Windows 12: modelos compatibles y requisitos mínimos que necesitas saber

  • Windows 12 apostará por una arquitectura modular (CorePC) y dos niveles claros de requisitos: uno básico y otro orientado a IA avanzada.
  • La versión con IA local exigirá CPU con NPU de al menos 40 TOPs, 16 GB de RAM y SSD amplio, lo que dejará fuera a muchos PCs antiguos.
  • Microsoft mantendrá el modelo de Windows como servicio, con actualizaciones periódicas, posible suscripción para funciones de IA y fuerte apuesta por ARM.

Windows 12 requisitos y compatibilidad

Si te preocupa saber si tu PC será compatible con Windows 12, qué tipo de procesador o almacenamiento va a exigir, o cómo funcionarán las nuevas funciones de IA local (Copilot y compañía), aquí vas a encontrar una explicación completa. Verás qué requisitos se barajan para el uso básico, cuáles serían necesarios para exprimir la IA en local, cómo encaja todo esto con tecnologías como CorePC o ARM y qué riesgos asumes si intentas instalarlo en un equipo no soportado.

Windows 12: evolución de Windows 11 y enfoque total en la IA

Windows 11 ha sido el banco de pruebas para todo lo que viene con Windows 12. La polémica por el TPM 2.0, las listas cerradas de procesadores soportados y la apuesta por nuevas funciones basadas en IA han dejado claro que Microsoft quiere un ecosistema más controlado y muy apoyado en el hardware moderno.

En Windows 11 ya hemos visto cómo se han ido endureciendo los requisitos con las funciones de IA en local, especialmente con la llegada de Copilot+ y los primeros PC con NPU potente integrada. Ese movimiento es una pista clara: Windows 12 no será un “Windows 11.5”, sino un sistema operativo donde la inteligencia artificial se convierta en pilar central, hasta el punto de convertirlo en lo que muchos medios ya describen como un “sistema operativo agentivo”.

La idea de un sistema agentivo implica que el propio Windows sea capaz de anticiparse a nuestras acciones, contextualizar lo que hacemos y ofrecernos ayuda avanzada en prácticamente todo: búsqueda de archivos, resumen de contenido, automatización de tareas, redacción, asistencia en aplicaciones y mucho más, todo ello combinando IA local y en la nube.

Esta integración masiva de IA tiene una consecuencia directa: dispara las exigencias de hardware. La NPU pasa de ser un “extra” a convertirse en una pieza clave para una de las versiones de Windows 12, junto con una cantidad de memoria RAM significativamente mayor y almacenamiento rápido tipo SSD capaz de soportar bases de datos locales de IA y procesos en segundo plano.

CorePC y Windows 12 modular: el nuevo corazón del sistema

Uno de los conceptos que más peso tiene en el futuro de Windows 12 es CorePC, una arquitectura modular con la que Microsoft quiere dejar atrás el modelo monolítico tradicional. En vez de un único bloque de sistema operativo con todo activado para todos, CorePC permite construir distintas “ediciones” a partir de un núcleo común y varias capas o módulos.

Sobre ese núcleo se añaden capas específicas que aportan funciones concretas: por ejemplo, módulos de IA avanzada, características de empresa, componentes de realidad mixta, utilidades para entornos educativos, etc. Cada capa puede incrementar el consumo de recursos, por lo que Microsoft puede “recortar” funciones para equipos modestos o añadirlas en equipos modernos y potentes.

Gracias a CorePC se contempla algo muy interesante: dos grandes niveles de Windows 12. Un Windows 12 básico, más ligero, sin IA local avanzada, con requisitos más asequibles; y un Windows 12 con IA potenciada (Copilot+ y demás funciones avanzadas) destinado a equipos de gama media-alta con NPU potente y bastante memoria RAM.

Además, la separación de componentes y estados del sistema, heredada de proyectos como CoreOS, permite particiones y zonas del sistema inaccesibles para el usuario. Esto facilita actualizaciones más rápidas, restauraciones de fábrica mucho más fiables y una compartimentación que mejora la seguridad general del sistema operativo.

