
Durante años, Telegram ofreció una función discreta y polémica a partes iguales: personas cerca. Nació para facilitar encuentros entre usuarios colindantes y acabó siendo retirada en 2024 en un movimiento que la compañía vincula a la seguridad y a los abusos. En su lugar, está aterrizando una propuesta más pragmática y controlada para comercios de proximidad.
En este repaso reunimos la historia de personas cerca, sus usos reales y sus problemas, el proceso de retirada y la transición hacia negocios cercanos. Además, explicamos los ajustes recientes de moderación y reporte de contenidos. Si alguna vez usaste la sección para localizar gente o grupos próximos, o te preocupa la privacidad, aquí tienes la foto completa con los detalles clave que han marcado su desarrollo desde 2019 hasta su eliminación.
Qué era personas cerca y cómo funcionaba de verdad
Personas cerca era una característica opcional que mostraba otros usuarios que se encontraban en tu radio aproximado y que también habían activado la visibilidad. No venía activa por defecto y requería permiso de ubicación. La idea original era sencilla: facilitar el intercambio de contacto cara a cara, descubrir grupos locales y abrir conversaciones con gente que estaba, literalmente, a la vuelta de la esquina.
Desde el primer momento, la herramienta equilibró dos palancas: visibilidad y control. En la sección dedicada, el usuario podía pulsar Hacerme visible para aparecer a los demás y, cuando quisiera, Ocultarme para dejar de figurar. La lista enseñaba nombres, perfiles y distancias aproximadas para reconocer a quien tenías delante y arrancar un chat sin pedir números ni nombres de usuario.
A nivel de precisión, Telegram introdujo salvaguardas para difuminar el posicionamiento exacto. Con el tiempo, las distancias pasaron a ser estimadas y, a partir de febrero de 2022, se redondearon a unos 700 metros. Ese redondeo buscaba limitar la triangulación de la ubicación real y reducir los riesgos de acoso o seguimiento indebido.

Cronología y cambios clave: de 2019 a 2024
La función se introdujo en 2019 con un objetivo social: conocer gente del entorno, conectar con amigos durante eventos y dar con grupos de la zona sin intercambio de datos sensibles. En grandes ciudades se usó para encuentros espontáneos y para tejer comunidades con intereses compartidos.
En 2020 llegó una puesta al día relevante. La app rediseñó los perfiles, añadió navegación por fotos y vídeos más ágil con toques, y renovó la sección Personas cerca. Aquella evolución, bautizada oficiosamente como Personas cerca 2.0, ponía aún más fácil explorar contactos y unirse a la actividad local, con el guiño romántico de conseguir una cita de última hora por San Valentín.
El flujo de acceso era directo: en Android, desde el menú principal; en iOS, a través de Contactos y la opción Encontrar personas cerca. El permiso de ubicación era imprescindible para ver y ser visto. Por debajo, la interfaz ofrecía dos bloques: primero los usuarios cercanos y, debajo, los grupos creados en el área con su distancia, nombre y número de miembros.
En 2022 se reforzaron las medidas de privacidad con el redondeo de distancias ya citado. Y en 2024, tras un periodo de creciente presión pública por cuestiones de seguridad y moderación, la compañía decidió retirar personas cerca. El anuncio vino acompañado de un dato: la usaba menos del 0,1 % de los usuarios, y se había convertido en un imán para bots y estafadores.
Por qué se retiró: beneficios sociales frente a abusos reales
El lado luminoso del diseño era evidente: permitía descubrir gente con afinidades, conectar en un evento sin pedir credenciales y fortalecer grupos barriales en segundos. El mecanismo de Hacerme visible y Ocultarme daba el control al usuario, lo que, sobre el papel, acotaba los riesgos.
La práctica, sin embargo, enseñó grietas. Al calor de su visibilidad geográfica, proliferaron perfiles falsos y automatizados, campañas de spam y estafas de todo tipo. Estafadores y bots aprovecharon la proximidad percibida para ganar confianza y disparar mensajes no solicitados, intentos de fraude sentimental o la venta de productos fraudulentos.
Algunas coberturas periodísticas situaron además usos asociados a la venta de droga o la prostitución, y reportaron incidentes de acoso. En México, por ejemplo, se documentaron fraudes consistentes en ofrecer contenido íntimo a cambio de depósitos en OXXO que nunca se materializaban. Ese 0,001 % de actividades ilícitas proyectó una sombra desproporcionada sobre el resto de la plataforma, según reconoció la compañía.
Telegram defendió que la función tenía un peso marginal en la base total de usuarios (menos del 0,1 %) y que, pese a los refuerzos, seguía generando más problemas que beneficios. La retirada, por tanto, se presentó como una decisión de seguridad y reputación en un contexto de escrutinio elevado sobre la moderación de contenidos y el cumplimiento normativo.
Así se usaba en Android y iOS (antes de su eliminación)
En Android, el camino más habitual pasaba por abrir el menú principal y tocar la opción Personas cerca. Al entrar por primera vez, se mostraba un aviso explicando el funcionamiento y se pedía conceder el permiso de ubicación. Una vez aprobado, se desplegaban los usuarios cercanos con su distancia, para luego listar los grupos disponibles en los alrededores.
