todo el paquete Copilot+ abrirĂa la puerta a experiencias avanzadas de bĂşsqueda contextual, creaciĂłn asistida y automatizaciones que aprenden de tu uso diario.
Esta estructura por estados separados, heredada de CoreOS, aporta además actualizaciones más rápidas, restauraciones limpias y una seguridad más férrea al compartimentar el sistema. Para el usuario de a pie, esto significa menos interrupciones y menos dolores de cabeza si algo se rompe.
NPU frente a GPU: la polémica del soporte de IA
Hoy la apuesta oficial de Microsoft para IA en local se centra en la NPU. Sin embargo, las GPU modernas —especialmente las NVIDIA RTX con nĂşcleos Tensor— exhiben cifras de TOPs que superan con holgura muchas NPU integradas. Es el gran debate: si Windows 12 deberĂa abrir el grifo y permitir que las GPU dedicadas aceleren de forma plena las funciones de IA del sistema.
Para hacerse una idea, una RTX 4060 ronda ~165 TOPs en IA, una RTX 4070 supera los ~275 TOPs y una hipotĂ©tica RTX 5060 se cita en ~614 TOPs con nĂşcleos Tensor de quinta generaciĂłn. Habilitar esta potencia tendrĂa todo el sentido para creadores, jugadores y equipos que ya invirtieron en una buena GPU.
La consecuencia de ampliar el soporte serĂa clara: más usuarios podrĂan disfrutar de la experiencia Copilot+ completa sin esperar a una NPU especĂfica. Si Microsoft mueve ficha en Windows 12, la adopciĂłn de las funciones de IA avanzadas serĂa mucho más rápida y transversal en el parque instalado de PCs.
ActualizaciĂłn, disponibilidad y precio
Si nada cambia de forma inesperada, la vĂa de actualizaciĂłn desde Windows 11 serĂa Windows Update, con aviso cuando el despliegue llegue a tu dispositivo. TambiĂ©n se mantendrĂa la opciĂłn de instalaciĂłn limpia desde un medio externo para quienes prefieren partir de cero y controlar cada detalle.
En el plano comercial, lo previsible es que la actualización sea gratuita para quienes ya tienen una licencia válida de Windows 11. Este es el modelo que Microsoft ha seguido en sus últimas transiciones y el que más incentiva la adopción masiva.
Respecto al “cuándo”, el patrĂłn histĂłrico sugiere anuncio en un gran evento en 2025, pruebas Insider en la segunda mitad del año y lanzamiento comercial en torno a octubre. De nuevo, son fechas probables, no oficiales, pero encajan como un guante con hitos previos de la compañĂa.
Compatibilidad, seguridad y antivirus
La seguridad seguirá descansando en TPM 2.0, UEFI con arranque seguro y un modelo más protegido por diseño. Windows Defender continuará como primera lĂnea, pero es de esperar que los antivirus de terceros (AVG, Avira, Bitdefender y compañĂa) ajusten sus motores para casar con los cambios nada más llegar la nueva versiĂłn y para afrontar riesgos de seguridad de los chatbots.
En los primeros compases puede haber fricciones puntuales, pero los desarrolladores ya trabajan con la vista puesta en la compatibilidad desde el dĂa uno. A efectos prácticos, las soluciones de seguridad gratuitas y de pago deberĂan acomodarse al nuevo modelo sin tardar demasiado, igual que ocurriĂł en anteriores transiciones de Windows.
CĂłmo prepararte para el salto
Si te planteas dar el salto cuando llegue, lo ideal es preparar el terreno. Una revisión rápida del hardware y un poco de mantenimiento ahorran sorpresas y tiempos muertos. Toma nota de lo esencial antes de mover ficha.
Chequeo de hardware
- CPU: confirma si tu procesador figura en listas de soporte oficiales o equivalentes a las de Windows 11 (y generaciones siguientes).
- Memoria: verifica capacidad y tipo; 8 GB será el mĂnimo razonable y 16 GB un punto muy cĂłmodo.
- TPM 2.0 y UEFI: comprueba en BIOS/UEFI que TPM está activo y el arranque seguro habilitado.
- Almacenamiento: si usas HDD, plantéate migrar a SSD; con IA, el salto de fluidez se nota y mucho.
Puesta a punto del sistema actual
- Limpieza profunda de archivos temporales y aplicaciones que no uses.
- Drivers al dĂa, en especial chipset, gráficos, Wi‑Fi y Bluetooth.
- Chequeos de estabilidad con herramientas de diagnĂłstico y salud de la unidad de almacenamiento.
- Anota tu configuraciĂłn (aplicaciones, claves, personalizaciones) para recuperar tu entorno en minutos.
Windows 11 frente a Windows 12: ¿merecerá la pena actualizar?
Windows 11 ya puso orden en la interfaz y añadió Copilot como compañero constante, pero Windows 12 promete un salto cualitativo en IA, modularidad y eficiencia. Si tu hardware es reciente, la actualización tiene toda la pinta de ser un buen movimiento; si el equipo va justo, quizá te convenga esperar, medir impacto y valorar opciones.
- Windows 11: estabilidad, diseño moderno, Copilot integrado y requisitos asumibles en equipos recientes.
- Windows 12: IA avanzada (Copilot+), arquitectura modular CorePC, eficiencia energética y seguridad reforzada.
Windows 12 pinta como un salto centrado en IA y en una arquitectura modular que da juego para llegar a más tipos de equipos. Dos niveles de requisitos —uno accesible sin IA local y otro exigente con Copilot+— permitirán abarcar desde PCs modestos hasta máquinas pensadas para creaciĂłn y productividad intensa. La gran incĂłgnita está en cuánto abrirá Microsoft el grifo a las GPU para acelerar IA y en dĂłnde fijará exactamente la lĂnea de CPUs compatibles, pero el camino marcado por Windows 11 nos deja un mapa bastante fiable para prepararnos sin sobresaltos.