Novedades clave esperadas en Windows 12

Más allá de los requisitos, Windows 12 apuntará a una serie de cambios importantes en diseño, seguridad y soporte de hardware que conviene tener en el radar si estás pensando en renovar PC o aguantar el tuyo actual todo lo que puedas.

Por un lado, se espera un aumento notable de la presencia de la inteligencia artificial en todo el sistema: integración profunda de Copilot, más funciones en Bing y Edge, asistentes contextuales en aplicaciones del sistema, búsqueda inteligente, resúmenes de contenido y herramientas productivas alimentadas por IA.

A nivel visual, distintas filtraciones apuntan a una barra de tareas flotante, al estilo de lo que vemos en macOS, junto con cambios en la posición e iconografía de elementos del sistema. La idea es hacer Windows 12 más adaptativo, con un diseño que se ajuste mejor a distintos factores de forma: portátiles, sobremesa, equipos táctiles, 2 en 1, etc.

Microsoft también quiere avanzar hacia un Windows “silicon-optimized”, es decir, más afinado para cada plataforma de hardware. Igual que Apple lleva años optimizando macOS para Apple Silicon, la empresa de Redmond busca versiones de Windows 12 especialmente pulidas para determinados SoC, incluyendo chips ARM con NPU integrada.

En paralelo, seguirán reforzándose servicios propios como el vínculo con el móvil (antes Your Phone), que permite conectar dispositivos Android al PC, y toda la parte de integración con la nube y con Microsoft 365, donde la IA también jugará un papel muy fuerte.

Requisitos actuales de Windows 11: la base para entender Windows 12

Para hacerse una idea realista de lo que puede pedir Windows 12, es fundamental conocer cómo se reparten ahora mismo los requisitos de Windows 11, porque Microsoft ya ha marcado dos niveles diferenciados: uno básico para el sistema “normal” y otro pensado para IA en local (Copilot+).

En el caso de Windows 11 estándar, los requisitos mínimos son:

  • CPU de dos núcleos a 1 GHz compatible y dentro de una lista aprobada (Intel Core de 8.ª generación, AMD Ryzen 2000 o superior).
  • 4 GB de memoria RAM.
  • Unidad de almacenamiento de al menos 64 GB.
  • TPM 2.0 o equivalente por firmware (Intel PTT o AMD fTPM).
  • GPU compatible con DirectX 12 (diferencias con DirectX 13).

Sin embargo, para usar Windows 11 con IA en local tipo Copilot+ las exigencias se disparan y pasan a ser algo así:

  • Procesador de 64 bits con NPU de al menos 40 TOPs.
  • 16 GB de RAM (DDR5 o LPDDR5).
  • Almacenamiento SSD o UFS de 256 GB como mínimo.
  • TPM 2.0 o equivalente.
  • GPU compatible con DirectX 12.

Además, muchos fabricantes y consultoras ya manejan una lista de compatibilidad práctica donde se habla de Intel de 8.ª generación o Ryzen 3000 en adelante, 8 GB de RAM como base más realista, SSD obligatorio (el HDD tradicional se descarta para instalaciones nuevas), Secure Boot activo y GPU con soporte WDDM moderno.

Requisitos mínimos estimados para Windows 12 sin IA avanzada

A partir de toda la información disponible, la mayoría de analistas coincide en que Windows 12 mantendrá dos niveles de requisitos mínimos. El primero, orientado al uso tradicional (navegar, ofimática, multimedia y juegos ligeros) sin necesidad de IA local avanzada.

Para este nivel básico, se espera algo en la línea de:

  • Procesador de 64 bits de al menos dos núcleos a 2 GHz. Seguirá habiendo una lista cerrada de procesadores soportados, muy similar a la que ya tiene Windows 11, pero probablemente dejando fuera algunos modelos más antiguos.
  • 8 GB de memoria RAM. Aquí estaría una de las grandes diferencias respecto a Windows 11, que oficialmente parte de 4 GB. Todo indica que la base pasará a ser 8 GB para una experiencia mínimamente fluida.
  • Al menos 64 GB de almacenamiento. Aunque en la práctica lo más aconsejable será montar un SSD desde el primer día, incluso si Microsoft no lo marca como requisito “duro” en esta versión sin IA.
  • TPM 2.0 o equivalente (Intel PTT, AMD fTPM) y UEFI con arranque seguro.
  • GPU compatible con DirectX 12.
  • Pantalla de unas 9 pulgadas y resolución mínima cercana a 1366 x 768 píxeles, en la línea de lo que ya veíamos con Windows 11.