En iOS, el acceso se integraba en la pestaña Contactos, con un enlace llamado Encontrar personas cerca justo encima de la agenda. El flujo de permisos era similar: la app solicitaba acceso a la ubicación y, si se otorgaba, se activaba la vista con las personas visibles y los grupos locales. Un toque sobre un grupo permitía leer los últimos mensajes y unirte si te cuadraba el ambiente.
Para aparecer en los listados, el usuario debía activar expresamente Hacerme visible. Cuando dejaba de interesarle, bastaba con volver a la sección y pulsar Ocultarme. Ese interruptor de visibilidad era el núcleo del control, tanto para conocer a alguien puntual como para mantenerse en modo invisible el resto del tiempo.
Privacidad y seguridad: fortalezas, límites y decisiones sensatas
La función hacía varias concesiones a la privacidad: no estaba activa por defecto, exigía autorización explícita, ofrecía un botón para desaparecer y solo enseñaba distancias estimadas. El redondeo a 700 metros introducido en 2022 fue un paso más para minimizar el rastreo fino de ubicaciones.
Aun así, al compartir ubicación en tiempo real siempre hay fricciones. La mera visibilidad en un entorno cercano puede exponer a interacciones no deseadas, perfiles falsos y spam. Las quejas por acoso y los intentos de estafa fueron recurrentes, y resultaron difíciles de moderar a escala debido a la creatividad de actores maliciosos y la propia naturaleza abierta de la plataforma.
Con ese panorama, la retirada se entiende como una apuesta por reducir superficie de ataque. Telegram ha insistido en que la mayoría de usuarios no tiene relación con el crimen, pero también en que una minoría ruidosa basta para perjudicar la percepción pública. Eliminar la herramienta corta un vector de abuso muy específico que, con el tiempo, acumuló fricciones y titulares negativos.
Moderación y reportes: qué ha cambiado (y qué no)
Junto a la retirada de personas cerca, la plataforma actualizó su documentación pública para explicar mejor cómo reportar contenido que incumple normas o leyes. La empresa subraya que existe un botón Reportar en todas las apps: en Android se accede desde el menú del mensaje, en iOS con una pulsación prolongada y en escritorio con clic secundario (ver integraciones como Phone Link). A partir de ahí se elige la categoría y el reporte llega a los moderadores.
Según la compañía, esta posibilidad de denunciar ya existía y el ajuste en la ayuda fue principalmente aclaratorio, también a la luz de exigencias regulatorias como la Ley de Servicios Digitales en la UE. La postura oficial insiste en que los chats privados siguen siendo privados, si bien los nuevos chats entrantes pueden reportarse al bloquear.
En su comunicación reciente, Telegram ha prometido intensificar la moderación, afirmando la eliminación diaria de millones de publicaciones y canales dañinos. También ha presumido de escala: casi mil millones de usuarios y diez millones de suscriptores de pago. El mensaje busca disipar la imagen de “paraíso anárquico” y transmitir que se toman medidas activas contra el abuso.
Contexto mediático y presión pública
El giro llega tras semanas de foco mediático en torno a la plataforma y a su fundador, a raíz de investigaciones y detención en Francia que elevaron el debate sobre responsabilidades en contenidos ilícitos. En ese clima, se ha recordado con frecuencia que Telegram, por su apertura, a veces es presentada como puerta de entrada a actividades más propias de la llamada deep web que de un simple chat. La sección personas cerca quedó en el disparadero como símbolo de ese reproche, al asociarse con usos indebidos y con una dificultad real para atajarlos.
Conviene separar hechos: más allá de las acusaciones y la presión pública, la retirada se acompasa con datos de uso muy bajos, un historial de abusos difícil de atajar y una alternativa con beneficios económicos y comunitarios claros. Negocios cercanos es un movimiento calculado para mantener el componente local minimizando, a la vez, vectores de riesgo.
Qué implica para usuarios y comunidades
Para quienes aprovechaban personas cerca con buena fe, el cambio puede sentirse como una pérdida de espontaneidad. Seguirán existiendo grupos locales, canales de barrio y chats temáticos donde conocer gente del entorno, pero esa capa de descubrimiento inmediato por proximidad ya no estará disponible. Las comunidades podrán reforzar su alcance con mejores descripciones y etiquetas, y los administradores pueden animar a nuevos miembros a unirse mediante enlaces públicos.
Para quienes priorizan privacidad y seguridad, la retirada es un respiro. Reducir exposición geográfica directa disminuye la probabilidad de recibir mensajes indeseados en cadena, cierra vías a estafas oportunistas y dificulta ciertas tácticas de acoso. El cambio encaja con una tendencia global: menos sobreexposición y más control sobre la información sensible de ubicación.
En el lado empresarial y de creadores, negocios cercanos abre un canal de visibilidad local con promesa de calidad: cuentas verificadas, vitrinas de productos y pagos integrados. Combinado con herramientas como respuestas rápidas y chatbots, el potencial para atención al cliente y ventas en mensajería es considerable, especialmente para pymes.
Con todo lo anterior sobre la mesa, la foto que queda es clara: personas cerca fue una pieza útil para encuentros locales, se reforzó con controles y ajustes de privacidad, pero acabó superada por abusos, quejas y una mala prensa persistente. La retirada encaja con un Telegram más atento a la percepción pública y a la seguridad, mientras negocios cercanos apunta a un futuro donde lo local se mantenga, pero con otra lógica: menos improvisación y más confianza verificable.