En resumen, respecto a Windows 11 “normal” el salto no sería brutal, pero sí notaríamos el aumento de RAM mínima, así como un filtrado mayor de procesadores antiguos. Muchos equipos que hoy mueven Windows 11 en el límite podrían quedarse fuera de la lista oficial de Windows 12, aunque funcionen de forma aceptable en la práctica.

Requisitos recomendados para Windows 12 con IA local (Copilot+ y funciones avanzadas)

La verdadera brecha llegará con la versión de Windows 12 potenciada por IA, que sería el equivalente directo a lo que hoy vemos en Windows 11 con Copilot+. Aquí se maneja un conjunto de requisitos muy elevados, pensados para asegurar que la IA pueda trabajar en segundo plano sin destrozar el rendimiento.

Las estimaciones más coherentes, basadas en lo que ya pide Windows 11 Copilot+ y en lo que se ha filtrado para Windows 12, serían:

  • CPU con NPU de más de 40 TOPs de potencia. La NPU se convierte en pieza central para las funciones agentivas de Windows, sobre todo en tareas como reconocimiento de patrones, análisis contextual y ejecución de modelos locales.
  • 16 GB de RAM como mínimo. Es muy probable que esta sea la base “recomendada”, y que el punto realmente óptimo se situe en 24 GB o 32 GB para quienes pretendan explotar al máximo la IA mientras trabajan con varias aplicaciones pesadas a la vez.
  • 512 GB de almacenamiento SSD o UFS. Frente a los 256 GB considerados actualmente para IA en Windows 11, en Windows 12 se espera un incremento de la capacidad mínima aconsejada para manejar bases de datos locales, cachés y archivos temporales generados por la IA.
  • TPM 2.0 o equivalente y arranque seguro activado.
  • GPU compatible con DirectX 12. Aquí entra en juego un debate interesante: muchos expertos creen que Microsoft debería aprovechar las GPUs con núcleos de IA dedicados (como las GeForce RTX) para descargar parte del trabajo de la NPU.

En este contexto, hay tarjetas como una GeForce RTX 5060 con más de 600 TOPs de potencia bruta en sus núcleos tensoriales que, sobre el papel, están más que preparadas para mover funciones de IA avanzada en Windows. Sin embargo, de momento el enfoque oficial de Microsoft pasa principalmente por la NPU integrada en el procesador, y no tanto por la GPU como motor principal de la IA del sistema.

Para que Windows 12 no se convierta en un producto elitista, muchas voces dentro y fuera del ecosistema Microsoft apuestan por este modelo dual: una versión con IA avanzada para quien tenga el hardware adecuado, y otra versión sin IA local exigente que permita seguir usando el sistema con requisitos bastante más asumibles.

Calendario estimado y modelo de actualización a Windows 12

Aunque no hay anuncio oficial, distintas fuentes como ZDNet apuntan a que Windows 12 podría ver su primera vista previa (versión de prueba pública) alrededor de julio de 2027. Si todo va según los plazos habituales, la versión final podría llegar en torno a octubre de 2027.

En cuanto a la actualización, todo indica que Microsoft repetirá la jugada: Windows 12 se ofrecería como actualización gratuita a los usuarios de Windows 11 con licencia activa, a través de Windows Update. Cuando tu equipo cumpla los requisitos y la actualización esté lista, recibirás el aviso para instalarla desde la propia configuración del sistema.

Es razonable pensar que la compañía podría extender esa promoción también a algunos usuarios de Windows 10 que sigan en soporte extendido, aunque en 2027 este sistema ya esté fuera del soporte estándar. En cualquier caso, lo más probable es que se puedan seguir haciendo instalaciones limpias desde unidades USB o medios externos, igual que hasta ahora.

Se mantendrá también el modelo de “Windows como servicio”: en lugar de lanzar un sistema y dejarlo casi congelado, Microsoft continuará con actualizaciones de peso periódicas (normalmente una gran actualización al año) que seguirán llegando primero a los canales Insider para pruebas y, pasado un tiempo, al canal general.

Windows 12, ARM y la optimización para nuevos procesadores

Uno de los grandes frentes de Microsoft en los próximos años será el refuerzo del soporte para procesadores ARM. Ya con Windows 11 se han dado pasos importantes, incluyendo versiones y actualizaciones específicas para dispositivos ARM y mejoras en los emuladores.

Para Windows 12 se espera que esta apuesta se consolide mediante tres grandes líneas de acción:

  • Mayor soporte nativo de aplicaciones en ARM. Al igual que sucede con los SoC de Apple, la idea es que cada vez más programas puedan ejecutarse en ARM sin emulación, con mejor rendimiento y menor consumo.
  • Mejoras en el emulador Prism (o el que lo sustituya), que ya en Windows 11 permite ejecutar aplicaciones x86 con un nivel de rendimiento aceptable. En Windows 12 debería ser más eficiente, estable y transparente al usuario.
  • Optimizaciones específicas para NPUs en chips ARM. Muchos SoC ARM orientados a portátiles llegan ya con NPU integrada; Windows 12 pretende exprimir estas capacidades para dar vida a la IA en local sin arruinar la autonomía.

La modularidad de CorePC encaja muy bien aquí: los fabricantes podrán adaptar Windows 12 a las particularidades de cada dispositivo, activando solo los módulos necesarios para aprovechar al máximo el hardware disponible, lo que se traducirá en mejores consumos, mejoras en estabilidad y una experiencia más pulida.

Cambios, características eliminadas y evolución de funciones heredadas

Junto con la llegada de nuevas funciones de IA y de seguridad, Windows 12 heredará la tendencia de Windows 11 a retirar o transformar características clásicas. Muchas ya han cambiado o desaparecido con la versión actual, lo que da pistas de cómo se perfila el futuro ecosistema.

Entre las funciones que ya han experimentado recortes en Windows 11 (y que probablemente no tengan marcha atrás en Windows 12) se encuentran:

  • Fondo de escritorio sincronizado mediante cuenta Microsoft entre dispositivos, con limitaciones en su traslado.
  • Correo, Calendario y Contactos “clásicos” de Windows. El soporte terminó el 31 de diciembre de 2024 y los datos locales solo pueden salvarse exportando correos y contactos para importarlos en el nuevo Outlook.
  • Panel de entrada matemática. Se ha retirado como componente integrado; ahora el reconocedor matemático se instala bajo demanda, aunque la escritura a mano en apps como OneNote sigue funcionando.
  • Estado rápido en la pantalla de bloqueo. Esta función se ha eliminado, incluido su panel de configuración asociado.
  • Modo tableta tradicional. Sustituido por nuevas lógicas de comportamiento al conectar y desconectar el teclado en dispositivos 2 en 1.
  • Escala de tiempo. Ha desaparecido, y parte de sus funciones se canalizan ahora a través de Microsoft Edge.
  • Cartera (Wallet) de Windows. Se ha eliminado como característica propia.

También ha habido una transformación de funciones clásicas como Noticias e intereses, integradas ahora dentro del panel de Widgets; la unificación de Herramienta Recortes y Recorte y boceto en una única app; o los cambios en el menú Inicio y la barra de tareas, que ya no son tan personalizables como antes (por ejemplo, sin Live Tiles y con la barra forzada a la parte inferior).

Windows Mixed Reality también ha sido recortado: se eliminó en Windows 11 24H2, incluyendo Mixed Reality Portal y la integración con SteamVR. Los dispositivos compatibles seguirán funcionando con Steam hasta noviembre de 2026 si se mantienen en Windows 11 23H2, pero pasado ese punto dejarán de recibir parches de seguridad y soporte, aunque esto no afecta a HoloLens.

Es razonable pensar que Windows 12 continuará limpiando y reordenando componentes, retirando elementos antiguos o con poca adopción, reforzando la Microsoft Store para empresas y educación (aunque la pestaña de tienda privada ya no esté) y afinando las funciones de gestión para organizaciones, especialmente en Inicio y barra de tareas.

¿Habrá suscripción mensual y funciones de IA de pago?

Otro tema que ha sonado con fuerza es la posibilidad de que Microsoft ligue parte de las funciones avanzadas de IA a un modelo de suscripción, al estilo de Microsoft 365. El sistema operativo seguiría siendo utilizable de forma normal sin pagar nada adicional, pero algunas capacidades “premium” de IA quedarían detrás de una cuota mensual.

Este enfoque encaja muy bien con la estrategia actual de la compañía, ya que el modelo de servicio recurrente es altamente rentable. En este escenario, Windows 12 ofrecería la base gratuita (o incluida en la compra del equipo/licencia), y la suscripción daría acceso a herramientas extra de IA, automatizaciones avanzadas o integraciones más potentes con servicios en la nube.

Las cifras que se barajan de forma especulativa hablan de un coste mensual entre 10 y 20 dólares/euros para ese paquete adicional, aunque esto está muy lejos de ser algo cerrado. Lo importante es que esta posible suscripción no afectaría a la capacidad de usar el sistema para tareas normales; simplemente permitiría desbloquear un plus de funciones que podrían ser decisivas para usuarios profesionales y empresas.

Qué pasa si tu PC no cumple los requisitos de Windows 12

Lo vivido con Windows 11 deja bastante claro el panorama: si tu equipo no cumple los requisitos oficiales, en teoría no podrás actualizar a Windows 12 mediante el canal estándar (Windows Update o instalación directa sin trucos). El instalador aplicará bloqueos cuando falte TPM 2.0, cuando la CPU no esté en la lista soportada o cuando el hardware se quede corto.

Aun así, en Windows 11 han surgido métodos para saltarse esas restricciones, modificando el instalador o el registro para omitir algunas comprobaciones. Es de esperar que con Windows 12 vuelva a suceder algo parecido, siempre con el aviso claro de que Microsoft no garantiza el soporte ni la estabilidad en equipos no compatibles.

Instalar un sistema operativo de este tipo por la fuerza puede derivar en problemas de rendimiento, errores extraños y falta de actualizaciones. En el peor de los casos, podrías quedarte en un punto de no retorno, con un equipo bloqueado en una versión sin parches de seguridad, algo especialmente delicado en entornos profesionales.

Para que te hagas una idea, Windows 11 suele funcionar razonablemente bien en PCs no soportados pero con al menos 8 GB de RAM, procesador de dos núcleos y un SSD, incluso si es SATA. Sin embargo, nada asegura que Windows 12 vaya a comportarse igual: la carga extra de la IA, el nuevo modelo modular y los cambios profundos del sistema podrían hacer que un equipo “forzado” sufra mucho más.

De cara al usuario, es muy probable que Microsoft lance de nuevo una herramienta oficial para comprobar la compatibilidad, como ya hizo con Windows 11. De esta forma, bastará con ejecutar la app y ver un informe claro donde se indique qué requisitos cumples y cuáles no, y si tu PC está listo para dar el salto.

Con todo el panorama encima de la mesa, Windows 12 apunta a convertirse en un cambio de generación importante, muy marcado por la inteligencia artificial, la modularidad de CorePC y una mayor exigencia de hardware, pero a la vez con opciones para que buena parte de los usuarios actuales de Windows 11 puedan actualizar sin tener que tirar su PC a la basura. Eso sí, quienes quieran disfrutar de toda la potencia de la IA en local tendrán que pasar por el aro de NPUs potentes, más RAM, SSDs rápidos y quizá alguna que otra suscripción si Microsoft decide ir por esa vía.

Compatibilidad de DirectX 13 con Windows 11: todo lo que debes saber
Artículo relacionado:
Compatibilidad de DirectX 13 con Windows 11: todo lo que debes saber